
Bolivia cerró este miércoles una campaña electoral atípica para las elecciones generales del domingo, en la que apenas hubo actos masivos en la calle hasta la recta final de la carrera por el poder, marcada por la coyuntura de la pandemia.
Los seis candidatos que quedan en disputa realizaron en la jornada del miércoles sus últimos llamados a los 7,3 millones de electores citados el domingo 18 en las urnas.
El Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales eligió El Alto, ciudad considerada uno de sus bastiones electorales, mientras que sus principales rivales, Comunidad Ciudadana (CC) y Creemos, optaron por la región de Santa Cruz, donde concentran buena parte de su intención de voto.
El candidato del MAS, Luis Arce, considerado el delfín de Morales, llegó al cierre de campaña como primero en las encuestas, con la duda de si vencerá en primera vuelta o se verá en una segunda probablemente con el ex presidente Carlos Mesa de CC.

La despedida de una campaña distinta
La carrera para conquistar el Gobierno y el Parlamento bolivianos arrancó a comienzos de septiembre, justo al poco de que el país dejara atrás más de cinco meses de cuarentena desde marzo por la COVID-19, pero cuando todavía mantenía algunas restricciones para salir a las calles.
El MAS ha sido desde entonces el que más se ha prodigado en actos multitudinarios, cuestionados por la falta de distanciamiento físico y otras medidas de prevención ante el nuevo coronavirus.
CC por contra había trasladado la campaña a redes sociales y hasta el pasado fin de semana fue más prudente en concentraciones en la calle, para centrar su recta final en Santa Cruz, motor económico de Bolivia y donde en esta jornada cerró con un acto en la ciudad cruceña de Montero.
Quizás pensando en restar votos en el feudo electoral de Luis Fernando Camacho, de Creemos, tercero en las encuestas, que se rodeó de los suyos en la capital cruceña en una multitudinaria caravana.
La despedida de campaña de unos y otros fue en la tarde, al contrario que otras elecciones que apuraban hasta la noche las últimas horas de propaganda que permite el órgano electoral.
Esta vez chocaron con algunas de las restricciones que aún quedan por la pandemia y evitaron La Paz, sede del Ejecutivo y Legislativo bolivianos, que mantiene medidas más rigurosas sin que se pueda circular en la noche.
Bolivia reporta oficialmente unos 139.000 casos positivos de COVID-19, aunque más del 70 por ciento ya recuperados, con alrededor de 8.350 fallecidos, pero una curva descendente de contagios y fallecidos.
Estos datos sitúan ahora al país en una coyuntura mucho mejor que meses atrás, cuando aquellas imágenes de muertos en plena calle y fosas comunes ante hospitales y cementerios saturados.
La situación por la pandemia llevó a posponer primero del 3 de mayo al 6 de septiembre y finalmente a este 18 de octubre la votación para elegir presidente, vicepresidente, senadores y diputados.

Fin de la carrera sin Evo ni Áñez
La campaña se cierra sin que por primera vez en casi tres décadas esté como candidato Evo Morales, que desde Argentina sigue no obstante dirigiendo al MAS.
El órgano electoral primero y luego una corte institucional echaron atrás su intento de presentarse a senador, al incumplir un requisito de residencia en Bolivia, pues lleva fuera del país desde su abrupta salida en noviembre pasado denunciando un supuesto golpe de Estado para forzarlo a dejar el poder pese a haber sido declarado vencedor en las elecciones de octubre de 2019.
Luego anuladas entre denuncias de fraude a su favor, que siempre ha negado y que siguen bajo investigación judicial casi un año después de que el país se vea de nuevo ante las urnas.
Y sin que tampoco estén ni la presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, que iba por Juntos, ni el ex mandatario Jorge Quiroga, de Libre 21, que se retiraron para propiciar que se concentre el voto en un candidato capaz de evitar que el MAS retorne al poder.

Ese candidato podría ser Mesa, pero descartó cualquier acuerdo de un frente común contra el partido de Morales, confiado en vencer por sí solo.
Camacho concentra la intención de voto en Santa Cruz, con menos tirón en el resto de Bolivia, y el resto llegó al cierre de campaña con porcentajes residuales: el pastor presbiteriano de origen coreano Chi Hyun Chung, el minero Feliciano Mamani y la única mujer que sigue como candidata Cruz Bayá.
El MAS mostró su fuerza entre sectores populares e indígenas en El Alto, ante una marea azul de banderas de su partido, encomendándose a la Madre Tierra para recuperar el poder que tuvo por casi catorce años.
CC se rodeó de seguidores con el naranja y verde de sus siglas en Montero, una ciudad intermedia pero pujante en comercio e industria agraria.
Y Creemos se puso a los pies del Cristo Redentor, símbolo de Santa Cruz, al concluir su caravana de banderas blancas en esta última baza ante el electorado a cuatro días de las elecciones.
(Por Luis Ángel Reglero - EFE)
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