La historia del águila nazi del acorazado Graf Spee que será subastada en Uruguay

Tras el combate ante los británicos que pasó a la historia como la Batalla del Río de la Plata, el 13 de diciembre de 1939 el navío germano se dirigió al puerto montevideano. Tenían pensado enterrar a sus caídos y reparar los daños a la embarcación. Pero el desenlace fue otro

El águila nazi del acorazado Graf Spee fue exhibida en Montevideo con la esvástica nazi cubierta (AP)
El águila nazi del acorazado Graf Spee fue exhibida en Montevideo con la esvástica nazi cubierta (AP)

Aún sin fecha concreta para la subasta, la posibilidad de que el águila nazi que generaba terror en el océano Atlántico a lo largo de los primeros meses de la Segunda Guerra Mundial caiga en las manos equivocadas ha generado las alertas de organizaciones como el Centro Simón Wiesenthal, que advirtió sobre el riesgo de convertir a ese objeto en un fetiche de culto deseado por movimientos neonazis.

Este fue uno de los restos rescatados del fondo de la bahía de Montevideo, donde descansa el armazón del imponente acorazado Admiral Graf Spee, hundido en 1939. Tras la derrota ante los británicos en la Batalla del Río de la Plata, que tuvo lugar en Punta del Este (sureste de Uruguay) el 13 de diciembre de 1939, el navío germano se dirigió al puerto montevideano para reparar los daños sufridos y enterrar a sus caídos en combate.

Sin embargo, el desenlace fue otro. Tras las 72 horas marcadas como plazo por las autoridades uruguayas para abandonar la costa montevideana, el capitán Hans Langsdorff hizo explotar el 17 de diciembre el barco para impedir que cayera en manos enemigas.

Durante las décadas transcurridas, muchas fueron las personas interesadas en los restos hundidos en las profundidades de la bahía de Montevideo. Entre ellas, el empresario Alfredo Etchegaray y el investigador Daniel Acosta y Lara, quienes explicaron cómo, ante la curiosidad por conocer qué se oculta en ese impresionante navío de guerra, emprendieron un arduo camino de rescate.

Este fue uno de los restos rescatados del fondo de la bahía de Montevideo, donde descansa el armazón del imponente acorazado Admiral Graf Spee, hundido en 1939
Este fue uno de los restos rescatados del fondo de la bahía de Montevideo, donde descansa el armazón del imponente acorazado Admiral Graf Spee, hundido en 1939

El águila nazi vuelve a escena ahora luego de que la jueza interviniente en la causa fallara ordenando su inminente subasta pública y que el producto sea distribuido por mitades entre los rescatistas y el estado uruguayo.

Al respecto, el Centro Simon Wiesenthal afirmó que, en su resolución, la Justicia no ha dispuesto ninguna deferencia por las instituciones y los oferentes individuales cuyo objetivo se identificaría claramente como pedagógico, extraer las lecciones del Holocausto y otros genocidios.

“Debe advertirse a los potenciales compradores que de no darse a los objetos el destino de advertencia, la subasta deberá considerarse nula”, afirmó el doctor Ariel Gelblung, director del Centro para América Latina.

En esta fotografía de archivo del 10 de febrero de 2006, un trabajador uruguayo dirige el rescate del águila del acorazado alemán de la Segunda Guerra Mundial, Graf Spee, en Montevideo, Uruguay. (AP Foto / Marcelo Hernández, Archivo)
En esta fotografía de archivo del 10 de febrero de 2006, un trabajador uruguayo dirige el rescate del águila del acorazado alemán de la Segunda Guerra Mundial, Graf Spee, en Montevideo, Uruguay. (AP Foto / Marcelo Hernández, Archivo)

El águila del Graf Spree

El Graf Spee era el orgullo de la Kriegsmarine (Armada) de la Alemania nazi y, durante los primeros meses de la Segunda Guerra Mundial, sembró el pánico como corsario en las rutas comerciales del Atlántico Sur.

Etchegaray explicó que tiene unos 40 cajones con miles de documentos sobre el navío. Su obsesión por conocer cada detalle sobre este acorazado lo llevó a recopilar fotos, videos, planos, documentación académica e incluso recortes de diarios y revistas que trataron el tema.

Su relación con el barco comenzó hace varias décadas y en 2004 logró retirar el impresionante telémetro que hoy se exhibe en las instalaciones del puerto de Montevideo. Dos años después el equipo de trabajo descubrió el águila de bronce, con sus alas extendidas, de más de 300 kilos, dos metros de alto y 2,8 de ancho ubicado en la proa del navío. La esvástica en la zona inferior provocó “una repercusión en la prensa de todo el mundo”, recordó.

“Se decía que había la posibilidad del águila, que la podían haber retirado los alemanes en forma secreta; también los ingleses que tuvieron buzos trabajando allí. Sin embargo, el águila estaba allí con sus bulones y en muy buen estado”, continuó.

Por su parte, Acosta y Lara, experto en la historia del barco y autor del libro “Graf Spee. 1939-2009 De Wilhelmshaven al Río de la Plata”, contó que comenzó investigando la artillería alemana y luego se integró al grupo de Etchegaray para aportar su conocimiento.

Describió como “impresionante” el momento de extraer el águila de las marrones aguas del Río de la Plata y apuntó que fue él quien propuso cubrir la esvástica -cuando se exhibió públicamente la pieza- por la sensibilidad que despierta en la comunidad judía.

Acosta y Lara aseguró que no es posible retirar del río el barco en su totalidad porque está muy deteriorado y el buceo en las costas montevideanas “es ciego totalmente”.

El águila nazi
El águila nazi

¿Qué hacer con los símbolos nazis?

Desde su extracción, el águila ha pasado por idas y vueltas y quienes la sacaron ya no pueden acceder a ella: es custodiada por el Ministerio de Defensa Nacional en la Fortaleza del Cerro de Montevideo. El miedo a que se use para venerar la simbología nazi ha hecho que las autoridades uruguayas se resistan hasta ahora a autorizar su venta.

Aunque su valor es difícil de calcular, Etchegaray asegura que hay interesados en adquirir la pieza y ninguno pertenece a grupos neonazis sino que, por el contrario, son académicos o personas que quieren donar la pieza al Museo del Holocausto. La situación fue puesta en manos de la Justicia, que decidió finalmente subastarla.

El empresario afirmó que se quedó con ganas de ir en busca de más restos, pero le ha costado conseguir la autorización del Gobierno. “El barco está escorado, en muy mal estado pero no importa, hay que dejarlo que se vea. No es el barco, es todo el contexto cultural, cómo era Montevideo”, explica.

Para el empresario, la reflexión “es de las cosas más importantes”, ya que ayuda a no cometer errores del pasado y con ese espíritu considera que este elemento debe ser expuesto para que la gente tome conciencia sobre las atrocidades del nazismo.

(Con información de EFE)

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