
El Hemocentro de Maldonado, Uruguay, anunció este miércoles que está desarrollando una unidad especial para que pacientes con COVID-19 que se encuentran en etapa de recuperación puedan donar plasma y, de esa manera, ayudar a quienes se encuentran en estado de gravedad.
El tratamiento en cuestión es conocido como plasma convaleciente y ha ganado tracción en distintos países durante las últimas semanas. Según Jorge Curbelo, director del Hemocentro de Maldonado, el plasma (la parte líquida de la sangre que concentra los anticuerpos tras una enfermedad) serviría para un tratamiento sobre los pacientes que estén por entrar en Centros de Terapia Intensiva (CTI) y así tratar de disminuirles la cantidad de días que deban estar allí.
Curbelo explicó que profesionales extraerán la sangre de pacientes leves y realizarán la plasmaféresis con maquinaria que hay en el hemocentro. Afirmó que el presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, fue notificado sobre este proyecto y que su equipo ahora trabaja para adquirir una unidad móvil para realizar extracciones a domicilio y que los donantes no se tengan a trasladar a un centro asistencial.

El tratamiento con plasma está siendo replicado en diversas partes del mundo para atender a la pandemia del nuevo coronavirus, que acumula más de 130.000 muertes desde su aparición en China en diciembre.
Son diversos los ensayos clínicos iniciados para intentar frenar la tragedia y hay una pista científica estudiada en China, Estados Unidos y Francia que se basa en la transfusión a los enfermos de plasma sanguíneo de personas curadas, que desarrollaron anticuerpos contra el COVID-19.
De ser efectivo, el tratamiento podría evitar que los pacientes desarrollen cuadros graves de la enfermedad. También podría suministrarse a los trabajadores de la salud y quienes se encuentren expuestos constantemente al virus.
Este método resultó eficaz en estudios a pequeña escala contra otras enfermedades infecciosas como el ébola y el SRAS.
Cada donación de plasma podría “salvar tres o cuatro vidas”, según Eldad Hod, especialista de transfusiones que dirige este ensayo en el hospital Irving de la Universidad de Columbia en Nueva York.
En China, se realizaron transfusiones de plasma al principio de la epidemia. Dos estudios recientes -con pocos pacientes- concluyeron que hubo una mejora de su estado clínico.
¿Cómo se realiza la terapia de plasma convaleciente en el Hospital Mount Sinai de Nueva York?
Primero, se realiza una encuesta a las personas que se han recuperado del COVID-19 y que están interesadas en donar plasma. Después, los médicos someten a los potenciales donantes a dos pruebas.
La primera es un diagnóstico para asegurarse de que ya no son portadores del nuevo coronavirus. La segunda es una prueba que busca anticuerpos en el plasma sanguíneo a fin de asegurarse de que se producen los anticuerpos suficientes para combatir al virus.
En el Mount Sinai se desarrolló una prueba de anticuerpos a partir del código genético del virus.
Los científicos de ese hospital producen en masa una proteína que obtienen de la superficie del coronavirus. Luego toman platos especiales con docenas de pozos pequeños y cubren el fondo de cada uno con las proteínas sintéticas realizadas. Después, colocan el plasma del donante en cada pocillo. Si hay anticuerpos, estos reconocen la proteína viral y se le unen.
Posteriormente, los especialistas agregan una proteína adicional que se ilumina cuando reconoce la combinación de la proteína viral sintética con el anticuerpo del coronavirus. Los científicos realizan esta prueba en diferentes concentraciones de la misma muestra hasta que la proteína adicional deje de encenderse. Entre más tarde en dejar de iluminarse, significa que el plasma tiene mayor cantidad de anticuerpos, lo que lo hace más idóneo para la terapia.
Si el donante supera satisfactoriamente ambas pruebas, es enviado al Centro de Sangre de Nueva York, donde puede proporcionar el plasma para este tratamiento.
No obstante, antes de ser suministrados a los pacientes con COVID-19, los científicos se aseguran que la muestra donada no tenga otros virus, como VIH o hepatitis, y que los tipos de sangre coincidan. Estimaciones preliminares arrojan que una donación alcanza para atender a dos personas, aproximadamente.
Hasta el momento, el hospital Mount Sinai ha tratado a más de 30 pacientes con esta terapia, cuya administración requiere de la autorización de la FDA.
Con información de AFP
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