La familia Reyes Alonso, de León, al occidente del país, se ha convertido en símbolo de la resistencia en Nicaragua. Lleva un año bajo asedio del régimen de Daniel Ortega. (Cortesía familia Reyes Alonso)
La familia Reyes Alonso, de León, al occidente del país, se ha convertido en símbolo de la resistencia en Nicaragua. Lleva un año bajo asedio del régimen de Daniel Ortega. (Cortesía familia Reyes Alonso)

La familia Reyes Alonso ha tenido que reforzar las puertas de su casa en la Villa 23 de julio, en la ciudad de León, al occidente de Nicaragua. Les ha puesto un marco de hierro a los portones y malla a las verjas metálicas que dan a la calle. Viven bajo sitio. Por el día, patrullas de policías llegan a insultarlos, amenazarlos y a tomarle fotografías y videos a la casa. Por la noche, son paramilitares y civiles que la atacan a pedradas o simplemente se colocan en las cercanías mostrando sus armas.

En el porche de la casa, humilde como todas las de la vecindad, se han colocado varias cajas llenas de piedras. Las tienen listas para defenderse de las turbas y paramilitares que los asedian y atacan. Y lo hacen. En varias ocasiones los han enfrentado a pedradas. Los vecinos los apoyan y no pocas veces han hecho huir a los paramilitares que merodean el vecindario. Así ha sido, día tras día, noche tras noche, durante el último año.

“El acoso de los paramilitares en los últimos tres o cuatro meses ha sido brutal”, dice el señor Diego Reyes Salazar, a manera de explicación cuando enumera los refuerzos que ha puesto a la casa. “Aunque estamos claros que si quieren se van a meter”.

Y efectivamente, no fue suficiente. El lunes pasado, 25 de noviembre, el comisionado Fidel Domínguez, jefe de la Policía en León, asaltó la casa de los Reyes Alonso con un nutrido grupo de policías y civiles encapuchados.

A golpe de mazo, un policía primero y un civil después, destruyeron el portón principal, mientras desde adentro los Reyes le pedían al jefe policial que mostrara la orden judicial que les permitiría allanar su hogar. Nunca la mostró. Todo quedó filmado con un celular. La trasmisión se corta cuando finalmente la familia les abre las puertas a los atacantes para que no las sigan destruyendo. Entran e inmediatamente se abalanzan sobre la familia. La pantalla queda en negro. Solo se escuchan gritos y golpes.

Momento en que policía y paramilitares a cargo del comisionado Fidel Domínguez entran a la casa de los Reyes Alonso. (Cortesía familia Reyes Alonso)

El asedio a la familia Reyes Alonso ha quedado registrado a través de videos artesanales que van grabando con teléfonos celulares. “21 de noviembre. 23.26. Otro acto cobarde por parte de los paramilitares criminales de la organización terrorista del FSLN…” En el video se oyen las piedras que caen sobre la casa desde la oscuridad. “18 de noviembre 12.08. La policía sandinista nuevamente acosándonos…” Se ve a varios policías filmando o tomando fotografías a la casa. Esa misma noche cuelgan otro video en Facebook donde se mira a una joven salir a la calle a enfrentar con una tiradora a las turbas que los apedrean. Y así, cada día y noche, ha sido la vida de la familia Reyes Alonso durante un año.

“Mi familia siempre ha sido opositora al Frente Sandinista”, dice Diego Reyes, 53 años, que se define como liberal. En noviembre de 2008 fue candidato a vicealcalde de León por el Partido Liberal Constitucionalista, cuando el Frente Sandinista ejecutó el más masivo y descarado fraude de su historia. A raíz de la rebelión ciudadana de abril 2018, la familia entera se metió a apoyar las protestas.

Margarita Flores Urbina tiene 94 años y solo llora cuando policías y militares atacan la casa donde vive con otros cuatro miembros de su familia. (Cortesía familia Reyes Alonso)
Margarita Flores Urbina tiene 94 años y solo llora cuando policías y militares atacan la casa donde vive con otros cuatro miembros de su familia. (Cortesía familia Reyes Alonso)

En la casa de los Reyes Alonso viven cinco personas. Diego Reyes, que hasta hace poco se dedicaba a la venta de bienes raíces y tenía un negocio de venta de teléfonos celulares; su esposa, la doctora María Eugenia Alonso, que tenía un consultorio médico en su casa; dos hijos universitarios; y doña Margarita Flores Urbina, 94 años, que solo llora desde su silla cuando llegan los policías. En agosto pasado sufrió un prederrame cerebral durante un asedio.

Debido al acoso, Diego Reyes abandonó su trabajo y los pacientes dejaron de llegar a buscar los servicios de la doctora Alonso. Un hijo, también llamado Diego, no pudo terminar su carrera y solo, Bárbara, la otra hija, persiste en sus estudios de odontolgía. Poco salen fuera de casa y cuando lo hacen es tomando extremas precauciones.

Comisionado Fidel Domínguez, Jefe de la Policía en León. “Es un sociópata”, dice de él Diego Reyes.
Comisionado Fidel Domínguez, Jefe de la Policía en León. “Es un sociópata”, dice de él Diego Reyes.

Esta ha sido una familia que ha enojado al régimen (de Daniel Ortega)”, dice el abogado Pablo Cuevas, asesor de la Comisión Permanente para los Derechos Humanos (CPDH. “Los ha molestado porque no les ha mostrado miedo. Los ha desafiado. Y ese es un mal mensaje, a criterio de ellos. Y temen que esto se vuelva una plaga. La pérdida del miedo. Que más personas se atrevan a desafiarlos. Recordemos que estos regímenes se alimentan del terror de las personas. Hacen cosas que provocan terror y las personas se someten, retroceden y pierden sus derechos. Esta familia es un mal ejemplo desde su punto de vista. La intención es, como se dice popularmente, quebrarlos, para ponerlos como ejemplo”.

Diego Reyes dice que la intención del acoso es obligarlos a salir al exilio. “Nos dijeron que no nos iban a dejar en paz mientras no nos fuéramos del país. Nos amenazaron hasta con quemarnos vivos mientras dormíamos”.

El comisionado Fidel Domínguez, quien ha tomado el asedio a los Reyes Alonso como algo personal, ha llegado varias veces y, según Diego Reyes, los ha amenazado con levantarles cargos “por dañar el techo de los vecinos sandinistas” o como “agente vende drogas de la Villa 23 de Julio”.

Amarrada de manos y después de ser golpeada, la doctora María Eugenia Alonso filma el video donde la policía le dicta lo que tiene que decir.

El lunes pasado, los Reyes Alonso trasmitieron en vivo el asalto a su casa. “Las redes sociales han sido el arma principal para poder denunciar las tropelías y el actuar malvado de Daniel Ortega y compañía”, dice Reyes.

Una vez que las fuerzas policiales y paramilitares entraron a la vivienda, la familia fue golpeada con puñetazos y patadas, tirada al suelo, esposada y obligada a grabar unos videos donde se oye al comisionado Domínguez dictarles lo que tienen que decir.

—Dígame a qué quiere que me comprometa y yo lo digo —pide la doctora Alonso, sentada y esposada de manos.

—A que no volvés a andar filmando, ni hostigando a los militantes sandinistas ni al pueblo ni alterando el orden —le ordena el policía.

—No vuelvo a andar filmando ni hostigando a los militantes sandinistas…

—Ni a la policía en su labor constitucional…

Otro video muestra al señor Reyes, igualmente sentado y atado con las manos hacia atrás, mientras recita lo que el policía quiere oír:

—Ni filmar a la policía cuando vengan a hacer su presencia —dice Reyes.

—Policía normal —ordena el comisionado Domínguez.

—Policía normal.

—No joder a los militantes ni al pueblo.

—No joder a los militantes ni al pueblo.

—No repetición.

—No repetición.

—Y con la paz no se juega — ordena el policía, trayendo al video el nuevo slogan que ha fabricado Rosario Murillo, la vicepresidente y esposa de Daniel Ortega.

—Y con la paz no se juega.

—Dale pues —dice satisfecho el comisionado Domínguez y le da una fuerte palmada en el hombro. —Palabra de hombre. En mi pueblo eso vale.

Diego Reyes también grabó un video de compromiso, bajo las órdenes del comisionado Domínguez que le dice letra por letra lo que tiene que decir.

Si la idea del comisionado Domínguez era acallar a los Reyes Alonso, sucedió lo contrario. Las redes estallaron en indignación cuando vieron a la policía humillando a una familia a la que no le acusan de ningún delito. Los policías se fueron, llevándose los celulares, sin encontrar las armas ni la droga que sirvió de excusa para el allanamiento. Al poco tiempo, se conoció un video de la doctora Alonso aclarando las circunstancias en que grabó el video:

“Hoy 25 de noviembre de 2019, vino el comisionado de León, Miguel de Jesús Domínguez Álvarez, acompañado de un grupo numeroso de antimotines y encapuchados (…) A punta de golpes nos enchacharon (esposaron), nos tiraron al suelo, nos golpearon por todas lados, y después nos sentaron y nos siguieron golpeando y, a punta de golpes nos hicieron comprometernos, según el comisionado, a que no íbamos a seguir molestando al gobierno ni levantando a la gente, ni molestando a sus sandinistas…”

Luego explica: “Yo no estoy molestando al gobierno, le estoy exigiendo paz, justicia y libertad. No nos pueden callar…”

Diego Reyes dice que su delito ha sido “ser soldados de la democracia”. Ha denunciado al comisionado Domínguez ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). “Es un sociópata, y lo vamos a seguir denunciando”, dice.

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