El vocal del Tribunal Supremo Electoral de Bolivia dijo que las elecciones no podrán celebrarse antes del 20 de enero

Salvador Romero también evitó evitó mencionar una posible ampliación del mando de las autoridades actuales que debe terminar el próximo 22 de enero

Salvador Romero, vocal del Tribunal Supremo Electoral. (AFP)
Salvador Romero, vocal del Tribunal Supremo Electoral. (AFP)

Salvador Romero, vocal del Tribunal Supremo Electoral (TSE) designado este lunes por la presidenta interina de Bolivia, dijo que las elecciones en el país andino no podrán celebrarse ante del 22 de enero, que es el día en el que finaliza el mandato de las autoridades electas.

“No existe ninguna posibilidad técnica de organizar la elección antes del 20 de enero, el plazo de 120 días es sumamente breve, sumamente corto, pero el organismo electoral sí está comprometido a organizar el proceso electoral dentro del plazo”, explicó Romero en una entrevista Red UNO. Además, no fijó una fecha tentativa.

Además, el vocal del TSE evitó mencionar una posible ampliación del mando de las autoridades actuales que, según conformó la Asamblea Legislativa Plurinacional, debe terminar el próximo 22 de enero.

Esa es una respuesta que no le corresponde dar al organismo electoral, será una respuesta que dará la institucionalidad electoral. El mandato del Tribunal Supremo Electoral es organizar la elección más confiable, más limpia y transparente posible que le dé certeza a los ciudadanos, a las fuerzas políticas y también a la comunidad internacional”, dijo.

Arturo Murillo, ministro de Gobierno; la presidenta interina de Bolivia, Jeanine Añez; el ministro de Defensa, Luis Fernando López, y el ministro de la Presidencia, Jerjes Justiniano, asisten a una reunión con organizaciones sociales en el palacio presidencial en La Paz, Bolivia, el 23 de noviembre de 2019. REUTERS/Manuel Claure
Arturo Murillo, ministro de Gobierno; la presidenta interina de Bolivia, Jeanine Añez; el ministro de Defensa, Luis Fernando López, y el ministro de la Presidencia, Jerjes Justiniano, asisten a una reunión con organizaciones sociales en el palacio presidencial en La Paz, Bolivia, el 23 de noviembre de 2019. REUTERS/Manuel Claure

Por otra parte, este lunes Bolivia dio un paso más hacia la pacificación del país con un acuerdo entre el Gobierno interino de Jeanine Áñez y sectores afines a Evo Morales, salvo los cocaleros que persisten fieles al que sigue siendo su líder.

Los sindicalistas, indígenas y campesinos que arroparon a Morales durante sus casi catorce años en el poder sellaron la paz con el Ejecutivo provisional de Jeanine Áñez en aras de la reconciliación en Bolivia.

La firma tuvo como protagonistas al ministro interino de Gobierno (Interior), Arturo Murillo, considerado el brazo duro del Ejecutivo, y dirigentes como el secretario de la Central Obrera Boliviana, Juan Carlos Huarachi, quien durante años se codeó con Morales.

La firma de esta jornada en La Paz brindó imágenes hace poco impensables, como el apretón de manos entre el ministro, un férreo opositor a Evo Morales, y Segundina Flores, líder de las “bartolinas”, una organización de mujeres indígenas incondicional siempre con quien durante casi catorce años dirigió Bolivia.

El acuerdo con los “hermanos”, como los llamó Murillo, incluye que el “compañero” ministro, en palabras de Huarachi, estudie caso por caso la liberación de detenidos durante más de un mes de protestas desde las fallidas elecciones del pasado 20 de octubre.

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