Cristina Kirchner y Alberto Fernández (AFP)
Cristina Kirchner y Alberto Fernández (AFP)

Durante la celebración de su triunfo ante miles de simpatizantes, Alberto Fernández y Cristina Kirchner ratificaron sus posturas de política exterior mostradas durante la campaña, con un reconocimiento los líderes de izquierda y una crítica a los gobiernos liberales de la región.

La relación con Brasil, el primer socio comercial argentino se anuncia tensa, debido a la amistad que une a Fernández con Lula da Silva y la distancia ideológica con el presidente Jair Bolsonaro.

Hoy cumple años Lula, que es un hombre injustamente preso y por quien debemos seguir pidiendo por su libertad. ¡Lula libre!”, arengó el presidente electo ante sus seguidores, luego de conocer el resultado. Mientras el público gritaba el mismo lema, Fernández agregó: “Que lo escuchen en toda Latinoamérica, y en el mundo también”. El ex presidente de Brasil, quien este domingo cumplió 74 años, tiene varios procesos abiertos y cumple una pena de ocho años y diez meses de prisión, ratificada en tres instancias diferentes, por los delitos de corrupción pasiva y blanqueo de capitales, aunque denuncia un proceso parcializado.

Minutos antes del saludo, Cristina Kirchner había dado un espaldarazo a Evo Morales, mientras buena parte de la comunidad aún no reconoce los resultados de los recientes comicios en Bolivia y la oposición reclama un balotaje, al igual que países como EEUU. “Lo que pasó hoy aquí en nuestro país, lo que también ha pasado días atrás en la hermana República de Bolivia: desde acá felicitamos a Evo Morales, el nuevo presidente de Bolivia. De nuevo presidente”, exclamó.

Posteriormente, Fernández de Kirchner continuó refiriéndose a la región, con menciones a las crisis de Ecuador y Chile, donde se realizaron masivas protestas opositoras contra los gobiernos de Lenín Moreno y Sebastián Piñera.

“Esto que pasó aquí en la Argentina, lo que vemos que ha sucedido en la hermana república de Chile, lo que pasó hace poco tiempo en Ecuador nos tiene que abrir la cabeza no solamente a los dirigentes políticos, sino a todos los dirigentes sociales, empresariales, de la inviabilidad de modelos políticos y económicos basados en el ajuste permanente. Creo que el resultado de hoy aquí en la Argentina y lo que está pasando en la región es la muestra más clara de la necesidad de democracias en donde la economía también sea democratizada”, sostuvo.

Hubo una palabra que no se oyó mencionar durante los festejos kirchneristas: Venezuela.

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