La madrugada de este martes, las fuerzas policiales y paramilitares del gobierno de Ortega-Murillo atacaron a pobladores que se encuentran posicionados en tranques ubicados en la carretera de acceso a la ciudad de Masaya, específicamente en la conocida Rotonda del Municipio de Ticuantepe. Como resultado, hay heridos de balas entre los pobladores.

Esta situación se da un día después de la declaración de la Conferencia Episcopal de Nicaragua como mediadores y testigos del diálogo nacional de convocar a la mesa de sesiones hasta obtener la misiva de invitación a los organismos internacionales de derechos humanos, y el respectivo acuse de recibido por partes de estos, para proceder con las investigaciones sobre los asesinatos y desapariciones ejecutados por el gobierno de Ortega-Murillo ante las protestas cívicas.

La incursión policial desde diferentes sectores de acceso al lugar, incluidos residenciales, incluyó el uso de fusiles y ametralladoras en contra de los pobladores.

No obstante, la población, como muestra de apoyo a los estudiantes que participan en los tranques (barricadas), hizo uso de cazerolas para hacer retroceder a los paramilitares que tratan de controlar ese trecho de carretera y llegar así a la ciudad de Masaya, región que ha sostenido su resistencia a lo largo de la protesta que cumplió 60 días.

En el transcurso de la mañana, se espera un reporte de organismos de derechos humanos dando a conocer el resultado de las acciones policiales y paramilitares del gobierno, mismas que tienen como objetivo tener el dominio del acceso a la ciudad de Masaya; y con ello finalmente lograr lo que no han podido en las últimas semanas: neutralizar a los pobladores de esa ciudad, quienes se han atrincherado en una resistencia sostenida a lo largo de la crisis política que vive ese país desde el 18 de abril del presente año.

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