
Fue un gigante. Una nave espacial única. El Tiranosuario Rex de los cohetes. El extinto e inigualable Saturno V fue el vehículo que permitió la mayor hazaña alcanzada hasta ahora del hombre: posarse en otro cuerpo celeste, nuestro satélite natural, la Luna.
El cohete era literalmente un rascacielos de 111 metros de altura y casi 3000 toneladas de peso con capacidad para colocar hasta 140 toneladas en órbita alrededor de la Tierra y hasta ahora el único capaz de llevar astronautas a la Luna, situada a unos 390.000 kilómetros de nuestro planeta.

A contramano de los actuales tiempos donde existen cohetes reutilizables, el Saturno V fue un cohete desechable de múltiples fases, que combinaba combustible sólido en su primera etapa (querosene y oxígeno) y combustible en las otras dos etapas.
Fue diseñado por el ingeniero alemán Wernher von Braun en el Centro de vuelo espacial Marshall y sus principales constructores fueron Boeing, North American Aviation, Douglas Aircraft Company e IBM.
Entre 1960 y 1962 el Marshall Space Flight Center (MSFC) diseñó los cohetes que serían usados para varias misiones, comenzando por el C-1, que más tarde se transformó en el Saturno I. Luego, el 10 de enero de 1962, la NASA anunció los planes de construir el C-5, que utilizaría 5 motores F-1 en su primera fase, 5 motores J-2 en la segunda y una S-IVB como tercera. Recién en 1963, el C-5 fue renombrado como Saturno V.

La primera etapa funcionaba durante dos minutos y medio, alzando al cohete a 61 km de altitud a una velocidad de 8.600 km/h, consumiendo 2.000 toneladas de diversos combustibles y carburantes criogénicos.
La secuencia de ignición de la primera fase comenzaba a 8,9 segundos antes del lanzamiento. El motor central era el primero en funcionar, seguido por los exteriores cada 300 milisegundos para reducir las sobrecargas estructurales del cohete.
El Saturno V tardaba unos 12 segundos en elevarse y abandonar la torre de control. A 130 metros de altitud el cohete llegaba el acimut o ángulo de orientación correcto. A unos 2 km del suelo, la velocidad ha alcanzado los 500 m/s (1.800 km/h).

Tras 80 segundos del despegue, el cohete alcanza el punto del vuelo con presión máxima dinámica (Max Q). La presión dinámica de un cohete es proporcional a la densidad del aire sobre el cohete y el cuadrado de la velocidad. Aunque la velocidad aumente, la densidad atmosférica disminuye con la altitud y en ese momento es visible la onda de choque.
A 62 kilómetros de altura, la primera fase se separaba con la ayuda de ocho retrocohetes. La primera etapa continuaba hasta una altura de 110 km, cayendo más tarde al océano Atlántico a unos 560 km de la plataforma de despegue.

La segunda fase S-II duraba 6 minutos e impulsaba al cohete a 185 km de altura y 24.600 km/h, acercándolo a la velocidad orbital. Finalmente, la tercera fase duraba algo más de dos minutos y medio, comenzando a 12 minutos del lanzamiento.
La NASA lanzó trece cohetes Saturno V entre 1967 y 1973 sin ninguna pérdida de carga útil, aunque el Apolo 6 fue el único con problemas de motor. La principal carga para estos cohetes fueron las naves Apolo que llevaron a los astronautas de la NASA a la Luna.
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