La acumulación de combustibles residuales en los tanques terrestres de Venezuela ha llevado a Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) a implementar medidas extremas para evitar el cierre de unidades de refinación, en un contexto marcado por el bloqueo impuesto por Estados Unidos que restringe la entrada y salida de buques sancionados, según confirmaron cuatro fuentes a la agencia de noticias Reuters. Esta situación genera una de las crisis operativas más graves para la empresa estatal desde las sanciones impuestas por el Departamento del Tesoro en 2020 a sus principales socios comerciales.
En los últimos días, algunos tanqueros han logrado ingresar a aguas venezolanas y se espera la llegada de un par de buques adicionales con bandera china. Sin embargo, la mayoría de los barcos previstos para entregas en diciembre y principios de enero han suspendido su arribo a los puertos venezolanos.
El endurecimiento de las restricciones de Estados Unidos, cuyo objetivo declarado es la salida del poder del dictador Nicolás Maduro, ha obligado a PDVSA a depender de intermediarios para colocar su crudo en mercados como el chino.
Estos intermediarios han utilizado durante años buques sancionados y una llamada “flota fantasma” de tanqueros que ocultan su ubicación para transportar petróleo sancionado desde países como Venezuela. La dependencia de Venezuela de la producción de crudo extrapesado, que requiere ser diluido para su transporte y procesado en refinerías complejas, ha generado grandes volúmenes de fuel oil residual destinados normalmente a la exportación hacia Asia. Sin embargo, el bloqueo ha reducido al mínimo estos envíos en las últimas dos semanas, según documentos internos de la empresa y datos de monitoreo revisados por Reuters.
Ante la saturación de los tanques terrestres, PDVSA ha recurrido al almacenamiento de crudo y fuel oil en buques tanque. Una de las fuentes indicó que aproximadamente 25 millones de barriles de residuos ya se encuentran almacenados y la empresa está próxima a agotar su capacidad. “Ya no encuentran dónde meter” el combustible, afirmó una de las fuentes, añadiendo que “sin la salida de los barcos, la situación está fea”.
En respuesta, PDVSA ha comenzado a reabrir tanques inactivos y a enviar combustible residual a piscinas de desechos petroleros en la región occidental del país, en un intento por evitar el cierre de las unidades operativas del Centro de Refinación Paraguaná, con una capacidad de 955.000 barriles por día, según otra fuente.
Ante consultas, PDVSA no respondió. El Ministerio de Hidrocarburos de Venezuela y Maduro han sostenido públicamente que el país continuará produciendo y exportando petróleo. No obstante, las exportaciones petroleras de Venezuela en diciembre descendieron a la mitad de los 950.000 barriles por día registrados en promedio durante noviembre, de acuerdo con cifras preliminares.
Entre los pocos buques que han podido zarpar desde mediados de diciembre figuran los fletados por Chevron, principal socio estadounidense de PDVSA.
(Con información de Reuters)
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