Agregar Infobae enGoogle

Orden en el placard: 5 criterios simples para reorganizar mejor el espacio, según expertos

La clave suele estar en detectar aquello que permanece por costumbre, culpa o expectativa, aunque hace tiempo haya dejado de tener un uso real

Armario abierto con ropa colgada, sombreros, bolsos, gafas de sol, collares, pañuelo, cesta, cajonera, planta, jarrón y vela.
Un método de cinco criterios ayuda a depurar el placard con foco en uso real, comodidad y mantenimiento, para ganar espacio y sostener el orden con categorías claras y herramientas simples. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

Ordenar el placard suele empezar con una duda más difícil que la limpieza en sí: qué conviene sacar primero para ganar espacio y volver funcional el guardado diario. Consejos publicados por medios internacionales especializados en hogar y organización coinciden en que el recorte inicial debe centrarse en las prendas y objetos que no se usan, incomodan o exigen un mantenimiento poco realista.

1. Empezar por lo que no tiene uso real

Un armario blanco grande y bien iluminado muestra varias estanterías con bolsos de diseñador, suéteres doblados, zapatos y prendas de vestir colgadas en perchas.
Los organizadores profesionales recomiendan depurar el placard con criterios de uso real y frecuencia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un reporte de House Beautiful reunió recomendaciones de organizadores profesionales y ordenó las primeras categorías que suelen salir de un placard durante una depuración.

Entre ellas aparecen la ropa guardada por compromiso, las compras impulsivas y las prendas que ya no encajan con la rutina actual. El criterio común no pasa por conservar lo que todavía “podría servir”, sino por identificar qué piezas ocupan lugar sin una función concreta.

PUBLICIDAD

Dentro de ese grupo también entran los regalos que generan culpa, pero casi nunca se usan. El medio indicó que esa clase de prendas suele mantenerse por obligación emocional y no por utilidad. La misma lógica alcanza a las compras hechas por impulso, en vacaciones o momentos de estrés, que terminan convertidas en fuentes frecuentes de desorden cuando no logran incorporarse al uso cotidiano.

2. La ropa que no queda bien también ocupa de más

Una mujer de espaldas sentada en un sofá abriendo una caja de zapatillas deportivas, con un smartphone, ropa doblada y regalos envueltos en una mesa de madera.
La ropa guardada por culpa, compromiso o expectativa ocupa espacio sin resolver el guardado cotidiano. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otro de los ejes que resaltó apunta a las prendas demasiado ajustadas, incómodas o asociadas a una expectativa física futura. La recomendación no se presenta como una regla estética, sino como una herramienta práctica: si una prenda no queda bien hoy, su permanencia suele restar espacio a otras opciones que sí resuelven la vestimenta diaria.

PUBLICIDAD

Ese consejo también se extiende a los zapatos. El descarte, según el artículo, debe incluir pares que ya no resultan cómodos, no se adaptan al estilo actual o quedaron fuera de uso. Liberar el sector de calzado con criterios de comodidad y frecuencia de uso permite ordenar mejor estantes, cajas y organizadores bajos, que suelen saturarse antes que otras áreas del placard.

3. Mantenimiento, arreglos y tiempo disponible

Una persona con camisa blanca dobla y coloca ropa en dos cajas de cartón sobre una mesa. Las cajas están etiquetadas con 'DONAR' e 'INVIERNO' en mayúsculas negras.
Las prendas incómodas o que no quedan bien hoy desplazan opciones que sí funcionan cada día. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La utilidad de una prenda no depende solo de que guste o quede bien. También influye el tiempo que exige. Entre los primeros descartes aparecen las piezas que necesitan planchado constante, lavado a mano o cuidados que rara vez se cumplen en la práctica. El punto no es eliminar toda ropa delicada, sino revisar si ese esfuerzo de mantenimiento coincide con la rutina real del hogar.

En la misma revisión entran las prendas rotas o pendientes de arreglo. Según House Beautiful, los organizadores consultados aconsejan depurar todo aquello que lleva meses en espera de sastrería, costura o reparación. Si una pieza permanece guardada sin arreglo durante largos períodos, pierde prioridad frente a la ropa lista para usar y se transforma en reserva inmóvil dentro del placard.

4. Revisar categorías que crecen solas

Una joven mira accesorios de cabello sobre una mesa de madera que incluye pasadores, peinetas, pinzas, coleteros, diademas, horquillas y gomas.
Los accesorios de temporada crecen sin control y conviene recortarlos en cada cambio estacional. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los accesorios de temporada suelen acumularse sin control. Bufandas, trajes de baño, gorros, guantes o bolsos de uso estacional pasan varios meses fuera de circulación y por eso quedan fuera de las revisiones frecuentes. El artículo señaló que conviene aprovechar cada cambio de estación para recortar esa categoría antes de volver a guardarla.

Algo parecido ocurre con las remeras de eventos, los recuerdos textiles y otras prendas de valor afectivo limitado. La acumulación suele avanzar en silencio hasta ocupar cajones completos. Reducir la cantidad de piezas repetidas o de uso excepcional ayuda a que el guardado responda a necesidades concretas y no a una suma de objetos postergados.

5. Herramientas simples para sostener el orden

Vista detallada de dos estantes de madera con numerosos bolsos de diversos colores organizados con divisores acrílicos transparentes.
Las perchas uniformes y la separación por categorías facilitan la lectura visual y sostienen el orden. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La depuración inicial necesita apoyo material para sostenerse. Entre las herramientas más simples aparecen las perchas uniformes, organizadores de calzado y separación por categorías. House Beautiful incluyó entre sus consejos la reducción de perchas sobrantes, en especial las de alambre, y la elección de modelos más firmes para proteger mejor la ropa y dar una lectura visual más clara del conjunto.

Otra medida útil consiste en sacar del placard lo que pertenece a otros espacios. Productos de belleza, papeles, cajas o accesorios sueltos alteran la lógica de guardado y ocupan lugar destinado a ropa y calzado. Cuando el interior del armario se reserva solo para lo que realmente corresponde allí, el orden deja de depender de arreglos ocasionales y empieza a apoyarse en decisiones de uso.

También resulta útil fijar un criterio estable antes de comprar. Las recomendaciones relevadas por el medio apuntan a una idea concreta: un placard funcional no se organiza solo con más espacio, sino con menos exceso y elecciones más fáciles de sostener en el tiempo.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD