
La piel es el órgano más extenso del cuerpo, que actúa como escudo ante cualquier amenaza externa. Es por eso que cuidarla, no solo es una cuestión de imagen, sino que se relaciona directamente con la salud.
“Al fin y al cabo, una piel sana lucirá, sin dudas, radiante”, explicó la doctora Andrea B. Rey, médica dermatóloga, clínica y estética (MN 139.411).
Al mismo tiempo, la oferta de productos beauty es cada vez mayor y pararnos frente a la góndola de la perfumería o la farmacia para elegir una rutina puede ser agobiante y confuso.
Como explicó, por su parte, el doctor Santiago Tortone, dermatólogo, especialista en medicina estética y antiage (MP: 36863/6), “existen miles de productos cosméticos en el mercado, pero el problema está en que no siempre sabemos utilizarlos o quizás no seguimos el orden en el que se aplican, o incluso no conocemos nuestro tipo de piel, en consecuencia, no logramos obtener una piel luminosa, suave y espléndida que deseamos.”
Por eso, para conocer lo que el cutis en verdad necesita es fundamental contar con el asesoramiento médico, será el profesional quien establezca qué tipo de piel tenemos y, en definitiva, cuáles serán los componentes ideales.
Así, para que se potencien los resultados, los profesionales comparten algunos consejos simples, para no cometer errores y para que se nota que cuidamos nuestra piel.
1.Rutina inteligente. Es frecuente que se intenten seguir rutinas de cuidado facial muy complejas y difíciles de sostener en el tiempo. No hace falta sobrecargarse de productos, es mejor invertir en aquellos adecuados para nuestro tipo de piel, que cuenten con aval científico en cuanto a sus aportes y beneficios. El paso a paso debe comenzar, fundamental, con una buena limpieza por la mañana y por la noche. La hidratación puede realizarse con sérums o cremas ligeras para mejor penetración. La protección solar no puede fallar durante el día, todos los días del año, y las cremas regenerativas o reparativas deber utilizarse por la noche. Sino seguimos estos pasos, posiblemente no logremos el objetivo.

2.Tiempo al tiempo. Al comenzar con la rutina beauty es probable que querramos ver cambios inmediatos. Es muy importante entender que también existen efectos a mediano plazo, que se empiezan a notar en uno o dos meses. Estos tienen que ver con la formación de nuevas fibras de colágeno y elastina que aportan mayor elasticidad a la piel. Una buena recomendación es combinar activos que generen un efecto inmediato con otros que muestren sus resultados a largo plazo.
3.Limpieza con conciencia. Como dijimos anteriormente, este paso es infaltable. Conocer el tipo de piel que tenemos, sea piel grasa, mixta, seca y sensible, nos ayudará a elegir el producto de limpieza adecuado. Podemos utilizar aguas micelares, espumas o geles de limpieza, incluso con esponjas para lograr mayor limpieza del tejido. Este paso debe realizarse por la mañana al levantarnos y por las noches antes de dormir.
4.Exfoliar para brillar. Ayudar a renovar nuestra piel es importante porque permitirá lograr una textura suave, luminosa y sin imperfecciones, eliminando las células envejecidas que dan opacidad y arrugas finas indeseables. Para pieles secas y sensibles, lo ideal es exfoliar cada 15 días con productos aptos. En tanto, para pieles mixtas o grasas, la sugerencia es hacerlo una o hasta dos veces a la semana.
5.Protección, siempre. Los especialistas recomiendan aplicar protector solar todos los días del año, reaplicándolos al menos dos veces al día. Son la mejor crema antiage que podemos utilizar, no solo porque nos protegen de las agresiones de la radiación solar, sino también de la polución, los virus y las bacterias del medio ambiente. Además, previenen la aparición de manchas, arrugas y frenan el envejecimiento de nuestra piel.
6.Renovar de adentro hacia afuera. Es habitual que utilizamos los productos antiedad con función hidratante pero, a veces, estos no alcanzan para prevenir o frenar el envejecimiento. Las cremas antiage con funciones renovadoras son la elección correcta, porque vienen enriquecidas con ácido hialuronico junto a otros ácidos como el retinol, el glicólico o el mandélico, que ayudan a eliminar el exceso de células muertas, alisan, suavizan y afinan la textura de la piel, aclarando manchas y otorgando la hidratación y luminosidad que el tejido cutáneo necesita.

7.Pieles grasas. Un error muy frecuente es no hidratar las pieles grasas por miedo a sobrecargarlas. Es cierto que a este tipo de piel le sienta bien la limpieza, pero también es importante devolver parte de esa grasitud barrida: la piel es muy inteligente y notará que está seca aumentando, así, la producción de grasa. Existen formulaciones de todo tipo, como cremas, emulsiones y geles, que incluyen en sus componentes activos seborreguladores, que mejoran no solo la hidratación sino que también colaboran en el control de su tendencia a ser grasa.
8.Cuidado con la moda. Pensar que nuestra piel no puede brotarse, inflamarse o que los poros no deberían estar presentes (cuando son la desembocadura del pelo y de las glándulas que conforman la piel) es, sin dudas, un gran error. Nuestro objetivo no puede ser tener una piel lisa y brillante por siempre, pues eso sería una idea irreal y poco saludable. Muchas veces, en el afán de alcanzar objetivos inalcanzables, dañamos nuestra piel tratando de acelerar los tiempos de curación, perdiendo de vista que estos procesos normales del cuerpo requieren ser comprendidos y respetados para sanar. En la moda de los últimos años le tocó el turno a la piel, y eso puso presiones y exigencias que no son del todo saludables.
9.Cuerpo sano, piel sana. No considerar que el estilo de vida que llevamos es el responsable de hasta un 80% de nuestro envejecimiento es omitir uno de los puntos más importantes no solo para la salud de la piel, sino la de todo el organismo. De cierta forma, la piel es el reflejo de nuestra vida. Realizar actividad física, tener hábitos de alimentación saludables, trabajar para reducir tu nivel de estrés y descansar el tiempo suficiente, son una forma de mejorar el funcionamiento de la piel y de todo el cuerpo. Está demostrado que aumentar el consumo de frutas y verduras mejora el tono y la luminosidad de la piel. Somos seres integrales y la piel no es la excepción.

10.Recurrir a los que saben. Las redes sociales se convirtieron en fuente de consulta y plataforma de lanzamiento de tendencias y nuevos productos de belleza. Pero, en lo que a la salud en general y a la piel en particular respecta, la recomendación es consultar con un profesional. Junto al dermatólogo, podremos armar un plan personalizado de cuidados con la medida justa para nuestro tipo de piel.
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