Se exhiben diferentes rasgos de una personalidad cuando una persona se encuentra con su cónyuge y cuando esta con su amante (Getty Images)
Se exhiben diferentes rasgos de una personalidad cuando una persona se encuentra con su cónyuge y cuando esta con su amante (Getty Images)

Las fantasías que suele tener una pareja cuando contrae matrimonio no siempre se hacen realidad. En general, las vidas sexuales se tornan con el pasar de los años más aburridas, la conexión se desvanece, y las personas incluso pueden terminar buscando una nueva chispa en otro lado. Pero, ¿qué buscan específicamente?

La repetición de las mismas prácticas es un camino directo a la rutina, y por ende a la insatisfacción. "Los seres humanos debemos aprender a reconocer que la vida sexual –y la vida en general- requieren de cambios, de provocar nuevas formas de relación; en síntesis: conductas nuevas a situaciones conocidas", advirtió en diálogo con Infobae Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo.

Según una encuesta realizada a los usuarios del portal Ashley Madison, sitio líder en citas para infieles por Internet, tanto los hombres como las mujeres buscan conectar emocionalmente con sus amantes o sus parejas, y es ese el principal motor para que la relación funcione o no lo haga.

Sin embargo, según los miembros del sitio de citas para infieles, se exhiben diferentes experiencias y rasgos de una personalidad cuando una persona está con su cónyuge y cuando está con su amante. Cuando se les preguntó, el 42% de los encuestados, tanto hombres como mujeres, dijeron que en la cama con su cónyuge eran más reservados y se describían a sí mismos como tradicionales. Sin embargo, con su amante se liberan, ya que el 53% se describieron a sí mismos como lúdicos y el 40% dijeron que eran "salvajes" en la cama.

"Encontrar a alguien fuera del matrimonio que esté en la misma sintonía puede ayudar a darle vida a la atmósfera sexual de la manera que más se necesita", señaló Victor Hermosillo de Ashley Madison.

El 81% de los encuestados expresó sentir ganas de probar cosas nuevas sexualmente más a menudo con su amante que con su cónyuge (Getty Images)
El 81% de los encuestados expresó sentir ganas de probar cosas nuevas sexualmente más a menudo con su amante que con su cónyuge (Getty Images)

Las personalidades sexuales pueden cambiar con el tiempo, distanciando a los cónyuges unos de otros. En relación a los encuestados, tanto hombres como mujeres indicaron que son más estrafalarios (29%), más experimentados (24%) y más enérgicos (15%) que sus parejas, por lo que les resulta difícil sentirse cómodo y satisfecho en el matrimonio. Por eso, buscan a alguien con ideas afines, sexualmente hablando, para que éste sea una opción deseable.

"La falta de iniciativa, la monotonía y el pasar de los años sin innovar con una misma pareja sexual pueden generar que el deseo sexual se apague y la sexualidad se convierta en una rutina aburrida y tediosa. Muchas parejas por miedo, tabúes o falta de comunicación prefieren no hablar de este tema", expresó a Infobae Mariana Kersz, psicóloga especialista en terapia de parejas y sexóloga.

Las personas, naturalmente, se emocionan con cosas nuevas y eso se traslada al contacto humano y a las nuevas parejas sexuales."Es normal sentirse atraído por otras personas, incluso cuando uno está casado. Si se trata de un matrimonio asexuado, puede ser fácil racionalizar la decisión de alejarse de una pareja para explorar un lado diferente de la sexualidad", concluyó Hermosillo. 

"Si bien en una pareja estable hay más seguridad, más comodidad y más confort en situaciones del día a día, también se genera un desgaste emocional, fricciones y roces que pueden afectar la sexualidad y el goce en el momento del placer", explicó Kersz. 

Para la experta, la situación cambia cuando se trata de un amante: la persona se ve renovada, repleta de energía, con ganas de innovar y de mostrarse más activa y pasional. "Ese intercambio de sensaciones entre ambos -agregó- genera un gran aumento en la autoestima: la persona vuelve a sentirse querida, admirada y por supuesto, deseada".

“La falta de iniciativa, la monotonía y el pasar de los años sin innovar con una misma pareja sexual pueden generar que el deseo sexual se apague y la sexualidad se convierta en una rutina aburrida y tediosa” (Getty Images)
“La falta de iniciativa, la monotonía y el pasar de los años sin innovar con una misma pareja sexual pueden generar que el deseo sexual se apague y la sexualidad se convierta en una rutina aburrida y tediosa” (Getty Images)

Cuando se les preguntó, el 85% de los encuestados reveló tener que iniciar las relaciones sexuales con su cónyuge, mientras que el 55% de las mujeres dice que es el amante quien inicia el acto sexual con más frecuencia.

Con su pareja, la mayoría de las mujeres (34%) manifestó que su posición sexual favorita es la del "misionero", una posición sexual a menudo asociada con el sexo convencional sin aspavientos. Pero con los amantes, sin embargo, prefieren el "estilo perrito" (41%) o "vaquera" (29%).

Al final, ya sea para interpretar papeles o cambiar las posiciones, el 81% expresó sentir ganas de probar cosas nuevas sexualmente más a menudo con su amante que con su cónyuge.

La comunicación como clave para mantener encendida la llama

Cuanto más se expresen las fantasías sexuales, en el matrimonio o en la infidelidad, más satisfactoria será la vida sexual (Getty Images)
Cuanto más se expresen las fantasías sexuales, en el matrimonio o en la infidelidad, más satisfactoria será la vida sexual (Getty Images)

Intentar nuevas cosas sexualmente implica mejorar la comunicación de pareja, por lo que es fundamental hablar sobre los aspectos que encienden a cada relación en particular. Entre los encuestados, el 67% enunció sentirse cómodo hablando de sus fantasías sexuales con su cónyuge, pero casi todos (95%) lo encuentran más fácil con sus amantes.

Dado que la mayoría de los encuestados son más aventureros con sus amantes, está claro que si las parejas expresan sus fantasías sexuales más a menudo, en el matrimonio o en la infidelidad, más satisfactoria será su vida sexual.

"Para practicar un sexo más 'salvaje', es necesario que la intensidad se acuerde de antemano, respetando los límites del juego. Dicho acuerdo no necesita ser explícito; los cuerpos también tienen la capacidad de comunicar qué se quiere y cómo se quiere", agregó Ghedin.

Para el experto, en una relación en la cual no existen compromisos de pareja, el grado de entrega puede ser más alto, sin ningún reparo o cuestionamiento posterior. Sin embargo, ocurre lo contrario cuando se trata de una pareja consumada; en estos casos aparece la creencia de que "con la pareja" hay ciertos límites que no deben ser traspasados.

“Llama la atención cómo la libre expresión de la sexualidad del principio encuentra límites a medida que la relación avanza, como si la normativa de lo que ‘debe hacer’ una mujer o un hombre en la cama signara los comportamientos eróticos” (Getty Images)
“Llama la atención cómo la libre expresión de la sexualidad del principio encuentra límites a medida que la relación avanza, como si la normativa de lo que ‘debe hacer’ una mujer o un hombre en la cama signara los comportamientos eróticos” (Getty Images)

Si en el noviazgo o en el primer tiempo de la relación los cuerpos desean contactarse y probar nuevas formas, en las etapas siguientes, a medida que aumenta el compromiso, los deseos tienden a adaptarse a lo conocido, reduciendo la capacidad de aventurarse a lo nuevo.

"El juego lúdico con multiplicidad de opciones se acorta, con el objetivo cada vez más marcado del acto de la penetración. La libre expresión del placer por la cual ninguna de las partes se cuestiona, por ejemplo, quién toma la iniciativa, comienza a ceñirse a ideas o creencias marcadas por roles de género estereotipados", sostuvo Ghedin.

Cada pareja elige cómo llegar a los grados intensos de placer. Lo importante es no postergar o reprimir la energía erótica que es un poderoso factor de unión y de satisfacción personal.

“Con las parejas estables la expresión de la imaginación erótica es sesgada por la crítica y los miedos a generar un conflicto” (Getty Images)
“Con las parejas estables la expresión de la imaginación erótica es sesgada por la crítica y los miedos a generar un conflicto” (Getty Images)

"Existen mujeres y hombres que, entregados al frenesí sexual, exponen sus gustos sin críticas ni advertencias, dejándose llevar por la excitación del momento. Sin embargo, comunicar los gustos imaginados también tiene sus diferencias entre los amantes o las parejas", advirtió Ghedin.

Los celos, los prejuicios y el tener que explicar que las fantasías no implican deseos de consumación de las mismas son algunas de las conductas esperables. "Cuando la entrega incluye tantos 'condimentos' hay que aprender a disfrutarlos sin culpas ni regaños", concluyó el experto.

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