CA7RIEL presenta “Polvo”, su nueva canción: “Lo mío es real y tiene fuerza”

En entrevista con Infobae, el músico da las claves para adentrarse en el universo de su último tema. Además, resume la vorágine de haber vivido “como un rockstar” junto a Paco Amoroso, se defiende de quienes lo tildan de “oportunista” y habla con cariño de su vínculo con Fito Páez

Soy víctima de la Internet”, le dice CA7RIEL a Infobae sobre el sentido de “Tengo tanta data que ya ni la entiendo”: verso contenido en “Polvo”, su última creación, que de alguna manera explica el carácter multiforme de este track.

Después de un 2019 intenso, coronado con un histórico sold-out en Obras Sanitarias en dupla con Paco Amoroso, llegó esta quietud de los días en pandemia. “A mí me vino increíble, me estaba volviendo loco mal, chabón. Llegó la cuarentena y puse un poquitito los pies sobre la tierra. Yo me llevo bien con la mugre y la tierra; me encantó volver a dormir en la misma cama todos los días”, dice, aunque por otro lado cuenta que no tiene dónde descansar la espalda: “Después de mucho tiempo de no tener casa, me mudé a una que tiene una sala de ensayo, loco. Era mi sueño: no tengo colchón, no tengo una mierda, pero tengo una sala, guacho. Tengo piano, piso de madera, puedo gritar”.

Mis letras son casi guiones de cine”, canta CA7RIEL en otro momento de “Polvo” y lo justifica comparando a la canción con “una película muy introspectiva. En otro momento, tal vez, no se hubiese recibido tan bien. Esta circunstancia me permitió hacer esto… pero no es lo único que quiero hacer, es sólo el primer tiro de este año”.

De lo oscuro hacia la luz y con el correr de los minutos, la melodía fluye y el tema entra en metamorfosis rítmica. Explica que eso es producto de una larga improvisación “entre un baterista y un guitarrista. El baterista es Tomy Sainz y el guitarrista soy yo. Tocamos como una hora y media sin parar y de ahí saqué ‘Polvo’, que es bastante fiel a esa zapada. En cuarentena me tuve que hallar con esa música que, al menos para mí, era muy compleja para ponerle letra. Fue un desafío, sentarse y meditar un rato para ver de qué mierda vamos a hablar”.

-Hay una autocensura cuando hablás de las letras de Justin Bieber y de otros artistas, un gesto que recuerda a algunas canciones argentinas de los 90s (de Los Pericos y Ratones Paranoicos, por ejemplo). ¿Qué significa?

-La realidad es que yo quería que en el video se me censure la boca y se vea así. Era más estético que otra cosa. Yo me había imaginado que me iban a poner la boca censurada y después iba a sacar un filtro de Instagram con eso. Pero no llegué a hacerlo, entonces simplemente quedó el “pip-pip”. Aparte, cómo es un insulto, me gusta que la gente hurgue ahí, que busque cuál es ese insulto, a ver si se siente insultada (se ríe). Con mis temas aprovecho y hago un análisis social para ver cómo se comporta la gente. Soy medio enfermo con eso.

-¿Sos de leer los comentarios que te dejan en las redes?

-Desde “McFly” que no leo ningún comentario y no abro más mi casilla de IG para que no me lleguen mensajes de gente que no sigo. A mí me tiran mucho amor, estoy muy acostumbrado a eso. Pero cuanta más visibilidad tenés, más posibilidades tenés de que a alguien no le guste. Si de 100 comentarios buenos, leo uno malo, a mí me la re baja. Yo pienso que lo mío es real, tiene fuerza y es verídico, confío en lo mío. Pero los comentarios negativos me hacen preguntarme cosas. Y en eso, pierdo tiempo. Me lastima leer comentarios. No quiero saber qué me dice la gente. De vez en cuando entro a ver qué onda, no te voy a mentir, pero realmente trato de no verlo. Me genera ansiedad y ya soy una persona bastante ansiosa.

-Te lo pregunto porque, cuando los quieren criticar a Paco y a vos, se dice que son “oportunistas”, que se subieron a hacer hip-hop y trap porque está de moda.

-Ellos vieron la oportunidad de bardear, así que todos buscamos la oportunidad de algo. Cuando ves la luz, entrás. Yo ví la luz y le metí a pleno, no te voy a mentir. Pero así es con todo en la vida: si tenés la posibilidad de ascender en tu trabajo, ascendés. Si tenés la posibilidad de regalarle algo a alguien, lo hacés. Si tenés la oportunidad de bardear, y lo único que tenés para dar es eso, lo hacés. A mí me resbala... pero sí, encuentro la oportunidad en todo.

Después de sus trabajos “xCVE7Ex”, “POVRE” y “LIVRE” -autodefinidos como un “hip-hop más serio y no tan subidor”-, conoció las mieles del éxito masivo a bordo de las canciones deformes firmadas con Paco Amoroso. Así, el 2019 y el comienzo del 2020 de Catriel Guerreiro fue de gira permanente e incluyó algunas de estas escenas: una participación en un homenaje a Gustavo Cerati en el Teatro Colón, fue parte de la banda de Wos para sus shows, un cameo en el videoclip de “Goteo” (Duki) y también grabó en un tema de “La conquista del espacio”, último álbum de Fito Páez.

Así lo resume: “En un año viviendo como un rockstar te podés enamorar muchas veces, te podés romper el corazón muchas veces, te podés lastimar el cuerpo. La cantidad de veces que se asustó mi cuerpo el año pasado, la cantidad de veces que sintió adrenalina. Los rostros que me crucé. La cantidad de gente que te viene a charlar, a contar sus historias. La cantidad de gente que te viene a dar energía, la que te saca energía. Es realmente mucho. Te lima, pero aprendés un montón de cosas: te quedás con un montón de cicatrices que te acordás para toda la vida de lo que te sucedió. Te podés llegar a volver loco para siempre. A mí me volvió loco por un ratito, después ya me acostumbré”.

-¿Cómo fue conectar desde lo humano con Fito Páez?

-Un día me llegó un audio de WhatsApp de un número desconocido y decía: “Hola, soy Rodolfo… Fito”. Ya está, entré como un caballo loco y nos enamoramos en ese momento. Tiene un niño interior muy a flor de piel y yo también… entonces esos dos niños se encontraron para jugar. Y nos llevamos re piola, nos mandamos mensajes todo el tiempo, nos mandamos selfies, tenemos un amor tremendo. ¡El chabón es un capo, un capo a otro nivel! Fue como conocer a un familiar que nunca había visto y es como de sangre. Es muy loco eso, la conexión con el chabón es tremenda.

-Según algunos de los músicos que trabajaron con él, Fito tiene fama de ser muy exigente en el estudio. ¿Cómo fue en tu caso?

-No, conmigo fue otra cosa: a mí me invitó a hacer lo que quiera en el tema. Me dio carta blanca, no me dio ninguna orden. Fue jefe en el sentido de que yo lo seguí a él. Me gusta ese tipo de jefes. Debe ser re jodido, olvidate. Yo soy re jodido, también. Yo quiero sacar lo mejor del otro, pero bueno... ¡soy perfeccionista, loco! La verdad es que estudiamos un montón de tiempo y tenemos un análisis de las cosas que nos hacen ser unos jodidos de mierda y perfeccionistas. Pero fue re fácil con él y hermoso. Fui un ratito, la clavé y nos fuimos. Sin presión. Y aprendí un montón.

-Hablando de aprendizajes, ¿qué fue lo más importante que aprendiste en estos últimos años?

-A no herir a la gente. Es muy fácil herir a otro desde un punto de masividad. Porque la gente te idealiza, entonces podés quebrarlo tan solo con un gesto o tirarle mala onda y le podés cagar la mente. No todos tienen la fortaleza mental para bancarse una negatividad y menos de su ídolo, tal vez. Eso es lo loco. El problema es cuando sos el ídolo de otra persona. No es que lo haya hecho muchas veces, pero es feo partir corazones.

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