Colin Farrell en el estreno de  ‘Dumbo’ en Hollywood, Los Ángeles, California (Photo by Xavier Collin/Image Press Agency/Sipa USA)
Colin Farrell en el estreno de  ‘Dumbo’ en Hollywood, Los Ángeles, California (Photo by Xavier Collin/Image Press Agency/Sipa USA)

Tiene una filmografía prolífica y cargada de buenas actuaciones. El irlandés Colin Farrell sigue eligiendo películas muy disímiles para engrosar su interesante carrera. En los albores del actual siglo, se transformó en un rostro recurrente de la pantalla grande, trabajando para enormes realizadores como Oliver Stone, Michael Mann, Woody Allen y Neil Jordan.

El actor encara un nuevo desafío: protagonizar la versión live-action del clásico de Disney, Dumbo, luego de interpretar a un vampiro en la remake de La hora del espanto; protagonizar la segunda temporada de True detective; jugar un papel en la original y delirante La Langosta; ser el villano de Animales fantásticos y donde encontrarlos, o ponerse a las órdenes de Sofia Coppola en El seductor.

En Los Ángeles, pudimos charlar a solas con el intérprete, un diálogo en el que además salieron a flote sus pasiones futboleras y su idolatría por Diego Armando Maradona.

—¿Cuál es tu historia con la clásica película Dumbo? ¿Fue parte de tu infancia?

—No, no la vi de chico. No la vi hasta que salió esto. No sabía… Vi Los Aristogatos, Los 101 dálmatas, La dama y el vagabundo. Vi la Dumbo original cuando me enteré de esta película y me encantó. Es hermosa. Asusta, es muy triste y movilizante. Esta versión definitivamente honra el tono y el tiempo de la original y también los personajes. Pero también crece ya que el factor humano aparece. Y el factor humano lo que hace es reflejar el viaje de Dumbo. Yo interpreto a un padre que su mujer muere mientras él peleaba en la primera guerra mundial y que es casi un desconocido para sus hijos porque no pudo compartir tiempo con ellos. Los hijos sufren la muerte de su madre, Dumbo padece el dolor de la muerte de su madre a pesar de que ella sigue viva, ellos están separados en contra de su voluntad. Hay mucha exploración de temas fuertes en una película que está orientada a los más jóvenes de nuestra sociedad. Pero mucho corazón, mucho corazón, que es lo que la hace más atractiva.

—Tu personaje tiene una relación especial con los chicos, ¿cómo fue la experiencia de trabajar con chicos?

—Fácil, son geniales. Son pequeños seres humanos fantásticos. No hubo nada para tratar de forzar la química entre nosotros. Como ir al zoológico juntos antes de grabar para crear memorias. No hubo necesidad. Llegamos todos ahí amando la historia y Tim creó un mundo para que habitemos durante el contar de la historia. Fue hermoso. Ir a trabajar cada día era un disfrute y los dos chicos son geniales.

—Esta fue tu primera experiencia con Tim Burton, ¿qué tipo de director es?

—Frenético, se mueve mucho en el set. A mí me suelen decir que soy bastante rápido en el set, pero no tanto como él. Está increíblemente involucrado, realmente comprometido con todo el proceso. Lo veías mirando el monitor y poniendo muecas y actuando mientras miraba la escena. Tan inmerso en el proceso y relato de la historia. Obviamente el mundo que él crea es algo que hace más fluido y más elaborado que la mayoría, o diría todos los directores. En el set logra crear la energía de una familia. Uno siente que proviene de una misma familia, con un mismo propósito. Fue maravilloso ser parte.

—Mi última pregunta es sobre un icono de mi país, porque sé de tu amor por Maradona. ¿Cómo nació, qué te gusta de él?

—Dios… México 1986 fue uno de los veranos más profundos de mis 42 años. Maradona ya estaba en el escenario mundial antes de eso, pero ahí realmente explotó y dio el argumento para que se pregunte quién es el mejor jugador del mundo. Depende a quién le preguntés algunos te dirán Beckham, otros dirán Pelé y Maradona. Nunca voy a olvidar lo que hizo Maradona en México en el 86, en la copa del mundo. Y luego lo conocí en un boliche en Buenos Aires.

—¿Qué recuerdos tenés de ese encuentro?

—No me acuerdo tan bien, lo suficiente. Él fue mi ídolo, cuando tenía 12, 13, 14 años él era mi mayor icono. No fueron actores, no fueron cantantes, era Maradona. Conocerlo veintipico de años después, 16, 17 años después fue extraordinario. Amé conocerlo. Desearía recordar más.

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