El hospital para dementes de Gonjiam existe, es un edificio muy lúgubre, escenario de crímenes, desapariciones y hasta un suicidio masivo, que tiene récords de avistamientos de fantasmas, espectros y entes. Un lugar que, gracias a la leyenda urbana que lo rodea, se ha transformado en un destino turístico para los amantes de lo oculto y las emociones fuertes.

El director Jeong Beom-sik toma el folclore alrededor de la locación, y le agrega tópicos actuales, comenzando por el protagonista, un youtuber que en busca de ampliar el número de seguidores y facturar un poco de dinero, se adentra en los oscuros pasillos de Gonjiam junto a tres hombres y tres mujeres, todos muñidos de cámaras y arneses, listos para registrar cualquier actividad paranormal.

Como muchas de los filmes de metraje encontrado o falsos documentales,  Gonjiam: hospital maldito se desarrolla en un ámbito oscuro, con una fotografía que apela al night vision o que luce con excesivo grano, generando una clara atmósfera sórdida e inquietante.

El espectador recorre junto a los protagonistas los tétricos decorados y es testigo de lo que ellos ven. Un buen uso de la cámara subjetiva hace que los sobresaltos sean mas efectivos.

Plagada de humor negro, con momentos que son claras parodias a los influencers y su público, el filme sabe combinar momentos extremos con otros más livianos, pero sin dudas funciona mejor cuando sugiere que cuando muestra. En el último acto, con una carnicería un tanto explícita, pierde la gracia y frescura del resto del filme.

De todas maneras, pese a este detalle final, Gonjiam: hospital maldito resulta una divertida propuesta para asustarse y gritar en la oscuridad de una sala.

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