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El reencuentro de Wanda Nara con Maxi López y sus hijos en Milán: día de trámites y convivencia con Martín Migueles

La autorización para gestionar los pasaportes de las menores permitió a la empresaria reanudar su rutina. Las imágenes reflejan la convivencia

Primer plano de una mujer con gafas de sol, junto a varios niños y adultos caminando por una calle. Fondo con edificio de columnas. Etiqueta 'Duomo di Milano'
La familia ensamblada de Wanda Nara y Maxi López, junto a Martín Migueles y sus hijos, pasea por una calle de Milán con un edificio clásico de fondo.
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Las autorizaciones judiciales y los reencuentros familiares marcan el presente de Wanda Nara y sus hijos en Italia. La empresaria celebró la decisión de la Justicia que le permite gestionar los pasaportes de sus dos hijas sin necesidad de la firma de Mauro Icardi, tras semanas de tensiones y un robo que agravó el conflicto en la familia. El sábado organizó un día especial en el club de playa Le Carillon, en Portofino, junto a sus hijas, su pareja Martín Migueles y la abogada Ana Rosenfeld.

La postal del nuevo equilibrio familiar se volvió visible también a través de imágenes compartidas en redes sociales en las primeras horas del lunes. En una de ellas, la familia ensamblada paseó por el corazón de Milán, frente al Duomo, mostrando una convivencia que incluyó a Maxi López, exmarido de la empresaria, a los hijos de ambos, Constantino y Benedicto, y a Martín Migueles, actual novio de la conductora. Las niñas, Isabella y Francesca, fruto de la relación con Icardi, también formaron parte del grupo que se mostró unido en este momento particular, disfrutando de la compañía de sus hermanos.

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Según contó Ana Rosenfeld en una de sus historias: “Todos a tramitar los documentos ‘robados’” te devuelven 14 días de incertidumbre?“.

La decisión judicial llegó luego de que la familia sufriera un robo en su casa cerca de Milán, durante el cual los pasaportes de las menores fueron sustraídos. Este episodio intensificó la tensión entre los adultos, ya que la falta de los documentos impedía el regreso de las niñas a la Argentina y complicaba la vida cotidiana. Wanda Nara relató: “Lo llamé a Mauro. Tiene tres llamadas mías y mensajes. Nunca me contestó”, dejando en evidencia la comunicación cortada entre ambos mientras avanzaba el proceso judicial.

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Hombre con gafas de sol y camiseta negra sentado en una mesa. A su lado, un perro Akita de pelaje claro. En la mesa hay un teléfono. Fondo de centro comercial
Maxi Lopez, con gafas de sol, comparte un momento con su perro Akita Kika, mientras espera sentado en una mesa de un centro comercial en Italia.

El escenario legal está marcado por la complejidad internacional del caso. Las hijas de Wanda y Mauro no son ciudadanas argentinas, lo que impidió una intervención directa y rápida por parte de la justicia italiana. La abogada Mariana Gallego, especialista en Derecho Familiar, explicó en América Noticias: “Si las chicas hubiesen sido ciudadanas argentinas el juez argentino podría haber actuado con mayor rapidez”. Este detalle legal fue determinante, ya que la jueza italiana decidió suplir la voluntad paterna para evitar más demoras y priorizar el bienestar de las menores.

Mientras tanto, Icardi había solicitado la restitución internacional bajo el argumento de un traslado ilícito de las niñas a la Argentina. Sin embargo, las autoridades italianas rechazaron esta postura, al considerar las circunstancias y priorizando la estabilidad y seguridad de las menores en medio de un conflicto de alta exposición mediática.

La intervención judicial fue fundamental para destrabar la situación, ya que la negativa de Icardi a responder a los pedidos de Wanda retrasaba la tramitación de los pasaportes. La jueza determinó que debía actuar en reemplazo del consentimiento paterno, una medida excepcional que se justificó por la necesidad de evitar mayores daños a las niñas.

Selfie de dos mujeres. Una con sombrero negro y vestido de encaje. La otra con gafas de sol, camiseta blanca, y sandalias. Sombrillas
Wanda Nara y su madre comparten un momento en la playa de Milán, con sombrillas y reposeras de fondo.

La foto familiar tomada frente al Duomo di Milano muestra la naturalidad con la que los integrantes de la familia ensamblada comparten tiempo, pese a los conflictos legales que los rodean. Wanda aparece en primer plano, sonriente, mientras las niñas posan con gestos de alegría y los varones, adolescentes, caminan cerca de los adultos. También puede observarse la presencia de Maxi López y Martín Migueles, consolidando la imagen de un grupo que, pese a los desafíos, busca estabilidad para los menores.

La convivencia de todos los integrantes se ve reforzada en la rutina diaria. Una segunda imagen muestra a Maxi López en un centro comercial, acompañado de un perro de raza Akita y con una inscripción que da cuenta de la dinámica familiar: “Las chicas de compras y los chicos en el cine, acá con la japonesa bancando la parada”. La fotografía ilustra la división de actividades según intereses y edades, y la referencia afectiva al animal sugiere un entorno relajado en contraste con el trasfondo judicial.

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