
La noticia de la partida de María Rosa conmueve al mundo artístico y despierta recuerdos de una vida dedicada al espectáculo. Pero también remite a otro momento devastador, ocurrido casi un año atrás, cuando el 26 de junio de 2025 falleció René, uno de los hombres más queridos del ambiente teatral argentino. Aquella muerte abrió una grieta imposible de cerrar en el corazón de su familia y, especialmente, en el de su madre.
PUBLICIDAD
Desde entonces, quienes la conocían aseguraban que algo se había apagado en ella. Continuaba trabajando, sonriendo cuando la ocasión lo requería y manteniendo intacta la calidez que siempre la caracterizó. Sin embargo, detrás de cada aparición pública habitaba una ausencia imposible de disimular. El dolor se había convertido en un compañero silencioso, permanente.
Meses después de aquella tragedia, en una entrevista con Teleshow, María Rosa habló con una sinceridad desgarradora sobre lo que significaba convivir con la muerte de un hijo. No había espacio para eufemismos ni consuelos fáciles. “Me hace mal. Me hace mal todavía. No se va a ir esto, porque ese tipo de dolor no se va”, confesó entonces, con la voz quebrada por una tristeza que parecía no encontrar descanso.
PUBLICIDAD

Durante unos segundos eligió el silencio. Como si cada palabra obligara a revivir una herida todavía abierta. “No quiero hablar mucho porque no me hace bien. Está conmigo, estará siempre conmigo”, agregó. Y en esa frase resumió el vínculo indestructible entre una madre y un hijo, un amor que ni siquiera la muerte puede interrumpir.
Sin embargo, la reflexión terminó imponiéndose. Porque recordar a René era también celebrar quién había sido. Entonces, María Rosa habló del hombre apasionado, trabajador y generoso que había conocido durante toda una vida. “A veces me tranquiliza pensar… un tipo que tenía todo lo que tenía él, el amor por la gente, las ganas de hacer cosas, cómo se documentaba para dirigir algo, para hacer algo. Yo creo que estaba de más. Me parece que Dios se lo llevó porque estaba de más. Ojalá esté feliz, libre y sin dolores ni angustias”, expresó.
PUBLICIDAD
Aquellas palabras revelaban algo más profundo que la resignación. Eran el intento de una madre por encontrar una explicación allí donde no existe ninguna. Una manera de sostenerse frente a lo incomprensible.
Porque la pregunta inevitable era cómo seguir adelante después de una pérdida semejante. ¿Cómo se reconstruye una madre cuando el orden natural de la vida se rompe para siempre? ¿Cómo se vuelve a encontrar sentido después de despedir a un hijo?

María Rosa no ocultó la crudeza de la respuesta. “Obviamente, nosotros estamos hechos pelota, pero bueno, hay que seguir, porque mientras respires y te despiertes, tenés que seguir para adelante, ¿qué vas a hacer?”, dijo con la honestidad brutal de quien conoce el sufrimiento de cerca.
PUBLICIDAD
Acostumbrada durante décadas a recibir el cariño del público, encontró refugio en aquello que todavía podía abrazar: el trabajo, la familia y los afectos cotidianos. “Yo me meto en el trabajo, me ocupo de mis nietos, trato de estar el mayor tiempo posible con ellos y con mi nuera”, contaba entonces. Sus nietos se transformaron en una razón para levantarse cada mañana, en una luz dentro de la oscuridad.
También hablaba de los encuentros con amigos, cada vez más espaciados, pero igualmente necesarios. “Después me encierro, salvo que salga con algún amigo, que a la vez salimos menos, pero por lo menos juntarnos, aunque sea para un café y vernos los cuatro o cinco que todavía estamos más o menos normales”, decía con una mezcla de humor y melancolía.
PUBLICIDAD
Sin embargo, incluso en medio del duelo, su mirada seguía puesta en el futuro, al que observaba con preocupación, especialmente por los más chicos. “No sé a dónde quiere ir el mundo. Lo que a mí me preocupa y me asusta es que yo tengo mis nietos chicos, no sé qué mundo les va a quedar”, reflexionaba.
Y entonces aparecía aquello que nunca dejó de sostenerla: el contacto humano. La relación con el público. El abrazo anónimo. La emoción compartida.

“Salir a la calle y que alguien te dé un beso o un abrazo es lo único que te reconforta. Por lo menos, hay un contacto visual que nos une a la gente”, aseguraba. Para una mujer que había dedicado toda su existencia a actuar, el escenario seguía siendo un refugio. “Hay algo que yo envío cuando trabajo arriba de un escenario que la gente lo recibe. Y es recíproco”, explicaba.
PUBLICIDAD
Tal vez allí se encuentre una de las claves de su historia. Porque incluso atravesada por el dolor más profundo que puede experimentar una madre, María Rosa nunca dejó de creer en el poder reparador de los vínculos. En la fuerza de una mirada. En la compañía de los afectos. En el arte como puente entre las personas.
Hoy, tras su partida, aquellas palabras adquieren una dimensión diferente. Porque si algo dejó claro durante sus últimos meses fue que jamás pudo superar la muerte de René. Aprendió, sí, a convivir con la ausencia. A levantarse cada mañana. A seguir respirando. A abrazar a sus nietos. A subir a un escenario. Pero la herida permaneció intacta.
PUBLICIDAD
Ahora, madre e hijo vuelven a encontrarse en el recuerdo colectivo de generaciones que los admiraron. Y mientras el mundo del espectáculo despide a María Rosa Fugazot, también vuelve a abrazar la memoria de René Bertrand, comprendiendo que, en el fondo, la historia de sus últimos días estuvo atravesada por ese amor inmenso, eterno e indestructible que solamente existe entre una madre y su hijo.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Más Noticias
Fiorel, la hija de Piero, a dos semanas de la muerte de su padre: “La música es un mantra y un refugio”
La cantante, cuyo verdadero nombre es Fiorella De Benedictis, habló en exclusiva con Teleshow sobre la dura pérdida que sufrió, su presente en el folklore y su nuevo proyecto, Crezco del viento

Juan José Campanella habla de la serie sobre la tragedia que atravesó Matías Bagnato: “A veces el mal no tiene redención”
El afamado director esta vez se puso el traje de productor ejecutivo de La masacre de Flores, la docuserie de HBO Max. En charla con Teleshow, contó cómo abordaron las sucesivas reconstrucciones personales de la víctima y otros secretos del caso

Bersuit Vergarabat celebra los 25 años de “Hijos del Culo”: “Esas canciones siguen teniendo mucha actualidad”
Juan Subirá, histórico miembro de la banda, repasa el origen del tema “El viejo de arriba”, escrita tras recibir un balazo, cómo fue grabar junto a Lali y Luck Ra las nuevas versiones y la chance de una reunión Gustavo Cordera: “El tiempo dice que no, pero no es imposible”

El duro pase de factura de Mex Urtizberea a Mario Pergolini al aire: “Me rechazaste dos veces”
La charla derivó en un intercambio incómodo cuando el invitado le recordó al conductor que había cuestionado el futuro de su programa antes de su crecimiento

La tristeza del participante de MasterChef Junior, que sufrió hate en redes, tras quedar eliminado: “Sigo teniendo fe”
Tras el desafío de las cookies, el concursante agradeció la oportunidad de participar y reafirmó su confianza. Semanas atrás, un video suyo había expuesto cómo le afectaron los cuestionamientos en las plataformas



