El camino de los sueños de Tuta de Elía, la argentina que se formó en Berklee y quiere transformar la música pop

Tenía seis años cuando se sentó frente a una batería y supo que las canciones la iban a acompañar el resto de su vida. La experiencia en la prestigiosa academia, de la que se graduó por duplicado y con honores, y el apoyo incondicional de su madre, María Laura Santillán

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Junto a un amigo la compositora demostró su talento con un tema llamado "GRACIAS@DIOS" (Video: Instagram)

Dicen que la música es el lenguaje universal, que a pesar de no entender lo que dice la letra uno puede conmoverse y transportarse con solo escuchar la melodía, el compás o el ritmo de una canción. Quizás por estos motivos, entender cómo se construye este lenguaje no es una tarea sencilla. Y esa tarea casi arqueológica, que parte de las experiencias sensoriales más diversas, es lo que persigue Elena Tuta de Elía casi desde que tiene uso de razón.

Graduada por duplicado en la prestigiosa academia musical Berklee, la artista de 24 años está de vacaciones en Buenos Aires. Entre el reencuentro con los afectos, y las emociones a flor de piel por la salida de su primera canción oficial, Tuta se sienta con Teleshow en un café de Belgrano para compartir un recorrido que desde componer casi instintivamente cuando tenía seis años, a dialogar en el idioma universal con artistas de todo el mundo, codearse con grandes talentos de la industria y proyectar sus sueños en un futuro mejor.

Hija de los periodistas María Laura Santillán y Carlos de Elía, Elena hizo del apodo de la infancia su nombre artístico y siempre tuvo en claro que iba a seguir esa vocación. “Ellos vieron que estudio desde muy chica y siempre me apoyaron”, revela, como prólogo a la gran aventura de su vida esa que la llevó en 2021 a formarse en una de las instituciones más prestigiosas del mundo: Berklee College of Music, en Boston, Massachusetts.

Allí, durante cuatro años, estudió dos carreras en simultáneo: una Licenciatura en Música en Composición de Canciones y otra en Grabación y Producción Independiente, de las que se graduó con los más altos honores. Este doble recorrido académico la preparó para dar sus primeros pasos en una industria tan fascinante como desafiante, y la consolidó como una profesional formada para enfrentar los retos del mundo artístico y creativo actual. Un camino que imagina con espíritu colaborativo, sin demasiadas fronteras y con el pop como bandera.

¿Cómo comenzó esta pasión por la música?

—Arranqué a los seis. Me gustó siempre, y empecé tocando batería hasta los doce. Después hice guitarra eléctrica, canto, piano y, en el último año de colegio, hice un curso de un año en un terciario de producción musical. Ya en la pandemia hice un curso de Berklee online que me convenció y terminé aplicando y me fui para allá.

—Siempre supiste que lo tuyo era esto.

—Yo sabía que me gustaba mucho la música, igual me costó asumir que me iba a dedicar a esto. Pero tantos años estudiando diferentes instrumentos de alguna manera evidenciaron lo que iba a hacer.

—¿Tu primera canción cuándo la escribiste?

—Me acuerdo de una que, si bien no fue mi primera canción, me gusta pensarlo así. Yo era re chiquita, tenía ponele seis o siete y estaba de vacaciones con mi mamá en Estados Unidos. Y en la ducha me inventé una canción con melodía y letra en ingles que después mi mamá me ayudó a escribir. Todavía tengo el cuaderno con la canción.

Durante los cuatro años de
Durante los cuatro años de universidad hizo dos carreras diferentes, una pensaba en la escritura y la otra en la producción musical

— ¿Y esa canción de qué se trataba?

—Era de amor, pero nada que ver, una cosa inventada que no tenía sentido porque yo era re chiquita, y era lo que me salía, intuitivo. En ese momento pensaba la composición era un juego, porque encima me iba muy bien en el colegio.

—¿En algún momento te pareció que no podías llegar dedicarte a esto?

—Es una carrera muy difícil, la verdad, pero también porque yo me acuerdo de que en séptimo grado, más o menos, espiaba online la carrera de Songwriting (Composición de Canciones) en Berklee porque siempre me divertía componer, pero me llevó un tiempo entender qué era y estudiarlo. Al final, terminé haciendo también otra carrera que se llama Independent Recording and Production (Grabación y Producción Independiente).

—Es un círculo chico, la gente con la que cursaste es la gente con la que de alguna manera vas a trabajar.

—Sí. Por suerte tuve profesores buenísimos, con los que hoy en día tengo contacto y conocí un montón de gente por Berklee, es una comunidad relinda. Eso es lo mejor que tiene la universidad, creo, además de los profesores, la comunidad que se arma es muy linda.

Tuta logró graduarse en Berklee
Tuta logró graduarse en Berklee como summa cum laude y sus papás María Laura y Carlos estuvieron presentes para verla recibir el diploma

—Tus padres son muy reconocidos en lo suyo. ¿Alguna vez sentiste la presión de seguir sus pasos?

—No, por suerte mis papás fueron muy libres en ese sentido. Mi mamá siempre quiso que haga lo que me hiciera feliz, lo que yo quiera y que siguiera mis propios sueños.

—¿Y cómo fueron esos cuatro años lejos de la familia?

—La verdad me adapté bastante bien. Al principio me costó un poco, pero después era tan estructurado todo y también tengo la suerte de que me vinieron a visitar y de que yo pude venir a Buenos Aires también. No fue que que estuve cuatro años sin ver a nadie, así que estuvo bueno.

—Antes de comenzar el nuevo capítulo de tu vida en Estados Unidos hiciste la banda sonora para Porno y Helado ¿Cómo fue eso?

—Se dio por un amigo en común y estuvo tremendo. Pude hacer música incidental, yo era muy chiquita todavía y no tenía las herramientas que tengo ahora, que tengo dos carreras y miles de canciones hechas. Y me encantó. Fue antes de aplicar también, fue como una señal de que tenía que hacerlo.

—¿Cómo es ese proceso creativo de componer?

—Está buenísimo, porque es muy diferente todas las veces. Es muy difícil decir: ‘este es el proceso creativo’, porque a veces uno puede estar con una idea desde antes. Por ejemplo, ahora saqué una canción con Jasper, mi mejor amigo, que es americano y habla español a la perfección, que se llama “GRACIAS@DIOS”, es una canción en inglés y en español y la canción empezó porque él tiene un gorro que dice: “Gracias a Dios” y nos gustó la idea de decir “gracias a Dios”, y “gracias adiós”. Y empezamos a escribir a partir de eso, pero también puede arrancar por la música, por la letra. O a veces voy a un estudio que hace música para series y para películas en los que hay productores que son bastante capos y yo canto sobre lo que ellos producen y a veces canto cualquier cosa hasta que me va saliendo la letra. Es re libre y compongo sobre todos los géneros, desde K-pop, reggaetón, cumbia, rock. Lo que más me gusta es el pop, en español y en inglés. Hace poco hice como un writing camp, son como tres días que me dediqué con otros productores y otros compositores a hacer canciones para una banda mexicana, era pop en español, que me vino bárbaro, porque es lo que yo hago.

Tuta demostró que la inspiración puede venir de algo tan mundano como un dolor de espalda

—También editaste “Back Pain”, un tema que surge porque a vos te dolía la espalda y decidiste transformarlo en otra cosa. ¿Sos de explicar las letras o las historias de tus canciones?

—La verdad que no tanto. A mis amigas de Argentina, que no estudian música, sí les explico más, pero allá vivo con músicos, mis mejores amigos son músicos y es un poco una carrera 24/7, y ellos entienden de lo que hablo.

—¿Qué tanto hay de cierto en esta idea colectiva de las musas? ¿O de esas melodías que te vienen a la cabeza y tenés que dejar todo para ir a escribir?

—No me pasa tanto. Sé que hay mucha gente que le pasa, pero a mí no, es más un esfuerzo, hay momentos de inspiración, pero en el momento en que uno decide componer como carrera, tenés que tener una rutina y hacerlo lo más seguido posible porque si te quedás esperando la inspiración se te pasaron todas las oportunidades.

—Me hablabas de una estructura para poder trabajar. ¿Vos ya la tenés armada?

—Estoy yendo a un estudio pero que no es tan estructurado, en realidad. Estoy trabajando también con un productor que hace música para bastantes artistas, trabajó con Céline Dion, Meghan Trainor, y de golpe hacemos una canción y a veces se lo presentan a algún artista y si le interesa la hace. También yo tengo muchos proyectos diferentes que voy haciendo a la vez que compongo mi propia música, entonces es cuestión de ir haciendo malabares. Es difícil no colapsar.

Tuta en la graduación de
Tuta en la graduación de la facultad

—Me imagino, sobre todo porque si una autoexigencia alta.

—Sí, es mucha autoexigencia, la verdad. Siempre fui así, en el colegio fui escolta, en Berklee fui summa cum laude. Siempre fui muy estudiosa y muy autoexigente, vine así de fábrica.

—Tenés 24 años y te movés en una industria complicada, volátil, sin mucha estabilidad. ¿Cómo se siente eso?

—Es difícil. Yo soy bastante estructurada, por eso apenas me gradué, me mudé, porque sentía que tenía que arrancar. Entré en un estudio, empecé a trabajar con artistas, con el writing camp, con compositores. Pienso que si uno tiene su propia estructura, tiene que poder manejar bien su balance de vida. Pero es difícil ser tu propio jefe.

—¿Te pasó esto de sentirte una extranjera o una outsider mientras estabas en la facultad?

—La verdad, me adapté bastante rápido. Mis amigos son de todo el mundo, mi mejor amiga de allá es ucraniana, otro es yanqui, otra es canadiense, tuve amigos de India, de Taiwán, de Colombia, de todos lados. Creo que la mitad del curso era internacional. A mí me divierte también como ser amiga de gente de otros países, para ampliar mi propia cultura, me divertía no quedarme solo en el nicho argentino sino salir y ver qué onda.

Con su música pop quiere
Con su música pop quiere transformar, traer temas incómodos a la mesa y generar una conversación al respecto (Instagram)

—¿Qué artistas te inspiran a escribir y te gustaría trabajar?

—De acá de Argentina hace poco fui a ver a Zoe Gotusso, me gusta mucho y sé que a ella le gusta mucho Jorge Drexler, que es como la misma onda. Después, de afuera me gusta mucho Lady Gaga, Chappell Roan, Olivia Rodrigo.

—Mujeres fuertes de la industria.

—Sí, exacto. En general son mujeres fuertes y me gusta mucho el pop, porque siento que puede transformar, puede inspirar, puede incluso incomodar y tener ideas que se expandan a través del mundo y poder cambiarlo. Es como medio fuerte, pero por eso me gusta tanto el pop, aunque haga otros géneros.

—¿Estás trabajando en nuevo material?

—Tengo más canciones que vamos a sacar con mi amigo con el que formamos la banda que se llama T-U-J-A, porque son nuestros dos nombres, Tuta y Jasper. Seguiré trabajando en el estudio al que voy, donde hacen música para series y para películas, y también quiero empezar a sacar temas en español.

—Te propongo soñar en grande. ¿Hasta dónde te gustaría llegar?

—Me gustaría que mi música llegue a mucha gente, que transforme, que pueda hacer un cambio en la sociedad, que incomode, que nos ponga sobre la mesa temas que no son tratados habitualmente.

—Está bueno que vayas por este lado y no decir “le quiero escribir siete canciones a Beyoncé”.

—Es que una vez que las escribiste, ¿qué hacés? Obvio, me encantaría escribirle canciones a Beyoncé, pero va más por el otro lado. Yo trabajo y hago música con mis amigos y eso me da muchas satisfacciones también, porque es algo que hacemos todos juntos. Aunque ganar un Grammy también estaría bueno.