
Los reyes lagarto de la droga nunca duermen. La llamada que es el centro de esta nota comenzó el miércoles 2 de febrero poco después de las 5 de la mañana. Matías Pare y Ruiz, “El Mocho”, contactaba desde algún punto en la zona de Parque San Martín en Merlo a quien sería su máximo jefe en el hampa, Miguel Ángel “Mameluco” Villalba, preso en Rawson pero con un iPhone de alta gama para hablar a gusto en su celda.
Villalba, sinónimo de la venta de cocaína en San Martín y en el Conurbano, un capo exhuberante, descarado, que incluso se atrevió a postularse para intendente con afiches en la calle, condenado a 27 años de cárcel por lavado de dinero y narcotráfico, era escuchado hace largo tiempo, con un expediente hoy a cargo de la jueza Alicia Vence y el fiscal Paul Starc. La sospecha era que todavía regenteaba su negocio con su hijo Iván, también preso en Madariaga y condenado por narco, acusado de matar a un empleado municipal, como nuevo segundo al mando y con su histórica estructura de transas, tenientes y soldados.
Para ese entonces, 2 de febrero, los muertos e intoxicados por la cocaína envenenada con carfentanilo vendida en la villa Puerta 8 de Tres de Febrero comenzaban a apilarse en guardias y hospitales. Los teléfonos de la banda de Villalba zumbaban con el tema. Diversas conversaciones indicaban que la droga sería suya, recibida en un lote desde Colombia, coca cortada con una sustancia sumamente costosa y casi inexistente en el mapa global del narco, usada para dopar rinocerontes. Varios miembros de la banda de Villalba incluso habían terminado en guardias de hospital con síntomas fuera de control tras probar su propia mercadería.
Sin embargo, a pesar de los muertos y de una crisis de salud que partía la historia del negocio de la droga en dos, el show en San Martín debía continuar. Villalba también estaba preocupado por otras cosas, principalmente por una rencilla entre rivales.
La llamada dice:

Mocho: Hola
M.V: Hola, salvaje ¿Cómo andás?... ¿Qué onda con ese guachín atrevido?
Mocho: ¿Eh?
M.V: Con el guachín que está atrevido ¿Qué onda?
Mocho: ¿Con cuál?
M.V: Con el guachín, bolu... Con el taradito este, con el…el… taradito este, boludo
Mocho: No, fue el hermanito de “Chaparro. Le dieron un par de tiros, le dieron.
M.V: ¿Quién le dio?
Mocho: “Gabi” y “Piloto”
M.V: ¿Y que onda?
Mocho: Y “Boli” también. Y nada. Estamos todos acá. Y ahora estamos con ese bondi de la droga esa
M.V: Sí, ya sé. Todo cagada hicieron. Cagada total. ¿Pero que onda con el guachito?

Poco después, “Mocho” identifica a “el guachito” con “el hermano del finado que había pasado con ‘Salvaje’, el hermanito”. “Salvaje” es el apodo de Iván Villalba. “El guachito” andaba, sigue Pare y Ruiz, “con un par”, a los cuales mencionó. “Estos me parece que laburaban con el ‘Negro Alicho’ o siguen laburando, no sé”, siguió el secuaz.
“Ah, ¿están laburando con el ‘Negro’?”, replicó Villalba.
“Mocho” le respondió: “Pero como no teníamos el OK del Salvaje para asesinarlo no hicimos nada. Pero ahora tenemos el OK para darle de bardo. Tenemos tarjeta verde.”
“Alicho” es el nombre clave: es Max Alí Aguirre, capo rival de San Martín, el jefe de Joaquín “El Paisa” Aguirre, detenido por narco también en una causa del fiscal Starc y sospechado de ser el dueño original de la droga envenenada.
Villalba siguió, en tono de capo: “Ya sé. A todos hay que darle de baja. Pero no se puede, hay que aguantar”. “Mocho” no compartía la postura: “Ellos van a venir a tirar, pa”.
Luego, el secuaz sigue hablando de la cocaína envenenada. “Mameluco” no estaba tan preocupado. “Escuchame, me interesa más este quilombito. Ahora voy a hablar con Chucky. Yo lo manejo a Chucky”, afirmó, sin dar más datos.

Luego, aseguró, según la escucha transcripta en un documento judicial al que accedió Infobae: “Haceme este favor. Vamos a arreglar este quilombito de estos guachos cuando se junten todos. Ya te dijo el ‘Salvaje’ pero no le des”.
Mocho: No, en la pierna le vamos a dar a todos.
M.V: En luz verde no, porque luz verde va a ser peor.
Mocho: Si, ya, pa pero estos pibitos vienen y te matan, pa.
M.V: Por eso te digo, dale a los giles que están con él. A los giles que están con él, la casa de la madre, rescaten todo eso.
“Alicho” es un jugador que todavía pesa en el mundo narco de San Martín, pero las escuchas del caso no explican el motivo de esta conversación o quién es el enemigo: si es “Alicho” realmente desde su estructura unificada o sus jugadores sueltos en el territorio, actuando por su cuenta. Por lo visto, la preocupación de Villalba es notable. Pare y Ruiz, “El Mocho”, fue detenido a comienzos de esta semana por la Policía Federal. La celda de “Mameluco” fue allanada también y su celular terminó incautado.
Hay otra escucha que lo complica. Habla, preocupado también, de un recuento sobre la “jama” y la “fina”, marihuana y cocaína. Menciona a su hijo, pide más control. El capo nunca deja de ser el capo, ni siquiera preso en la otra punta del país.
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