Adentro: los muros de la Unidad Nº21 de Campana (Gustavo Gavotti)
Adentro: los muros de la Unidad Nº21 de Campana (Gustavo Gavotti)

Fabián Gerardo Tablado, el asesino que en 1996 tomó dos cuchillos de cocina y asesinó de 113 puñaladas a su novia de 16 años Carolina Alo, salió caminando por el puesto 1 de la Unidad Nº 21 de Campana, donde ocupaba un catre en el pabellón evangélico, un preso con buena conducta que había gozado de salidas transitorias.

Salió de prisión con una condena cumplida de acuerdo a los cálculos de la ley, pero hay una contradicción. Antes de ser liberado, Tablado enfrentó pericias psiquiátricas con resultados dispares. Expertos concluyeron que “no presenta trastornos psicóticos ni psico-orgánicos” y que sus facultades mentales encuadran dentro de la normalidad. Tablado tuvo dos hijas que hoy tienen 11 años con una mujer a la que luego amenazó. Los expertos recomendaron que el femicida no se revincule con las niñas al carecer de “recursos yoicos” para hacerlo.

Por otra parte, no fue la única pericia que se le practicó.

También quedará libre un hombre con “rasgos psicopáticos y trastorno antisocial de la personalidad”, tal como lo indica un estudio practicado en abril de 2004 que consta en registros judiciales y al que pudo acceder Infobae. El mismo informe aclara que ese diagnóstico no tiene cura porque no es una enfermedad, sino una estructura de personalidad que va a acompañar a Tablado hasta el último de sus días.

“Este análisis se realizó a pedido de la Cámara de Apelaciones de San Isidro, ocho años después de su condena por el femicidio. Claramente se expresa que Tablado es irrecuperable en ese aspecto. El trastorno antisocial requiere de un acompañamiento psiquiátrico permanente. Siempre va a estar en conflicto con la sociedad buscando romper límites todo el tiempo. No hay forma de curarlo porque no es una enfermedad, es algo que forma parte de él”, dice a este medio un prestigioso médico psiquiatra que tuvo contacto con el detenido y con el expediente.

Edgardo Alo, padre de Carolina, en un homenaje a su hija a 20 años del crimen.
Edgardo Alo, padre de Carolina, en un homenaje a su hija a 20 años del crimen.

El mismo estudio practicado por la Asesoría Pericial del Departamento Judicial de San Isidro cuando Tablado tenía 28 años, aseguró que “No presenta síntomas de alteración psicopatológica que configuren enfermedad mental psicótica (no es alienado mental), por lo tanto sus facultades mentales encuadran dentro de la normalidad jurídica”.

El análisis luego continúa: "En el estado actual del conocimiento psiquiátrico, en base a los rasgos egocéntricos, ausencia de angustia y falta de empatía, el psicópata antisocial es inabordable con métodos psicoterapéuticos y psicofarmacológicos. Diversos autores acuerdan en la ‘intratabilidad’ de estos sujetos desde el punto de vista psiquiátrico, y subrayan en función de la extremada peligrosidad social que presentan que “deben ser controlados, detenidos o rehabilitados socialmente”.

En el expediente que recayó en manos del juez de ejecución penal de San Isidro, Alejandro David, el mismo que determinó que salga libre, figuran varias pericias psicológicas que se le realizaron a Tablado con el correr de los años a raíz de distintos pedidos suyos de prisión domiciliaria o libertades asistidas.

Pero lo cierto es que ninguna de todas estas pericias tienen injerencia alguna en la libertad que hoy recibirá Tablado. Al cumplirse la pena ya no hay nada que la justicia penal pueda hacer por peores que sean los resultados. Distinta es la situación de la justicia civil, la única que podrá adoptar alguna medida.

Seguí leyendo: