
La invitación es clara. “Una baldosa, una escuela, una plaza, un mural. Son espacios donde vivieron, estudiaron y militaron personas que fueron secuestradas y asesinadas por la dictadura militar. También son lugares donde caminaron y lucharon las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Por eso nace Lugares con Memoria. Un proyecto para registrar estos espacios y que sigan presentes en todo nuestro país. Si conocés un lugar así, escribinos al Instagram y sumalo al Mapa de la Memoria”. El video, publicado en enero de este año, cierra con un deseo: “Que la memoria no sea cosa del pasado. La construimos entre todes y en cada lugar”.
En febrero, cuando comenzaba la cuenta regresiva para el 24 de marzo, para que se cumplieran 50 años del golpe de Estado que arrasó con un país que se consumía en el fuego de la violencia, la crisis política y económica, la cuenta de Instagram Lugares con Memoria, apéndice de la de Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora, volvía a publicar anunciando que los próximo 50 días —es decir, desde el 3 de febrero al 24 de marzo— darían a conocer un “lugar con memoria” por día en lo que dieron a llamar “50 días, 50 lugares”. Renovaron la convocatoria recordando que “los lugares con memoria son todos aquellos que nos ayuden a no olvidar: un libro, un mural, tu escuela y hasta un rinconcito de tu casa”.
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El material los desbordó. Un mural en una esquina, la puerta de una casa con un pañuelo blanco pintado al lado, carteles que señalizan caminos de la memoria, la tribuna de un estadio de fútbol con un nombre homenaje a un desaparecido, una baldosa por la memoria de las que colocan Barrios x Memoria y Justicia, un rincón con dos muñecas tejidas con el pañuelo blanco, un omóplato que muestra el pañuelo tatuado, el Nunca Más, una bandera, las telas bordadas con los nombres de los desaparecidos que se preparaban para la marcha del 24, una canción. Y más. Mucho más. Los puntos en el mapa, los de cada sitio, cada recuerdo enviado, cubren diferentes territorios de la ciudad y la provincia de Buenos Aires y del país: Castelar, Almagro, Bolívar, Morón, Santa Teresita, Catamarca, Santiago del Estero, Santa Fe, Mar de Ajó.
Antes de publicar cada lugar de memoria en su día correspondiente, del uno al cincuenta, el posteo dejaba un pedido de disculpas: “Estamos respondiendo de a poco pero vamos a ir subiendo todo”, “gracias por la paciencia”.
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Detrás de lo que a simple vista parecía una campaña de las Madres Línea Fundadora de cara a los 50 años del golpe, se movilizaba un universo de sitios de memoria: algunos de ellos, principalmente aquellos espacios donde funcionaron los más de 800 centros clandestinos de detención y tortura, llevan décadas siendo relevados, estudiados, investigados. Otros como plazas, escuelas, y sitios donde vivieron y de donde fueron arrancados quienes fueron blanco de las Fuerzas Armadas, son señalizados con una baldosa, un cartel; y aquellos barrios y lugares de lucha de las Madres y Abuelas, también con pañuelos blancos. Tarea casi siempre encarada por organizaciones de la sociedad civil que siguen tirando el hilo de la memoria contra todos los pronósticos de un país en el que es frecuente que enfrente de un pañuelo blanco brote un negacionista.
Ante ese escenario el proyecto lanzado por Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora se puso la ambiciosa meta de reunir todos esos sitios y confeccionar mapas por barrios, por municipios y a nivel nacional que muestren una suerte de cartografía de la memoria argentina.
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Los lugares de la memoria
“El concepto ‘lugares de memoria’ fue creado en los ochenta por el pensador francés Pierre Nora, habla de los lugares no en el sentido geográfico sino como reservorios de sentido que la comunidad va construyendo para no olvidar”, explica Pascual Guido Spinelli, director de la Casa de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y coordinador del Programa Nacional Lugares con Memoria para Recuperar la Historia.
Y sigue: “Se rememora a través de un acto, un mural, un libro, un monumento, una placa, un legajo recuperado, una canción. Los lugares pueden ser concretos o simbólicos. Por supuesto los lugares de memoria primordiales [en Argentina] son los centros clandestinos de detención (que ya están mapeados), este programa los contempla fundamentalmente porque de no existir esos lugares, que son la máxima expresión del terrorismo de Estado, no existirían los lugares con memoria que son el resultado de la obstinación y de las luchas de los familiares, de los organismos de derechos humanos y de las organizaciones de la sociedad civil por preservar el patrimonio de la memoria en cada localidad”.
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Con ese fin, el de destacar el trabajo de “diversos colectivos, asociaciones, sindicatos, comisiones barriales de DDHH y direcciones o secretarías de Estados municipales y provinciales con relación a la creación colectiva de lugares con memoria”, nace este proyecto. La meta es transformar esos sitios dispersos, que como un rizoma pueden conectarse entre sí, en un mapa nacional de la memoria.

Entre 1984 y 1992, el historiador francés Pierre Nora publicó lo que se convertiría en su trabajo más relevante, la obra colectiva dirigida por él que tituló Les Lieux de Mémoire (Los Lugares de Memoria). Se trató de siete volúmenes en los que más de setenta autores reflexionaron y analizaron el concepto “lugares de memoria” y lo aplicaron a la historia de Francia. Rápidamente la noción fue adoptada por los especialistas en Ciencias Sociales, principalmente entre quienes se dedican a los estudios de la memoria. Para este académico los lugares de memoria son aquellos sitios o huellas que alojan a la memoria colectiva; son, entonces, muchas veces, su condición de existencia.
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El autor explica que no se trata únicamente de sitios concretos, sino que puede ser “toda unidad significativa, de orden material o ideal, que la voluntad de los hombres o el trabajo del tiempo convirtieron en elemento simbólico del patrimonio memorial de una comunidad cualquiera”. Así, un lugar de memoria puede ser un edificio, una baldosa, una pintura, un libro, una canción, una fecha, un monumento.
En Argentina, esa noción cobró protagonismo cuando las políticas públicas de la memoria ocuparon un lugar protagónico en la agenda y comenzaron a ponerse en valor los sitios de memoria, representados arquetípicamente, como señala Spinelli, con los lugares en los que funcionaron centro clandestinos de detención y tortura, regados en todo el país.
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“En síntesis, estamos trazando con los actores locales (comuna por comuna en CABA; de los 135 partidos de la Provincia de Buenos Aires; y de las 23 provincias) circuitos, mapas geográficos y geolocalizados de los lugares con memoria que la comunidad fue construyendo en homenaje a los detenidos desaparecidos por el terrorismo de Estado y en reconocimiento a la lucha de las Madres y Abuelas a lo largo y a lo ancho del país en estos cincuenta años”, resume el coordinador del proyecto.
El desafío es ambicioso: para la construcción de esa cartografía nacional de la memoria se están tomando registros fotográficos, lugar por lugar, acompañados por las anotaciones que dan cuenta de la historia detrás de cada uno. Registros “de cada marca de memoria, de cada baldosa conmemorativa, nombramiento de plazas, calles, esquinas, estaciones de subtes y trenes, placas, esculturas y monumentos; murales, escuelas, aulas o salones con nombres alusivos; libros, obras teatrales y nuevas propuestas que demuestran que la memoria está siempre en movimiento”. El resultado que vislumbran, un legado de las Madres Línea Fundadora para los que vendrán, es un motor potente.
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Una cartografía nacional de la memoria
“El programa nos impone un ritmo y viajamos para conocer, escuchar e intercambiar con las organizaciones territoriales. Impresiona cada uno de los lugares [de memoria] no solo por el modo en que se proponen, siempre de manera comunitaria, sino por lo que cuentan”, dice Spinelli.
El director de la Casa de las Madres Línea Fundadora y coordinador del programa destaca, a modo de ejemplo, tres de esos sitios que integran ese gran territorio de memoria y condensan fragmentos de lo ocurrido durante la última dictadura.
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“En La Pampa hay 19 lugares mapeados. Entre ellos, en un pueblo de 2000 habitantes llamado Telén, una plaza fue nombrada como Plaza de la Memoria, la Verdad y la Justicia. Ahí, un arquitecto, Miguel García, colaboró y construyó dos esculturas: una Madre de Plaza de Mayo tamaño real y, a unos pocos pasos, la cabeza, de unos cuatro metros de altura, del cacique ranquel llamado Panguitruz, los dos mirándose de frente. De la mirada entre ambos surge la pregunta: ¿este es un diálogo entre los genocidios que hubo en la Argentina?”.
Spinelli se refiere a la llamada Campaña o Conquista del Desierto impulsada por Roca a fines del siglo XIX. Y recuerda que Panguitruz había sido tomado prisionero cuando era niño y apadrinado por Juan Manuel de Rosas quien, al enterarse de que era hijo de un cacique famoso, lo mandó a bautizar adjudicándose él mismo el rol de padrino. Lo nombró Mariano y le dio su apellido. De ahí en más Panguitruz fue “Marianito Rosas”. Luego de su muerte su tumba fue profanada y su cráneo, robado. Comenzó entonces un periplo por el que pasó de ser trofeo de guerra a patrimonio antropológico. Hasta que, mucho más acá en el tiempo, después de 1983, los ranqueles volvieron a reagruparse y comenzaron a reclamar los restos de sus ancestros.
“Su cabeza estuvo muchos años en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata hasta que fue recuperada. Todo esto también remite a trabajar la identidad, y lo crucial de recuperar a los nietos apropiados porque, como dice Estela de Carlotto, mientras quede un solo nieto con la identidad cambiada, la identidad de la sociedad estará en duda. Y habla de la importancia de conocer el pasado y vincularlo con el presente para comprender los desafíos de la historia”, señala.

Otro de los lugares de memoria que destaca es el Paseo de la Memoria construido en 2016 en la costanera de Santa Teresita, donde el mar trajo los cuerpos de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo: Azucena Villaflor de De Vincenti, María Eugenia Ponce de Bianco y Esther Ballestrino de Careaga, secuestradas, torturadas y violadas en la Escuela de Mecánica de la Armada y arrojadas vivas desde un “vuelo de la muerte”.
“En diciembre de 1977, los cuerpos de las tres Madres fundadoras aparecieron en las costas de Santa Teresita y Mar del Tuyú”. “Fueron identificadas en 2005 por el Equipo Argentino de Antropología Forense. Secuestradas entre el 8 y el 10 de diciembre de 1977 en la Iglesia de la Santa Cruz, en Buenos Aires, por un grupo de tareas al mando de Alfredo Astiz. Las Madres formaban parte del grupo de ‘los 12 de la Santa Cruz’ junto a las monjas francesas. Este monumento y sus placas interpelan y cuentan el horror del terrorismo de Estado”, repasa Spinelli.
Y cuenta, además, que “hace pocos años, en 2023, ese avión [utilizado para ese vuelo de la muerte] fue recuperado. Después de casi 30 años fuera del país fue identificado en 2010 y es una prueba en la megacausa ESMA. El avión en sí mismo es un lugar con memoria”.
El último de los sitios que destaca el director del proyecto es aquel donde se encuentran “los murales de la Grafa, en Villa Pueyrredon, CABA, realizados en 2002 por la comunidad escolar del distrito”. “A lo largo de más de doscientos metros, cuentan la historia de la Fábrica Grafa que llegó a tener 5000 obreros. Un mural, en particular, muestra a los catorce trabajadores detenidos desaparecidos. La Grafa es un ejemplo de cómo la dictadura desmanteló el aparato productivo y comenzó el proceso de desindustrialización”.

Lugares de memoria: dispositivos educativos, culturales, identitarios
Además de conformar un mapa con los sitios de todo el país, el proyecto Lugares de Memoria busca algo más. Convertir esos espacios o huellas en ejes pedagógicos que disparen talleres, seminarios y contenidos educativos que narren lo sucedido a partir de cada territorio, con cada fragmento de memoria colectiva que se aloja en esos puntos. Y que este material se pueda convertir en un aporte a las currículas docentes.
Acompaña a este objetivo una propuesta cultural: “crear ‘Biblomemorias’ en los barrios”, que son bibliotecas conformadas por “un corpus de libros de autores que consideramos no pueden faltar a la hora de investigar sobre lo que pasó y cuáles son las secuelas del terrorismo de Estado en la sociedad”, explica Spinelli. Estos espacios contendrían también los libros prohibidos por la dictadura y “materiales que fortalezcan la construcción democrática y plural”.
También se busca plantear circuitos locales por esos sitios como recorridos de un turismo de la memoria. Y que el Estado favorezca su preservación declarándolos de interés municipal, provincial o emitiendo normativas que los protejan del vandalismo.
“A la fecha hay relevados 6270 lugares con memoria. En el marco de los 50 años del golpe, las respuestas llegan de todo el país. No pocos colectivos ya tienen mapeado su territorio, estamos recibiendo muchísimo material. Contamos con un equipo de colaboradores que va sistematizando la información y subiendo a la web las acciones que nos envían, armando los mapas y circuitos locales de un país sembrado de Memoria”, cuenta.
Y dice también que el proyecto escaló a nivel regional: “Ya estamos avanzando con la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos-Desaparecidos, FEDEFAM, con el mismo criterio, para concretar el mapa con las marcas de memoria y huellas que dejara el plan Cóndor y las dictaduras en la región”.
La convocatoria a enviar lugares de memoria continúa vigente porque la idea es presentar los resultados del proyecto el 30 de abril de 2027, cuando se cumplan 50 años del nacimiento de las Madres de Plaza de Mayo, es decir, de la primera vez que ante la orden de circular, porque estaban prohibidas las reuniones en el espacio público, se tomaron del brazo y comenzaron a caminar en círculos. “Ya que la ronda —agrega Spinelli— es en sí misma un monumento vivo y un lugar con memoria que marcará por siempre el sentido de una ética, de la resistencia pacífica en la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia, y de una generación que, de acuerdo al contexto histórico, luchó por un mundo mejor”.
Quienes lo deseen pueden enviar su material a la cuenta de Instagram @lugar.esconmemoria o a lugaresconmemoriamadreslf@gmail.com. para continuar construyendo, colectivamente, una cartografía de la memoria que marque caminos contra el negacionismo, contra el olvido, y conduzca hacia un destino siempre certero: Nunca Más.
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