La ruta de los castillos: un maravilloso recorrido “medieval” en Córdoba

En la provincia hay una decena de construcciones de estilo medieval, una ruta no muy conocida ni promocionada permite unir a 5 de esas edificaciones señoriales en apenas 80km de recorrido por el valle de Punilla


El Valle de Punilla es uno de los tras valles turísticos más visitados en la provincia de Córdoba y el de mayor antigüedad en cuanto a asentamientos turísticos y casas de descanso y fin de semana.

Conocido por sus playas y ríos, por el lago San Roque, la tradición folklórica de Cosquín o la noche de Carlos Paz, el Valle de Punilla tiene una joya oculta para quienes gustan de pasear haciendo turismo histórico o apreciar este tipo de arquitectura.

Así es, en la provincia hay una decena de construcciones de estilo medieval y una ruta no muy conocida ni promocionada permite unir a 5 de esas edificaciones señoriales en apenas 80km de recorrido por el valle.

Empecemos el recorrido.

Castillo Garlot, 1934

Castillo Garlot
Castillo Garlot

Partiendo de la ciudad de Córdoba, al primero que llegaremos será al Castillo Garlot, quizás el menos conocido de los cinco que componen esta ruta.

Construido en 1934, el castillo Garlot fue emplazado en la ladera occidental del entonces incipiente Lago San Roque, por el arquitecto Enrique Zárate.

Zárate fue un desarrollista de principios del siglo XX que, además de ese castillo, construyó una decena de casas señoriales de importantes dimensiones en la zona que hoy es conocida como Villa del Lago, una de los sectores más exclusivos de Carlos Paz.

En este caso, Zárate se lo encargó al arquitecto Miguel Arrambide. La residencia ubicada en la calle Tagore cuenta con nueve habitaciones principales y dos de servicio, comedor, living con mobiliario de origen europeo, cuatro baños con ducha, 2 toilette y 1 baño secundario.

Esta propiedad fue residencia durante una década el Monseñor Miguel De Andrea, obispo auxiliar de Buenos Aires, hasta que fue adquirida en 1952 por el empresario de la construcción Marcel Garlot, presidente de la Corporación Cementera Argentina. De allí tomó su nombre actual.

En 2020 el Castillo Garlot fue puesto en venta y tasado en 4,7 millones de dólares, siendo una de las propiedades más caras del país puestas en valor detrás de la Estancia Rincón de Leones en Chubut.

Castillo de Furt, 1943

Castillo de Furt
Castillo de Furt

A tan sólo 2km del castillo Garlot, sobre la misma zona de Villa del Lago, se encuentra el Castillo de Furt, que da nombre a una serie de curvas serpenteantes que se extienden en la ruta 38 llegando a la localidad de Estancia Vieja.

A diferencia de la construcción anterior, el castillo de Furt se puede ver a gran distancia y es el protagonista de numerosas postales de la villa serrana.

La construcción fue idea de Juan Furt, licenciado en Filosofía y Letras, pero con estudios de arquitectura. Él mismo diseñó la fachada de este señorial castillo que tiene paredes de 80cm de espesor, hechas de calicanto, una piedra de la zona con la que construían los aborígenes originarios de la Provincia.

Lo que más llama la atención del castillo es la torre de 12 metros de altura, inspirada en la torre florentina del Palacio Vecchio de Florencia, donde su creador vivió en el año 1926 antes de radicarse en Córdoba. Hoy el castillo sigue en propiedad de sus descendientes y sólo se ha alquilado para algunos eventos especiales.

Castillo de Wilkins, 1900-1926

Castillo Wilkins
Castillo Wilkins

Para llegar a este castillo cuya construcción demandó 26 años, hay que desviarse 10 kilómetros por la ruta 28 hasta la localidad de Tanti y adentrarse unos 500 metros en una zona residencial, hasta la calle Monseñor De Andrea, para llegar hasta su imponente acceso de piedra desde donde puede observarse casi en su totalidad.

Esta verdadera fortificación de piedra, es obra del arquitecto yugoslavo Reljak, y la demora en su construcción se debió a que la obra se encargó a unos 50 picapedreros de la zona y su construcción se realizó de manera totalmente artesanal. Su nombre original era San Alberto.

El castillo de influencia francesa tiene varias torres y un jardín de especies de arbustos verdes que lo rodea. En 1998 fue adquirido por el cantante portorriqueño Wilkins que en ese momento gozaba de una gran popularidad en Argentina y en especial en Córdoba por su vínculo con varios cantantes de cuarteto.

Luego de reformarlo y ponerlo en valor, Wilkins decidió cerrar sus puertas a los visitantes en 2002, eligiéndolo como casa de descanso personal en varias temporadas.

Castillo Fábrega en Valle Hermoso, 1870

Castillo Fábrega
Castillo Fábrega

Es el más antiguo de este recorrido. Para llegar hasta Valle Hermoso hay que continuar desde el cruce con las rutas 38 y 28. Son 36km hasta llegar al impresionante castillo hoy convertido en hotel.

El castillo fue construido como atracción principal de la estancia “Las Playas”, en un momento en que en la provincia aun no existían los grandes diques y el turismo se centraba en lugares como Valle Hermoso o La Falda.

A comienzos de la década de 1930 fue adquirido por el inmigrante italiano José Ferrarini, quien lo amplió respetando su arquitectura y le dio su fisonomía de hotel. Nacía el hotel Monte Olivo. Ferrarini murió apenas 4 años después de su inauguración, sin dejar a nadie a cargo, por lo que el hotel permaneció cerrado por más de 30 años.

El establecimiento, emplazado en una zona que ya se transformó en urbana, tiene 45 habitaciones, con dimensiones que van desde los 25 hasta los 90 metros cuadrados. En total dispone de 7.000 metros cuadrados cubiertos, rodeado por cuatro hectáreas de parque.

Entre 1970 y el año 2000 funcionó como colonia de vacaciones del sindicato de metalúrgicos y en el año 2002 pasó a manos de una empresa para ser convertido en lo que es hoy: una hotel spa de gran categoría.

Castillo de Mandl, 1920

Castillo de Mandl
Castillo de Mandl

La última parada de este recorrido será en la localidad de La Cumbre. A tan sólo 15km de nuestro anterior destino, llegaremos hasta el ingreso de la ciudad desde donde ya puede observarse esta gran construcción impuesta sobre la ladera de la montaña.

A 3km del ingreso se accede al túnel de piedra que da acceso a la propiedad. Conocida en sus inicios como “El Fuerte” fue construida en 1920 por encargo del médico rosarino Bartolomé Vasallo para pasar sus veranos en las sierras.

A mediados de la década del 30, el aristocrático austríaco Fritz Mandl vendió sus pertenencias en Europa y adquirió este castillo para escapar a la inminente guerra que se avecinaba sobre Europa con la escalada Nazi en Alemania.

Mandl llevó a cabo una fuerte remodelación, modernizando los interiores del castillo. Ese trabajo fue encargado al diseñador francés Jean Michel Frank, cultor del minimalismo en el siglo XX.

Tras la muerte de Mandl en 1977 el castillo se mantuvo cerrado por 3 décadas, hasta que en 2006 reabrió sus puertas como hotel. Cada una de sus habitaciones tiene una decoración diferente, en la que se intercalan distintos estilos, colores y texturas.

Otros castillos para visitar a pocos kilómetros

Castillo San Possidonio
Castillo San Possidonio

Fuera de esta ruta, pero a menos de 100km, hay otros dos castillos que se destacan por su historia y arquitectura y que vale la pena visitar.

En Villa Allende el italiano Augusto Ferrari, construyó el castillo San Possidonio en honor al nombre de su ciudad natal.

El arquitecto, es autor de la reconocida iglesia de Los Capuchinos en el centro de Córdoba, y emplazó esta gran casona -con forma de castillo con estilo gótico y romántico- con una altura total de 25 metros. Hoy todo está cubierto por hiedra.

Castillo Montserrat
Castillo Montserrat

A tan solo 8km de Villa Allende, se encuentra la localidad de Unquillo. Allí se destaca la construcción del Castillo Montserrat, una réplica de los palacios moros, que en el año 1920 fue construido por Miguel Monserrat, un bancario catalán que residía en Rosario.

Tiene cinco hectáreas y está rodeado por olivares, piletones y posee una bodega, una caballeriza y varias fuentes.

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