
Los habitantes de Ushuaia, Tierra del Fuego, entraron en pánico en las últimas horas al notar que habían llegado miles de turistas a la ciudad que no habían sido sometidos a ningún tipo de control sanitario en medio de la preocupación mundial por el coronavirus.
Ayer, casi a la misma hora a la que el presidente Alberto Fernández hablaba en radio de la obligatoriedad de cumplir con la cuarentena, atracó en el puerto local el Coral Princess, un crucero con bandera de Bermudas y con capacidad para 4.000 personas. De acuerdo a estimaciones de las autoridades locales, entre los turistas que viajan en este gigante de 293 metros de eslora hay casi mil personas de origen chino.
El barco estuvo 8 horas parado en la provincia más austral de la Argentina y retomó su trayecto. A la incertidumbre general que provocó en la ciudadanía la presencia de tantas personas nacidas en el país donde se originó el virus que mantiene en vilo al planeta, se sumó una fuerte polémica entre las entidades portuarias porque no sabían cómo proceder ante esta situación puntual y a la de otras embarcaciones similares que tienen previsto pasar por allí.
Ushuaia es una terminal portuaria que suele recibir la visita de muchos cruceros. Los barcos suelen realizar allí una escala antes de continuar viaje hacia la Antártida o –como en este caso– a las Islas Malvinas. Durante las horas que se encuentran atracados, los pasajeros tienen la posibilidad de visitar la ciudad y hacer consumos en restaurantes y comercios.

Miguel Ángel Ramírez, vicepresidente del puerto de Ushuaia, planteó que es responsabilidad del capitán del buque informarles a las autoridades locales el estado sanitario de la población del barco. No obstante, aclaró que se aplicaron algunas medidas de control.
Otros funcionarios de la Dirección de Puertos tienen una mirada más crítica. “En las últimas horas las medidas se fueron endureciendo, pero el puerto carece de la infraestructura necesaria para poder efectuar controles adicionales o contener eventualmente a un contingente de turistas que desciende de un crucero y presente síntomas de la enfermedad", precisaron ante las consultas de Infobae.
Los referentes del sector dicen además que es difícil trazar un plan de control sanitario serio ya que las naves tienen estadías muy cortas (de 6 a 12 horas máximo) y que son miles los turistas que descienden en ese lapso y colman los negocios locales.
Está previsto que en los próximos días lleguen otras naves similares en el tramo final de la temporada de cruceros 2019/2020. En el Ministerio de Transporte están al tanto de la situación y convocaron a una reunión para definir qué criterio adoptarán con los próximos barcos que arriben.

El problema planteado con los cruceros no es exclusivo de Ushuaia. Hay otras embarcaciones que realizan habitualmente escalas en Buenos Aires y en Puerto Madryn. Por eso, la situación planteada en Tierra del Fuego obliga a las autoridades portuarias a pensar qué harán en otras zonas del país que también están restringiendo el arribo de turistas por el coronavirus.
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