
Setenta y un talleres, decenas de actividades callejeras y una multitudinaria movilización que recorrió las calles de la ciudad. Todo eso pasó hasta el lunes pasado en Resistencia, capital de la provincia del Chaco, en la edición número XXXII del Encuentro Nacional de Mujeres (ENM).
Año a año y sobre todo después de las últimas ediciones post #NiUnaMenos, la verdadera naturaleza del encuentro -como un espacio único en el que miles de mujeres del país comparten sus experiencias, discuten estrategias para sus reivindicaciones y simplemente marchan juntas-, debe forcejear contra los titulares sobre los disturbios, las pintadas callejeras y la desnudez femenina.
Ahora, ¿de qué más se trata este encuentro que se celebra en nuestro país de manera ininterrumpida desde el año 1986 y que ya es un fenómeno único en el mundo?
Una historia que empezó en Nairobi
En 1985 en la capital de Kenia se reunieron alrededor de 13.500 mujeres de 157 países a debatir en un congreso internacional que se denominó Clausura de la Década de la Mujer. El evento cerraba una etapa de diez años que había comenzado en la Ciudad de México en el año 1975 y que pretendía evaluar los avances alcanzados en materia de derechos de las mujeres.
A la vuelta de Nairobi, un grupo de argentinas que participaron del encuentro en Kenia decidieron replicar algo similar en el país, y en el año 1986 convocaron al primer Encuentro Nacional de Mujeres, que se reunió en el Teatro San Martín. De acuerdo con Laura Gómez, miembro de la Comisión Organizadora del Encuentro de Resistencia, que habló con Infobae, unas mil mujeres se reunieron ese año y discutieron la problemática específica de la discriminación de género.
Desde entonces, un criterio federal guió la celebración de los encuentros que prácticamente abarcaron a la totalidad de las provincias del país, y un método horizontal, basado en comisiones, asambleas y talleres de trabajo sobre distintas temáticas que afectan a las mujeres de nuestro país, marcó sus treinta y dos ediciones.
En 2001, y como una caja de resonancia de lo que sucedía en el país, el movimiento piquetero golpeó la puerta del Encuentro Nacional de Mujeres. "El primer gran hito del ENM está vinculado a la organización del movimiento piquetero, entre fines de los noventas y principios de los dos mil. La llegada y la participación de las mujeres desocupadas fue un fenómeno que amplió la base social del Encuentro y también los temas que allí se discutían", relató a Infobae Vanina Biasi, dirigente de la organización Plenario de Trabajadoras, ligada al Partido Obrero.
"Digamos que a partir de ese momento las piqueteras exceden los márgenes de lo que en ese momento era el feminismo, un fenómeno más reducido y vinculado a sectores de la academia", añadió.
El Encuentro Nacional de Mujeres y el #NiUnaMenos
El 3 de junio del 2015 el asesinato de Chiara Páez rebalsó un vaso que ya estaba cargado de femicidios y motivó la convocatoria vía redes sociales de una movilización multitudinaria que rebalsó el país. La consigna #NiUnaMenos perforó las fronteras y el fenómeno local, que sacudió conciencias en Argentina, se empezó a replicar en varios países del mundo.

Pero, ¿había Ni Una Menos sin Encuentros Nacionales de Mujeres? ¿Qué pasó en los Encuentros después del año 2015? Tanto Gómez como Biasi coinciden en la influencia que los 30 años de encuentros tuvieron sobre las manifestaciones contra la violencia de género, y también en la idea de que existió cierta retroalimentación.
"No se puede rastrear directamente, pero hay algo que es innegable. No es casual que el país donde existe un movimiento de mujeres que se organiza desde hace 30 años, es el mismo país donde el fenómeno del Ni Una Menos se expresa con tanta fuerza", opinó Gómez.
"Los treinta años de encuentros de mujeres previos al #NiUnaMenos desmienten la idea del espontaneísmo de la convocatoria, o de que se trató 'solo' de un fenómeno de las redes sociales. En Argentina había un movimiento de mujeres que se venía organizando desde hacía mucho tiempo", dijo Biasi, por su parte, y agregó: "Pero a su vez, el #NiUnaMenos dio una masividad única al Encuentro a partir de lo que pasó en el 2015 en Mar del Plata y en 2016 en Rosario, con números de varias decenas de miles de mujeres y ciudades completamente colapsadas".
El debate en los talleres: el corazón del Encuentro
La cita es cada fin de semana largo del mes de octubre, en una ciudad que se define el último día del encuentro anterior mediante el método de la "aclamación" -lo que suele habilitar ciertas rispideces entre las presentes en el llamado acto de cierre-. Antes del Encuentro se publican en la página las temáticas de los talleres que se reunirán y la dirección de cada uno. Este año el listado incluyó 71 talleres, dos más que los del año pasado en la ciudad de Rosario.
Las nuevas temáticas de la edición 2017 fueron "Mujeres y Cultura de la violación" y "Activismo gordx". En el primer taller se abordaron problemáticas como la revictimización, el rol de los medios en la construcción de la víctima y del victimario, la violencia institucional, el trabajo hacia una cultura del consentimiento, entre otros ejes. El de "Activismo gordx", por su parte, fue un espacio que buscó reivindicar la diversidad de los cuerpos y cuestionar la estética actual que los somete a un solo estándar.

Las organizadoras aseguran, sin embargo, que fueron varios los talleres que se destacaron en este año; entre ellos, el de Mujeres y Pueblos Originarios, que contó con la participación de unas 600 mujeres que viajaron desde el Impenetrable; el del Aborto, que como año a año desborda de participación y tiene que desdoblarse en varios talleres; el de Mujeres y Cannabis, que también fue un taller muy concurrido; y el de Personas Trans, que se reunió por primera vez el año pasado en Rosario y que tiene carácter asambleario.
"No es que se trate de problemáticas nuevas, sino que muchas de estas cuestiones se están empezando a discutir de manera más abierta. Las personas trans o las lesbianas, por ejemplo, carecen generalmente de los espacios más amplios para debatir sobre su realidad. La Asamblea Lésbica Permanente, que es un colectivo autoconvocado que vino a llenar ese vacío, surgió recién este año; antes de eso existía sólo el Encuentro como espacio amplio para debatir esas cuestiones", explicó Gómez a Infobae.
Pero más allá de las novedades, los talleres en los que se desarrollaron las discusiones más álgidas del Encuentro en Resistencia fueron los que abordaron un debate que está dividiendo aguas en el feminismo local y que tiene que ver con el ejercicio de la prostitución. Allí se confrontaron las posiciones de las llamadas "regulacionistas" – que consideran al ejercicio de la prostitución como un acto de libertad de las mujeres, y que debería ser regulado como cualquier otro trabajo- y las "abolicionistas" -que hacen hincapié en la condiciones que empujan a las mujeres a la prostitución, la falta de oportunidades y las denuncias contra las redes de trata y la explotación ajena del trabajo sexual-.
El taller fue desdoblado en lo que algunos señalan como un intento por "contener" el debate, entre Mujeres y Trabajadoras Sexuales, de un lado -del que participaron las referentes María Riot y Georgina Orellano, secretaria general de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina en Acción por nuestros derechos (Ammar)-; y Mujeres en situación de Prostitución, del otro. Las sobrevivientes Alika Kinan, Sonia Sánchez y la fallecida activista transgénero Lohana Berkins, son las principales referentes del segundo espacio.

Más allá de las toallitas y los tampones: mujeres debatiendo política
A diferencia de lo que puede pensarse, los encuentros funcionan como una caja de resonancia de lo que sucede a nivel nacional, y su agenda es tan ambiciosa que excede por mucho los temas exclusivamente "femeninos".
En efecto, los talleres y las actividades de Resistencia estuvieron marcados por el reclamo de la aparición con vida de Santiago Maldonado, y justamente fue esa cuestión, además de la problemática de los mapuches en la Patagonia, las que fueron determinantes a la hora de elegir la sede del 2018, que será Puerto Madryn, en la provincia de Chubut.
De acuerdo con Laura Gómez, hay una relación completa entre las grandes discusiones de política nacional y lo que se debate en los ENM. "Lo que sucede a nivel político es muy fuerte y desborda incluso los talleres, hay asambleas autoconvocadas e iniciativas de todo tipo. Este año se debatió el tema de la feminización de la pobreza, se reclamó por la libertad a Milagro Sala y la aparición con vida de Sanatiago Maldonado", enumeró.

Vanina Biasi explicó que también estuvieron presentes las reformas educativa y laboral que impulsa el gobierno de Mauricio Macri. "Se discutieron en los talleres de Mujer y Organizaciones Sindicales, Mujer y Trabajo o Mujer y Educación porque forman parte de la agenda del gobierno y de la clase dirigente que viene de discutirlo en el coloquio de IDEA, días atrás. Son problemáticas que a las mujeres nos afectan en forma directa".
La masificación también facilitó que los debates políticos atraviesen de punta a punta talleres, comisiones, asambleas, festivales, obras de teatro y las manifestaciones que forman parte de los mismos. Con una fuerte presencia histórica de la izquierda, una participación más reciente de las organizaciones ligadas al kirchnerismo y también de todos los partidos y las expresiones políticas del país, el cuadro se completa con las muchísimas mujeres "sueltas" que cada año se suman por primera vez a participar de los Encuentros.
Esos debates son los que se reflejan desde hace algún tiempo, por ejemplo, en relación a la elección de la sede. Mientras un grupo defiende un criterio que denominan "federal", no son pocas las mujeres que consideran que la elección de Capital Federal podría marcar un hito histórico en la agenda de demandas del movimiento de mujeres, empezando por el derecho al aborto.

"Un ENM en Capital Federal sería una oportunidad única, porque impactaría directamente sobre aquellos que tienen que decidir sobre las políticas que afectan a las mujeres. Es la estrategia de unir el lobby parlamentario con las mujeres movilizadas en las calles", dijo Biasi.
Pese a todo, el Encuentro ha creado instancias que resultaron clave para el movimiento de mujeres en la Argentina, tales como la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, que nació en el encuentro del año 2003 en Rosario, y que es uno de los espacios que pelea por el tratamiento en el Congreso Nacional de un proyecto de ley que despenalice y legalice la interrupción voluntaria del embarazo.
Como el aborto, la violencia de género, las redes de trata, la brecha salarial y el techo de cristal, la maternidad, y un largo etcétera que seguramente continuará en movimiento, el feminismo posee en nuestro país una agenda amplia que fue moldeada por una realidad que no ha sido amable con las mujeres pero que, por suerte, todos los días encuentra nuevas adversarias.
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