
Investigadores del Reino Unido desarrollaron una herramienta basada en inteligencia artificial capaz de identificar con precisión a las personas con mayor riesgo de padecer enfermedades relacionadas con la obesidad.
La tecnología, denominada Obscore, podría transformar la forma en que el sistema de salud británico prioriza el acceso a medicamentos para bajar de peso en un contexto de recursos limitados, según un estudio publicado en la revista Nature Medicine.
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Una herramienta para personalizar el riesgo
De acuerdo con el periódico británico The Guardian, el equipo de investigadores aplicó un tipo de inteligencia artificial conocido como aprendizaje automático interpretable a datos de casi 200.000 participantes del proyecto UK Biobank, todos con un índice de masa corporal (IMC) de 27 o superior.
El análisis permitió identificar 20 características de salud, estilo de vida y demografía, entre ellas edad, sexo, niveles de colesterol total y creatinina, capaces de predecir el riesgo a diez años de 18 complicaciones distintas relacionadas con la obesidad, desde la gota hasta el accidente cerebrovascular.
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La investigación propone un enfoque más preciso para medir el riesgo. Para cada afección, los participantes fueron divididos en cinco categorías de igual tamaño, que van desde bajo hasta alto riesgo, y se analizó qué proporción desarrolló cada condición a lo largo de diez años.
A partir de esos datos, el equipo construyó una escala de riesgo personalizada, que supera las limitaciones del IMC como único indicador y permite una evaluación más completa del estado de salud.
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El IMC ya no alcanza
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que personas con la misma edad, sexo e IMC pueden tener riesgos muy diferentes de desarrollar enfermedades vinculadas a la obesidad. Esta conclusión respalda la necesidad de herramientas más sofisticadas para evaluar el riesgo individual y asignar tratamientos de forma más eficiente.
Según el medio británico, el profesor Nick Wareham, de la Universidad de Cambridge y coautor del estudio, subrayó que el objetivo de la herramienta no es ampliar el uso de terapias específicas, sino racionalizar su distribución. “¿Podemos prescribir terapia a las personas que tienen más probabilidades de necesitarla y de beneficiarse de ella? Eso es lo que deberíamos hacer dentro del NHS”, afirmó el investigador.
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El acceso a los medicamentos para bajar de peso en el sistema de salud británico se basa actualmente en criterios simples: tener un IMC elevado y presentar problemas de salud específicos relacionados con la obesidad. La herramienta desarrollada por el equipo propone una alternativa más precisa, que contemple múltiples factores de riesgo simultáneamente.
Personas con sobrepeso, no solo obesas
El estudio también reveló que, en algunas afecciones como la diabetes tipo 2, una proporción considerable de personas consideradas de alto riesgo tenía sobrepeso, no obesidad. Esto significa que ciertos pacientes vulnerables podrían quedar fuera del sistema de priorización actual, basado exclusivamente en el IMC.
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“Se trata de una población de individuos que podrían pasar desapercibidos si solo nos fijamos en el IMC y no en otros factores de riesgo”, señaló Kamil Demircan, coautor del estudio de la Universidad Queen Mary de Londres, en declaraciones recogidas por el diario londinense. La herramienta permitiría detectar a este grupo y garantizar que reciba atención antes de que su situación se agrave.
Validación y aplicación clínica
El equipo puso a prueba la validez de Obscore con datos del UK Biobank y con información de dos estudios de salud independientes. Además, aplicó una versión de la herramienta a los datos de participantes en un ensayo controlado del fármaco para bajar de peso tirzepatida, confirmando que las personas con mayor riesgo previsto experimentaron una pérdida de peso similar a la del resto de los participantes.
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La revista científica precisó que el estudio incluyó únicamente a adultos con IMC de 27 o superior, lo que limita la aplicabilidad de la herramienta a personas con sobrepeso u obesidad. Los investigadores reconocieron que se requerirá un desarrollo adicional antes de su implementación en la práctica clínica habitual.
Voces críticas en la comunidad médica
El estudio no estuvo exento de cuestionamientos. Naveed Sattar, profesor de medicina cardiometabólica en la Universidad de Glasgow y ajeno a la investigación, señaló que muchas de las afecciones relacionadas con la obesidad están estrechamente interrelacionadas y que ya existen escalas de riesgo sólidas para algunas de ellas. También advirtió que varias de las métricas utilizadas en el estudio no están disponibles de forma rutinaria en el NHS.
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“En general, este trabajo representa un intento reflexivo de avanzar hacia una predicción de riesgos más integral en múltiples afecciones relacionadas con la obesidad. Pero se requerirá un desarrollo y una validación sustanciales antes de que este enfoque pueda implementarse en la práctica clínica habitual”, concluyó Sattar.
El contexto en el que surge esta herramienta es de alta presión para el sistema sanitario británico. Datos recientes indican que alrededor de dos tercios de los adultos en Inglaterra tienen sobrepeso u obesidad, una cifra que ha generado alarma entre los expertos en salud pública y que convierte a Obscore en una propuesta de alto valor para la gestión clínica de una de las principales crisis sanitarias del país.
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