Un virus marino común en peces y camarones provocaría una extraña inflamación ocular en humanos

Especialistas identificaron el covert mortality nodavirus como responsable de cuadros de enrojecimiento persistente y visión borrosa, resistentes a los tratamientos habituales, en pacientes expuestos a ambientes acuáticos. El hallazgo, publicado en una revista científica internacional, alerta sobre la posibilidad de transmisión entre especies

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Ojo humano en primer plano con venas rojas y secreción amarilla en el párpado inferior visible.
El virus marino CMNV se asocia por primera vez a enfermedades inflamatorias oculares crónicas en humanos, según estudio de Nature Microbiology. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un reciente hallazgo ha puesto en alerta a médicos y científicos tras la identificación de un virus marino capaz de provocar afecciones oculares poco frecuentes en humanos. El covert mortality nodavirus (CMNV), conocido hasta ahora por afectar a peces y crustáceos, ha sido aislado en pacientes con síntomas oculares persistentes.

Un estudio publicado en la revista científica Nature Microbiology confirmó que existe una relación directa entre la infección por este virus y la aparición de enfermedad inflamatoria ocular de curso crónico en humanos.

Las personas afectadas presentaron enrojecimiento ocular persistente, molestias continuas y visión borrosa, síntomas que no mejoraron con tratamientos habituales para conjuntivitis o infecciones bacterianas. Se realizaron exámenes clínicos detallados que descartaron otras causas virales conocidas, lo que impulsó a los investigadores a analizar muestras oculares usando técnicas moleculares avanzadas.

Dos científicos con batas blancas y gafas observan un tubo de ensayo con líquido azulado en un laboratorio lleno de instrumentos y frascos de vidrio.
Las pruebas clínicas detectaron material genético del CMNV en tejidos oculares de todos los afectados, confirmando su papel en uveítis viral hipertensiva. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En los análisis, se detectó material genético del CMNV en los tejidos oculares de todos los pacientes estudiados. Las pruebas confirmaron una infección activa, asociada a un cuadro clínico definido como uveítis viral anterior ocular hipertensiva persistente (POH-VAU). Este diagnóstico se realizó tras descartar otros patógenos y observar una respuesta inflamatoria sostenida en el segmento anterior del ojo.

Características clínicas y detección en humanos

Los síntomas descritos incluyen presión intraocular elevada y alteraciones visuales que no respondían a tratamientos convencionales. El diagnóstico precisa estudios de laboratorio para identificar el virus en los tejidos afectados, descartando otras enfermedades oculares conocidas.

El estudio no solo aclara el tipo de inflamación ocular asociada al virus, sino que establece los criterios de diagnóstico y seguimiento en pacientes. La persistencia de una respuesta inflamatoria y la detección directa del virus permiten confirmar la relación causal.

Estas observaciones ofrecen una guía útil para oftalmólogos frente a casos recalcitrantes de uveítis y abren la puerta a nuevas investigaciones para comprender el impacto del CMNV en la salud ocular humana.

Primer plano de un virus respiratorio azul y púrpura a través de un microscopio, con el fondo desenfocado mostrando a varios científicos en un laboratorio.
El virus CMNV es endémico de ambientes acuáticos y se transmite al humano por contacto con agua contaminada o animales infectados con lesiones oculares. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Origen y transmisión del virus

El CMNV es un virus endémico de ambientes acuáticos, especialmente en sistemas de acuicultura y vida silvestre marina. Ha sido identificado en numerosas especies de peces en Asia, América y Europa, siendo responsable de brotes de mortalidad en la industria pesquera. Su estructura genética le permite adaptarse a diversos hospedadores y persistir en el ambiente marino.

La transmisión a humanos parece estar relacionada con el contacto con agua contaminada o animales infectados, especialmente cuando existen pequeñas lesiones o microtraumatismos oculares que facilitan la entrada del virus. Otra vía posible es el contacto indirecto a través de manos después de manipular organismos infectados.

Hasta ahora no existen pruebas concluyentes de transmisión entre personas, aunque los especialistas resaltan la importancia de investigar posibles mecanismos para advertir a quienes trabajan estrechamente con fauna acuática.

Experimentos en animales

Para confirmar la patogenicidad del CMNV en organismos superiores, los investigadores realizaron estudios en ratones de laboratorio donde se inoculó el virus directamente en el ojo. Se observó una reacción inflamatoria intensa y persistente, consistente con la descrita en los pacientes humanos, acompañada de signos de uveítis y aumento de la presión intraocular.

Los exámenes histológicos revelaron la presencia del virus en los tejidos afectados y evidenciaron la correlación directa entre la infección y la aparición de la patología ocular. Así, se confirmó que el CMNV induce una enfermedad ocular autolimitada en animales, lo que respalda su potencial zoonótico.

Los resultados obtenidos en estos modelos animales sustentan la hipótesis de que el virus puede saltar de especies acuáticas a mamíferos bajo condiciones de exposición adecuadas, ampliando el rango de riesgo.

Especialista examina a una paciente con conjuntivitis en una máquina oftalmológica en consultorio
El covert mortality nodavirus muestra una amplia distribución global, presente en peces de Asia, América y Europa, especialmente en acuicultura intensiva.

Distribución global del virus

El covert mortality nodavirus ha sido detectado en peces de agua dulce y salada, camarones y otros crustáceos en distintas regiones, con especial frecuencia en sistemas de acuicultura intensiva. También se ha aislado en especies silvestres y en ambientes marinos costeros, mostrando que su dispersión geográfica es mayor a lo inicialmente estimado.

El virus puede persistir tanto en el agua como en los organismos infectados durante largos periodos, facilitando su transmisión a otras especies. La distribución extendida del CMNV incrementa las posibilidades de contacto con humanos, sobre todo en comunidades costeras o entre trabajadores del sector pesquero y acuícola.

Estudios recientes permiten mapear la presencia del virus en distintas regiones del planeta y sugieren que el monitoreo en fauna marina debe intensificarse para prevenir eventos zoonóticos.

Riesgos y prevención del contagio humano

El principal factor de riesgo identificado es el contacto con agua contaminada o animales infectados, frecuente entre pescadores, empleados de acuicultura y personal de laboratorios de biología marina. Las actividades recreativas en espacios acuáticos también pueden suponer un riesgo en áreas donde se ha detectado la circulación del virus.

Aunque no se ha documentado transmisión entre humanos, los investigadores recomiendan extremar las medidas de higiene ocular y emplear protección adecuada al manipular organismos marinos. El diagnóstico temprano, junto con la identificación del virus en casos de uveítis de causa desconocida, es fundamental para evitar complicaciones y frenar la propagación de posibles brotes.