Científicos logran observar cristales de tiempo clásicos con levitación acústica y rompen una barrera de la física

Un experimento con ondas sonoras logró mantener partículas suspendidas y registrar movimientos periódicos autónomos, lo que abre nuevas posibilidades para la ciencia

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
Investigadores de la Universidad de Nueva York lograron observar cristales de tiempo clásicos en laboratorio (Imagen Ilustrativa Infobae)

La posibilidad de observar cristales de tiempo clásicos mediante levitación acústica marca un hito en la física experimental, según informó Muy Interesante. Un equipo de la Universidad de Nueva York logró que pequeñas esferas de poliestireno quedaran suspendidas en el aire por ondas sonoras, permitiendo que su movimiento periódico se mantuviera sin un impulso externo.

Este fenómeno, hasta ahora reservado al ámbito de la física cuántica, se presenta en una escala visible y manipulable, lo que abre nuevas perspectivas para el estudio de sistemas complejos.

El experimento, realizado en Estados Unidos, se basó en el uso de un levitador acústico, un dispositivo que genera ondas sonoras capaces de mantener objetos ligeros flotando en el aire. Según lo explicado en el artículo, los científicos colocaron esferas de poliestireno en el nodo de presión de una onda estacionaria, donde quedaron suspendidas sin tocar ninguna superficie sólida.

Lo novedoso del trabajo radica en que, bajo ciertas condiciones, las esferas comenzaron a moverse de manera periódica y sostenida, sin requerir una intervención o estímulo regular del exterior.

A diferencia de los cristales convencionales, que se caracterizan por un orden repetitivo en el espacio, los cristales de tiempo se definen por una periodicidad en el tiempo. Esto significa que el sistema repite su estado después de un intervalo constante, aunque el entorno permanezca inalterado.

Muy Interesante puntualizó que este comportamiento se había observado principalmente en sistemas cuánticos, mientras que la demostración con partículas macroscópicas representa una innovación relevante.

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El experimento demuestra que la materia puede adquirir un ritmo temporal estable sin intervención externa, abriendo nuevas líneas de investigación en física y tecnología (Imagen Ilustrativa Infobae)

Uno de los aspectos clave del experimento es la interacción entre las partículas levitadas. Las ondas sonoras no solo mantienen en suspensión a las esferas, sino que también permiten que estas influyan unas sobre otras a través de la presión acústica. Estas fuerzas, denominadas no recíprocas, no cumplen la tercera ley de Newton, ya que el sistema abierto permite flujos de energía y momento asimétricos.

Según el reporte, la consecuencia es que el conjunto adquiere propiedades similares a las de la materia activa, donde las partículas muestran un comportamiento colectivo, aun cuando cada una de ellas sea pasiva.

La observación macroscópica de estos cristales de tiempo permite registrar y analizar el fenómeno con cámaras convencionales y herramientas de laboratorio accesibles. El estudio de la Universidad de Nueva York demostró que, en ciertas configuraciones, las esferas de poliestireno oscilan de forma estable y continua, cumpliendo las condiciones para ser consideradas cristales de tiempo clásicos.

Muy Interesante señaló que la facilidad para manipular el sistema y modificar parámetros como la frecuencia o la disposición de las partículas aporta ventajas respecto a los experimentos cuánticos, donde las condiciones suelen ser más restrictivas.

El interés por los cristales de tiempo trasciende el ámbito fundamental. El equipo responsable del hallazgo propone que estos sistemas pueden utilizarse como osciladores compactos, detectores resonantes o referencias temporales. La capacidad de mantener un ritmo estable sin intervención externa podría resultar útil en el diseño de dispositivos de precisión, según destaca el medio.

Además, el trabajo ofrece un marco conceptual para analizar cómo partículas pasivas pueden mostrar comportamientos colectivos mediante interacciones no convencionales, lo que resulta relevante para áreas como la física de materia condensada y la biología.

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La levitación acústica y los cristales de tiempo expanden el horizonte de la física experimental, acercando conceptos teóricos a aplicaciones concretas (Imagen Ilustrativa Infobae)

El marco teórico desarrollado por los investigadores sugiere que los principios observados podrían aplicarse en sistemas más complejos, desde redes de partículas suspendidas hasta procesos biológicos donde las interacciones no recíprocas impulsan la autoorganización y la aparición de patrones.

El artículo de Muy Interesante subraya que la observación directa de cristales de tiempo en el laboratorio facilita la validación de modelos y el desarrollo de nuevas estrategias para manipular la materia a pequeña escala.

Aunque el avance carece, por el momento, de un impacto inmediato en la vida cotidiana, su repercusión en la comunidad científica es significativa. El descubrimiento amplía la frontera del conocimiento sobre los estados de la materia y abre nuevas líneas de investigación en física y tecnología.

Según el equipo de la Universidad de Nueva York, el sistema estudiado podría inspirar diseños innovadores en campos como la microingeniería, la fabricación de sensores y el desarrollo de nuevos dispositivos de control temporal.

El hallazgo reportado, representa un ejemplo de cómo fenómenos descritos inicialmente en la física teórica pueden trasladarse al laboratorio, donde la observación directa permite explorar sus implicaciones prácticas. El trabajo con cristales de tiempo clásicos mediante levitación acústica ofrece una plataforma accesible y flexible para futuros experimentos, consolidando el papel de la ciencia básica en la generación de conocimiento y la innovación tecnológica.