
La posibilidad de detectar la artritis antes de que cause daño irreversible en las articulaciones ya no es solo una aspiración médica; recientes avances tecnológicos, como un escáner FCI de nueva generación y un análisis de sangre para artritis, prometen transformar el diagnóstico y el tratamiento de la osteoartritis.
De acuerdo con Science Focus, estos desarrollos abren la puerta a una medicina preventiva y personalizada para una enfermedad que afecta a más de 500 millones de personas en el mundo y cuya prevalencia podría duplicarse en las próximas décadas.
Dificultades en la detección precoz de la osteoartritis
El diagnóstico temprano de la osteoartritis continúa siendo uno de los principales desafíos médicos. Los métodos convencionales —evaluación de síntomas, exploraciones físicas, rayos X y resonancia magnética— suelen identificar la enfermedad cuando el daño ya compromete la articulación.
Uno de los mayores problemas radica en la falta de una definición precisa de osteoartritis temprana, ya que los cambios iniciales suelen ser sutiles y las técnicas de imagen actuales no tienen la sensibilidad suficiente para captarlos.

Escáner FCI: innovación en el diagnóstico
Para superar las limitaciones del diagnóstico convencional, un equipo de la Universidad de Aberdeen, liderado por el físico Dr. James Ross, desarrolló el escáner Field-Cycling Imaging (FCI). Esta tecnología permite variar la intensidad del campo magnético para observar la respuesta de los tejidos articulares y detectar cambios sutiles.
Las pruebas realizadas por el equipo de Ross, comparando cartílagos de personas con osteoartritis avanzada y controles sanos, revelaron diferencias marcadas entre ambos tejidos. Aunque el prototipo actual produce gráficos en vez de imágenes tradicionales, la sensibilidad de la técnica sugiere que podría identificar alteraciones en fases precoces.
Actualmente, en el marco del estudio PIOKNEER, 300 personas con dolor de rodilla, pero sin diagnóstico de osteoartritis, se someten a escaneos anuales con FCI durante cinco años. Esta investigación busca comprobar si el escáner es capaz de detectar signos iniciales de la enfermedad antes de que los síntomas o el daño sean visibles.

Análisis de sangre para artritis: precisión y anticipación
En Estados Unidos, científicos de la Universidad de Duke crearon un análisis de sangre capaz de identificar la osteoartritis con una precisión del 85% y predecir su evolución en el 74% de los casos. El estudio, realizado en 200 mujeres (mitad con diagnóstico confirmado y mitad sanas), demostró que la presencia de solo seis proteínas en el suero bastaba para diferenciar ambos grupos.
Lo más relevante es que el análisis detectó la enfermedad hasta 8 años antes de que el daño fuera visible con estudios radiológicos. Así, este test podría convertirse en una herramienta esencial para identificar a las personas con mayor riesgo y abrir una ventana de oportunidad para tratamientos preventivos, antes de que se produzca discapacidad significativa.
Factores de riesgo y prevención
La osteoartritis incide de forma heterogénea en la población. Los factores de riesgo más significativos son la edad avanzada, el sexo femenino, el sobrepeso y lesiones previas en las articulaciones.
Adoptar un estilo de vida activo y mantener un peso adecuado reduce el riesgo. Contrario a lo que se creía, el ejercicio regular puede fortalecer las articulaciones y disminuir la probabilidad de padecer la enfermedad.
Sin embargo, la presencia de estos factores no basta para identificar las fases tempranas, por lo que el papel de los diagnósticos avanzados resulta crucial.

Tratamientos actuales y terapias emergentes
Actualmente, el tratamiento se orienta a aliviar los síntomas, principalmente mediante analgésicos y antiinflamatorios. Algunos pacientes reciben inyecciones de esteroides o suplementos como la glucosamina, cuya eficacia varía.
En fases avanzadas, la cirugía de reemplazo articular es la única opción viable, con unos 1,5 millones de intervenciones de rodilla anuales. Aunque el 80% de los operados se muestra satisfecho, una parte considerable sigue sufriendo dolor.
Frente a estas limitaciones, la investigación apunta a terapias modificadoras de la enfermedad. Durante las dos últimas décadas, cientos de ensayos exploraron nuevos fármacos sin éxito en la práctica clínica general, en parte porque la osteoartritis presenta subtipos con distintas causas y mecanismos.
La profesora Nidhi Sofat, de St George’s, University of London, advirtió: “Estamos viendo cambios a nivel de toda la articulación”. De este modo, sugieren que es necesario adaptar cada tratamiento.

Entre las terapias emergentes destacan los fármacos dirigidos a alteraciones moleculares tempranas y las terapias celulares. El implante autólogo de condrocitos (ACI), disponible en hospitales especializados del Reino Unido, consiste en extraer y cultivar células de cartílago del propio paciente para reimplantarlas.
De acuerdo con la profesora Karina Wright, del RJAH Orthopaedic Hospital y la Universidad de Keele, “vemos una tasa de éxito del 80% con ACI y resultados similares en todo el ensayo”.
Asimismo, los ensayos con células madre mesenquimales muestran resultados prometedores: reducen inflamación y dolor, y favorecen la regeneración en modelos animales y humanos.

Perspectivas y retos en la búsqueda de una cura
La osteoartritis, con sus múltiples subtipos y factores biológicos, representa un desafío considerable para desarrollar una cura universal. Recientes investigaciones determinaron que la genética, la inflamación y las alteraciones mecánicas influyen en la aparición y evolución de la enfermedad.
Asimismo, el equipo de la profesora Deborah Mason, en la Universidad de Cardiff, halló cambios en miles de genes en células óseas sometidas a presión, lo que aporta conocimientos clave para diseñar tratamientos específicos.
El avance en la identificación de biomarcadores y la personalización de terapias acerca la meta de frenar o prevenir la enfermedad. La medicina se dirige hacia una era donde el tratamiento promete ajustarse a las cualidades específicas de cada paciente, dejando atrás el modelo único.
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