Cada 29 de octubre se conmemora el Día Mundial del Ataque Cerebro Vascular (ACV), el cual constituye la segunda causa de muerte en el mundo y la primera causa de discapacidad. En Argentina, se estima que alrededor de 120.000 personas al año sufren un ACV, representando 40.000 muertes y otras 40.000 causas de discapacidad anuales. Por otra parte, en gran cantidad de pacientes, el ACV tiende a repetirse si no se realizan los controles necesarios sobre los factores de riesgo vasculares.
Se trata de una enfermedad neurológica que comienza súbitamente, dado que se produce a causa de una disminución brusca del flujo sanguíneo cerebral que puede deberse a la obstrucción súbita de una arteria (ACV isquémico) o a la ruptura de un vaso sanguíneo cerebral (ACV hemorrágico) con extravasación de sangre al tejido encefálico. El ACV puede generar secuelas motoras, del habla y el lenguaje, cognitivas, visuales y sensitivas. Además, en gran cantidad de pacientes, el ACV tiende a repetirse si no se realizan los controles necesarios sobre los factores de riesgo vasculares.
“Es sumamente necesario poder reconocer de manera oportuna al paciente que se encuentra cursando un ACV dado que cada minuto cuenta. De esta forma, se puede administrar un tratamiento adecuado que permite revertir en muchos casos los síntomas”, explicó el doctor Máximo Zimerman, neurólogo y director médico del centro Cites INECO y Clínica de Rehabilitación Integral ALCLA.
En ese sentido, con el objetivo de poder disminuir la posibilidad de sufrir algún tipo de secuela incapacitante, es indispensable que, tanto la persona que presenta los síntomas como también quienes se encuentran a su alrededor, puedan prestar atención a las señales de alarma para poder pedir rápidamente asistencia médica.

“Entre algunos de los síntomas más comunes se encuentran: dificultad en el habla, pérdida de fuerza o debilidad en una mano, y asimetría de la sonrisa. Otros signos que se registran frecuentemente son los cambios en la sensibilidad, como hormigueos en un brazo y en la pierna del mismo lado, pérdida de la coordinación, pérdida de la visión de ambos ojos (afectando solo una mitad del ambiente o campo visual), y, en algunas ocasiones, un dolor de cabeza muy intenso”, dio a conocer el doctor Juan Blas Couto, médico neurólogo de INECO.
Asimismo, el doctor Couto agregó: “Es de vital importancia la rápida atención ante la presencia de un caso de ACV. Si bien existen diferentes tratamientos que evitan las secuelas a largo plazo, el primer y más importante paso es que el paciente sea atendido en un centro especializado por un profesional durante las primeras horas posteriores al inicio de los síntomas”.
La campaña
Vinculado con ello, Fundación INECO lleva adelante la campaña “HaBraSo”, la cual hace referencia a la importancia de la identificación precoz del ACV, a través de tres sílabas que permiten detectar si una persona lo está sufriendo:
- HA: Habla. Pedir a la persona que repita una frase y asegurarse de que pueda hacerlo de forma correcta, prestando atención a la comprensión y la expresión del paciente.
- BRA: Brazos. Pedir que levante los brazos (como si sostuviera una bandeja) con ambos brazos y comprobar que pueda mantenerlos arriba sin que uno de los dos caiga.

- SO: Sonrisa. Pedir que sonría y revisar que no tenga asimetrías.
Ante la presencia de cualquiera de estos síntomas, es necesario que se traslade a la persona inmediatamente a la guardia médica más cercana. Si se detecta un ACV a tiempo se pueden disminuir las secuelas, la discapacidad y salvar vidas.
“La mejor forma de protegerse de sufrir un ACV es la prevención de los factores de riesgo vasculares. Es importante realizarse regularmente controles médicos, que incluyan revisiones cardiológicas, de diabetes y de colesterol. Además, deben incorporarse hábitos saludables, tales como realizar actividad física con frecuencia, llevar adelante una alimentación equilibrada y mantener un descanso adecuado”, afirmó el doctor Zimerman.
“La concientización de la población sobre esta patología, que permite la identificación oportuna de los síntomas, es un punto crucial para poder detectar un ACV a tiempo y lograr actuar de manera veloz. También es necesario aclarar que existen programas de rehabilitación interdisciplinarios para quienes han sufrido un ACV. A través de los mismos, un equipo especializado le realiza diferentes evaluaciones al paciente, diseñando un programa que se ajuste a sus necesidades, monitoreando sus avances y adaptando el tratamiento en función de su evolución”, concluyó el doctor Zimerman, especialista en Neurorehabilitación.
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