
Mientras crecen los contagios por el nuevo coronavirus que origina la enfermedad COVID-19, también avanzan otras enfermedades que han sido desatendidas por falta de controles o consultas médicas. Esa es una de las consecuencias más negativas que ha tenido esta pandemia iniciada a fin de 2019 y que todavía no tiene una vacuna o tratamiento eficaz para contrarrestarla.
Así, con el correr de los meses y ante el miedo de concurrir a los centros de salud para evitar contagios o bien debido al cierre de consultorios externos para dar prioridad a la atención de enfermos por coronavirus, las rutinas de cuidados de salud entraron en una importante transformación, ya que las consultas y estudios vinculados al control de otras enfermedades y condiciones quedaron con fechas inciertas; y algunos hábitos que influyen en una mejor calidad de vida todavía permanecen en pausa.
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“Desde el inicio de la pandemia se observó una caída importante de las consultas, controles, estudios y procedimientos de salud diferentes al COVID-19. A pesar de que las instituciones y sociedades médicas realizaron un gran esfuerzo colaborativo para volver a brindar la atención necesaria, reportes recientes demuestran que el problema continúa”, explicó a Infobae el doctor Marcelo Trivi, Jefe de Medicina Cardiovascular del ICBA Instituto Cardiovascular.

Para reflejar esto, y en el marco del Día Mundial del Corazón, el ICBA difundió una encuesta anónima a 6.000 pacientes con el fin de entender mejor cuáles son los problemas que enfrentan con su salud cardiovascular durante la pandemia. “Los resultados son contundentes en todos los aspectos relevados y muestran una clara radiografía del panorama actual, dejando en evidencia aquellos daños colaterales al COVID-19 que son absolutamente evitables”, anticipó el doctor Pablo Lamelas, cardiólogo Intervencionista y profesor de investigación a cargo de la iniciativa. Y agregó: “La presencia de barreras al acceso a la salud se asoció fuertemente con peor estado de salud. Por ejemplo, dificultades para efectuar trámites, movilizarse a centros de salud, o contactarse con instituciones sanitarias tuvieron un fuerte impacto negativo en el control de factores de riesgo, toma de medicamentos y estudios periódicos y preventivos”.
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Así, uno de cada tres encuestados percibe que su salud cardiovascular está peor controlada durante la pandemia. El mismo número afirma que su dieta y su presión arterial está peor controlada que previo a la pandemia. Y dos de cada tres redujeron su actividad física, con un consecuente reporte en el incremento del peso. Además, el 50% postergó sus consultas habituales o en guardias y el 40% retrasó todos sus controles hasta tiempo indefinido, mientras que el 50% percibe que sólo consultaría si tiene síntomas severos. Este porcentaje es compatible con lo observado en los centros de salud.
Comparado a tiempos anteriores, entre el 40% y el 60% realizó menos análisis de laboratorios, pruebas de esfuerzo u otros estudios de evaluación cardiovascular. Entre el 30% y el 50% de los pacientes refirió que incrementaron los problemas de acceso a la salud, como acceso a recetas, contacto a instituciones o médicos, movilizarse hasta el centro, o incluso incremento en la complejidad de los trámites administrativos. Por otro lado, una de cada diez personas refiere haber bajado o suspendido su plan de salud probablemente secundario a la crisis económica.
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"Estas respuestas son compatibles con lo observado en los centros de salud. Los pacientes llegan más tarde y por lo tanto, con peor pronóstico de sus enfermedades. Más de la mitad de los pacientes perciben que “el deber de un buen ciudadano es reducir las consultas no urgentes y acudir sólo ante síntomas graves, algo totalmente inapropiado. La postergación de sus controles y estudios tendrá un efecto deletéreo en la salud de nuestra población a mediano y largo plazo”, resaltó Trivi y afirmó que “si bien los controles deben ser los mismos que antes de la pandemia, las personas que se consideraban de mayor riesgo también afirmaron que consultarían solo si tienen síntomas severos, algo que no podemos permitir que suceda”.
Usar nuestro corazón para tomar buenas decisiones.
“La enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte en nuestro país y en el mundo. La buena noticia es que una gran proporción de las muertes ocasionadas por estas enfermedades podrían evitarse controlando los denominados ´factores de riesgo´. Combatir el sedentarismo y el sobrepeso, adquirir una alimentación saludable (equilibrada, rica en frutas y verduras, con poco contenido de sal) y evitar el consumo de tabaco son acciones concretas que previenen la enfermedad cardiovascular”, indicó a Infobae el doctor Walter Masson, médico del servicio de Cardiología, Hospital Italiano de Buenos Aires.
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Y recordó que es fundamental conocer y controlar nuestros valores de colesterol, azúcar y presión arterial. “Dado que muchas veces estos factores de riesgo no producen síntomas, es necesario asistir a los controles médicos para detectarlos y controlarlos a tiempo. Las cadenas del hábito son generalmente demasiado débiles para que las sintamos, hasta que son demasiado fuertes para que podamos romperlas. Una buena decisión es, definitivamente, jerarquizar la prevención cardiovascular”, puntualizó.
Alerta sobre infartos

Según el registro de Stent Save a Life! Argentina, desde los inicios de la pandemia se duplicó la mortalidad por infartos y la tasa continua alta. Como se explicó anteriormente, “esta estadística muestra que los pacientes consultan tarde”, completa Trivi. Al respecto, Lamelas agregó que “los servicios de ambulancias tuvieron más activaciones por paros cardíacos. Esto también es consistente con reportes del resto del mundo, donde se duplicaron o incluso triplicaron las muertes súbitas en domicilio por problemas cardiovasculares”.
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- Para rearmar las próximas rutinas, los especialistas brindan algunas claves.
El riesgo de contagio por controles de salud es bajo, o nulo si es virtual
“Estudios recientes demuestran que el riesgo de contagiarse de COVID-19 en una consulta médica es similar al de una caminata por el centro de una ciudad. Por lo tanto, si uno toma ese pequeño riesgo para dispersar la mente o hacer compras, sin dudas que estaría más que justificado para controles de salud. Esto se debe múltiples medidas de seguridad en instituciones médicas. Entre ellas, el uso de protección avanzada por parte de los profesionales de salud, la reducción de tiempos de espera y el uso de alcohol. Está de mas decir que la consulta virtual tiene 0% de riesgo de contagio y se encuentra disponible en muchos centros de salud”, detalla Lamelas.
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La vuelta a la actividad física

La recomendación no es diferente a la habitual. “Aquellos que realizaban ejercicio y tienen sus chequeos al día, no necesitan una evaluación. Sin embargo, las personas que han tenido problemas cardíacos, sintieron molestias en el pecho o incremento de falta de aire durante el ejercicio en la cuarentena, deberán consultar a un cardiólogo”, dice Trivi. Empezar de a poco: una regla más que vigente.
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Los límites al home office
“El trabajo desde casa necesita hábitos y disciplina, ambos difíciles de sostener en este difícil contexto. El problema surge generalmente cuando se prioriza desmedidamente el trabajo. Esto genera un agotamiento severo, con un consecuente menor rendimiento y demanda del poco tiempo libre disponible”, sugiere Lamelas.
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La necesidad de desconexión
“Distintas estadísticas de neurociencias revelan que durante la pandemia hubo en nuestro país un incremento de estrés, síntomas de depresión y angustia. Dedicar un tiempo diario al bienestar -con actividades de relajación o ejercicio físico- puede ser una primera medida preventiva”, aconsejó Trivi.
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