
En los lotes agrícolas del centro de Córdoba, una práctica asociada históricamente a la ganadería empezó a mostrar resultados que llaman la atención de la agricultura. No se trata de una tecnología nueva ni de un insumo importado, sino del aprovechamiento agronómico de efluentes porcinos aplicados de manera controlada.
Con datos acumulados durante ocho campañas, los ensayos muestran que el suelo no solo responde: también mejora.
El trabajo fue desarrollado por un equipo del INTA junto con la Cámara de Productores Porcinos de Córdoba, y evaluó el uso de efluentes como enmienda orgánica en sistemas agrícolas bajo riego.
PUBLICIDAD
El foco estuvo puesto en medir impactos productivos y cambios sostenidos en el suelo, comparando parcelas tratadas con otras que nunca recibieron aplicaciones.
Rendimientos que marcan la diferencia
Los números explican buena parte del interés. En soja, los rindes pasaron de 2.646 kilos por hectárea en el testigo a un máximo de 4.574 kilos cuando se combinó efluente porcino con fósforo mineral. Incluso sin fertilización adicional, la aplicación de efluentes mostró respuestas claras, con incrementos superiores a los 1.000 kilos por hectárea.
PUBLICIDAD
“En soja observamos un efecto adicional cuando se complementa con fósforo mineral, aun en suelos con niveles elevados de este nutriente”, explicó Diego Mathier, integrante del equipo técnico. La respuesta no fue idéntica en todos los cultivos, pero sí consistente a lo largo de las campañas.
Un suelo que cambia con el tiempo
Más allá del rinde, el seguimiento de largo plazo permitió observar transformaciones menos visibles, pero igual de relevantes. Luego de ocho años, las parcelas tratadas registraron un aumento cercano a un punto en el contenido de materia orgánica, junto con mejoras significativas en fósforo y zinc.
PUBLICIDAD
“Destaco estos elementos porque sintetizan lo observado: hay cambios positivos en macronutrientes y también en micronutrientes”, señaló Nicolás Sosa, del INTA Manfredi. A esto se sumaron mejoras en variables físicas del suelo, como densidad aparente, estabilidad de agregados y resistencia a la penetración.
El resultado, según los investigadores, va más allá de un aporte nutricional puntual. “No es solo un fertilizante: es una práctica de fertilización más completa, que mejora integralmente el suelo”, explicó Sosa.
PUBLICIDAD
Soja y maíz: respuestas distintas
Durante el período de evaluación se alternaron cinco campañas de soja y tres de maíz. En este último cultivo, la estrategia óptima fue diferente: la aplicación de 25 milímetros de efluente sin fertilización mineral resultó la opción más eficiente desde el punto de vista económico.
Las conclusiones refuerzan una idea central del estudio: no existen recetas únicas. Las dosis y combinaciones deben definirse a partir de balances de nutrientes que consideren análisis de suelo, composición del efluente y requerimientos específicos de cada cultivo.
PUBLICIDAD
“Un balance permite ajustar la dosis y evitar problemas, porque la demanda no es la misma para soja, maíz, trigo o cebada”, advirtió Sosa.
Producción y ciencia, en el mismo lote
El principal sitio de evaluación funciona en Despeñaderos, en un establecimiento porcino con 1.600 madres en producción. Allí, los purines se tratan en lagunas impermeabilizadas, se filtran y se aplican con riego por pivot central durante el barbecho.
PUBLICIDAD
Para Marcos Torres, productor y directivo de CAPPCOR, el valor del trabajo está en la articulación con el sistema científico. “Sin la vinculación con el INTA, nuestros estudios no tendrían rigor”, afirmó.
Con información acumulada y manejo ajustado, los ensayos confirman que los efluentes porcinos pueden transformarse en una herramienta agronómica con impacto productivo y ambiental, siempre que se los aplique con criterio técnico y planificación.
PUBLICIDAD
Fuente: Inta
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La cosecha récord vuelve a empujar la actividad agropecuaria
El Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria creció 0,2% mensual en julio y se ubicó 12% por encima de igual mes de 2025, impulsado por el avance del maíz y la siembra de trigo
Fertilización foliar: una herramienta que gana terreno para potenciar los rindes
Ensayos del INTA en Tucumán mostraron respuestas positivas en papa y maní al incorporar aplicaciones foliares dentro de un manejo nutricional planificado

Finalizó la siembra de trigo de la campaña 2026/27
En tanto, el ritmo de implantación del girasol avanza por encima de los promedios históricos

Récord agroindustrial: 117 productos generaron exportaciones por US$ 7.073 millones
La cifra creció 58% interanual y representa el 26% de las exportaciones agroindustriales del primer semestre

Argentina y Brasil estrechan vínculos para impulsar los bioinsumos
Procuran avanzar en regulación, innovación, calidad y desarrollo de productos biológicos en la región

