“Permiso para llorar”: Monteoliva contó detalles dramáticos del secuestro de Nahuel Gallo y dejó una revelación impactante

La ministra de Seguridad reconstruyó en Infobae lo que vivió el gendarme en Venezuela y relató que ella también fue víctima de un secuestro hace 30 años, una experiencia que le permitió conectar con él. También habló de la seguridad en la provincia de Buenos Aires: “La Policía Bonaerense es parte del problema”

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Alejandra Monteoliva contó detalles dramáticos del secuestro y liberación de Nahuel Gallo y dejó una revelación impactante

La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, recibió a Infobae en su despacho para hablar en extenso sobre el dramático secuestro y liberación del gendarme argentino Nahuel Gallo, quien regresó al país después de 448 días de cautiverio por la dictadura de Venezuela. En una entrevista exclusiva, reconstruyó detalles del operativo, describió cómo lo vio en sus primeras horas en la Argentina y reveló un dato personal que hasta ahora había evitado exponer públicamente: hace 30 años, en Colombia, ella también fue secuestrada. “Sé desde dónde hablo”, resumió al explicar el vínculo especial que construyó con el uniformado en los días posteriores a su regreso.

Pero la conversación también dejó una definición de alto impacto político sobre la situación de la seguridad en la provincia de Buenos Aires. Monteoliva sostuvo que la Nación podría avanzar con un esquema similar al Plan Bandera aplicado en Rosario si existiera un acuerdo con la gestión bonaerense y apuntó contra uno de los núcleos más sensibles del sistema. “La policía de la provincia de Buenos Aires es también parte del problema”, afirmó. Según explicó, dentro de esa fuerza persisten “focos infecciosos” que deberían ser identificados y expulsados si se pretende empezar a revertir una crisis que arrastra problemas estructurales.

El suboficial Nahuel Gallo, junto
El suboficial Nahuel Gallo, junto a su hijito Víctor, la noche de su regreso a la Argentina

Sobre el caso Gallo, la ministra contó que lo encontró “entero, ansioso, con ganas de contar muchas cosas”, aunque todavía atravesando el impacto emocional del cautiverio. Explicó que el gendarme permanece en el edificio Centinela por decisión propia, rodeado de sus camaradas y superiores, y que durante su detención convirtió a la bandera argentina en un símbolo de resistencia personal. “Buscaba permanentemente cómo hacer la bandera en su celda con los materiales que tenía, incluso con jabón o con yema de huevo para el sol de mayo”, relató.

Monteoliva también recordó uno de los momentos más conmovedores del regreso. Antes de bajar del avión en el aeropuerto de Ezeiza, Gallo le hizo una pregunta a su superior directo. “Mi comandante, ¿puedo llorar?”, dijo el gendarme, según contó la ministra. “Nunca había podido llorar durante todo el cautiverio”, explicó. Para ella, ese instante resume la dimensión humana de una historia marcada por la incertidumbre y el aislamiento.

Durante la entrevista, Monteoliva fue especialmente crítica con el contexto en el que se concretó la liberación. Sostuvo que el régimen venezolano “no tenía la más mínima intención de entregar a Nahuel Gallo al gobierno argentino” ni a otros países con los que se habían abierto canales de negociación. Y remarcó que una de las mayores preocupaciones era el estado de salud del gendarme al momento de emprender un vuelo tan largo sin chequeos médicos previos.

Monteoliva afirmó que "la Policía Bonaerense es parte del problema" y se mostró dispuesta a desplegar un Plan Bandera, como en Rosario, en La Matanza y Moreno

En ese punto, la ministra explicó que su propia experiencia como víctima de un secuestro le permitió conectar de manera distinta con el caso. “Cuando yo le conté a Nahuel, él se soltó”, relató. A partir de esa revelación personal, dijo, el gendarme comenzó a compartir más detalles de lo vivido y a reconstruir su historia en conversaciones que, en algunos momentos, se extendieron durante horas.

La entrevista también abordó el nuevo escenario internacional tras la escalada bélica en Medio Oriente, luego del ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán. Monteoliva explicó que el Gobierno decidió elevar los niveles de seguridad en todo el territorio argentino, con especial foco en la comunidad judía, la infraestructura crítica y los controles en fronteras. “Las amenazas son globales hoy. Las consecuencias también son globales”, sostuvo.

En materia de seguridad interna, la ministra también se refirió a los episodios de violencia registrados en manifestaciones frente al Congreso. Según explicó, además de las convocatorias habituales de jubilados se detectó la presencia de grupos organizados que buscan provocar disturbios. “Lo que no está nada bien es generar caos, violencia y atentar. Eso no lo vamos a permitir”, advirtió.

Monteoliva defendió además la política oficial contra el narcotráfico y sostuvo que el país registró incautaciones récord durante 2025, tanto de marihuana como de cocaína. Sin embargo, advirtió que el fenómeno no puede analizarse de manera aislada. “Sudamérica es hoy el epicentro de la cocaína mundial”, dijo, al señalar que el crecimiento de la producción regional obliga a reforzar la inteligencia criminal, la cooperación internacional y los controles en fronteras.

Finalmente, la ministra ratificó el endurecimiento de la política migratoria impulsada por el Gobierno y buscó diferenciar entre migración y delito. “La migración no es un delito, pero el desorden migratorio genera serios problemas a la seguridad”, afirmó. Y sintetizó el nuevo enfoque oficial con una frase directa: “Extranjero que comete delito, se va”.

LA ENTREVISTA A ALEJANDRA MONTEOLIVA

La entrevista de Facundo Chaves a Alejandra Monteoliva, en su despacho del Ministerio de Seguridad

— Ministra, gracias por recibir a Infobae acá en su despacho. Ha sido mucho tiempo de espera y finalmente se concretó la liberación de Nahuel Gallo. Primero quiero una reflexión general sobre el tema.

— En primer lugar, alegría. Mucha alegría. La incertidumbre, el desconocimiento de las condiciones en las que Nahuel estaba o podía llegar a estar era algo que nos tenía a todos muy afectados. Fue mucho tiempo. Un secuestro, creo, un par de horas ya es mucho tiempo. Es muy difícil decir qué es mucho o qué es poco.

Y alegría de que haya regresado. La vida es lo que prima, es lo primero. Y verlo entero, en términos generales bien. Porque se le están practicando un conjunto de estudios médicos de rigor, más todo lo que durante todo este tiempo no pudo hacerse: desde la odontología hasta cuestiones más complejas.

En términos generales, los resultados de su salud están bien. Por supuesto, esto siempre tiene que tener un acompañamiento psicológico, propio de una situación de cautiverio como la que él vivió.

Tenerlo cerca de su familia, que Gendarmería lo haya recibido y lo haya acogido también en su casa, en el principal lugar, que es el edificio Centinela. Él todavía permanece allí porque quiere quedarse. Está muy cómodo, conversando permanentemente con sus camaradas, con sus jefes. Yo he tenido la oportunidad de conversar muchas horas con él. Muchas horas.

— ¿Y cómo lo vio, ministra?

— Entero. Ansioso. Con ganas de contar muchas cosas. Él se sienta y habla mucho. La mañana del viernes tuvimos una conversación con el jefe sobre distintos temas.

— ¿Fue muy emotivo el izamiento de la Bandera?

— Sí, ese izamiento de la bandera… Y ahí hago una aclaración. Cuando se iza la Bandera no se canta el Himno, siempre se canta Aurora. Pero Nahuel nos había contado que él cantaba el Himno todos los días, entonces se hizo una excepción. En el izamiento de la bandera del viernes se cantó el Himno, porque para él la Bandera fue un símbolo. Llevar y hacer explícitos, con lo que él tenía, con los materiales que tenía a su alcance… ya sea tela inicialmente. Tengan en cuenta que su uniforme era color celeste.

— Así es…

— Celeste, que es el de las personas que están siendo investigadas. Aquellos que están condenados tienen un uniforme distinto, amarillo específicamente. Entonces él tenía uniforme celeste, que para él era el color de su Bandera.

Pero también buscaba permanentemente cómo hacer la Bandera en su celda con jabón, como la hizo, con el sol de mayo hecho con yema de huevo.

Para él era una referencia permanente de su identidad, de su pertenencia, de sus ansias de regresar. Creo que esa claridad en su cabeza es lo que nos permite tener hoy a Nahuel acá, en la situación en la que está.

El gendarme argentino Nahuel Gallo,
El gendarme argentino Nahuel Gallo, en su única aparición pública después de su regreso a la Argentina

— Quiero hablar de varios temas: narcotráfico, seguridad en general, la situación de las fuerzas. Pero quiero continuar con el tema Gallo con varias consultas, porque es muy amplio, casi inabarcable. Relatar 448 días va a ser muy largo y todavía no escuchamos la historia completa. ¿Sabe cuándo él va a poder hablar?

— Dependerá de sus tiempos, dependerá de lo que él quiera. Él cuenta cosas. Quizás lo que le genera preocupación es un ping pong de preguntas. Él me lo ha manifestado. Dice: “Yo estoy tranquilo si yo cuento”. Entonces él va contando un tema. Nadie le pide “contame el día uno”, “contame el día dos” o “contame el resto”. Él cuenta lo que quiere.

Lo que sí le genera alguna sensación es la ida y vuelta de preguntas, hasta que él también ordene y organice toda la información.

Ha contado cómo era el penal por dentro. Hace mucha referencia a sus compañeros de celda, de cuadra, en términos de distribución de celdas. Hace muchísima referencia a los extranjeros, a los veinticuatro extranjeros que todavía están ahí, creemos, hasta el día de hoy.

— Y tenemos a Germán Giuliani todavía ahí.

— Sí, exactamente.

— ¿Y qué pasó con Giuliani? Germán Giuliani, un abogado argentino que sigue preso.

— Lo que a nosotros nos llevó el caso de Nahuel fue que, a medida en que íbamos avanzando en el conocimiento del caso y en el planteamiento y reclamo en todos los espacios y foros internacionales sobre su situación, empezaron a surgir evidencias de otros argentinos.

Era algo que también conversamos internamente en el marco del Ministerio: Nahuel permitió acercarnos a la realidad de otros argentinos detenidos.

Creería que en situaciones distintas. No podemos decir que todos los casos sean iguales. Esa es información que, a medida que se avance, se podrá corroborar.

Lo cierto es que en situaciones como esta, me consta, es difícil dimensionar cuántos argentinos o ciudadanos de otros países hay en esa condición.

A medida que avance esa puerta que se abre a partir del 2 y 3 de enero, con la extracción de Maduro y con una dinámica distinta, vamos a poder entender más.

Porque tengamos en cuenta que nada de esto hubiera sido posible si ese 2 o 3 de enero no hubiera ocurrido lo que ocurrió. Él mismo lo cuenta.

Desde la extracción de Maduro —de la que él se entera unos días después, sin saber si era verdad o no— también empezó a cambiar el trato internamente. Los detenidos empezaron a notar otro tipo de situación: llamadas que algunos podían hacer, un ambiente distinto.

Eso es algo que él nos ha ido contando.

LA POLÉMICA INTERVENCIÓN DE LA AFA

El día de la liberación.
El día de la liberación. Nahuel Gallo, junto a dos directivos de la AFA enviados por Chiqui Tapia a Venezuela

— Está todo el tema de la polémica por la AFA y la intervención que tuvo…

— Sí, una situación que él desconocía totalmente. A él le dice su carcelero inmediato —que él no conocía su cara, como tampoco la de muchos otros, porque prácticamente pasaban gran parte del tiempo encapuchados— que lo vienen a buscar.

Él nunca vio la cara de nadie: ni del que le traía la comida ni de ninguna autoridad del penal. Siempre las autoridades encapuchadas. Y cuando lo movían de punto a punto —de una celda a un pequeño patio donde se encontraba con otros— también lo hacían encapuchado. Él prácticamente llegó encapuchado hasta al lado del avión.

También con mucha incertidumbre. Porque le dijeron: “Te viene a buscar un embajador”. Y él pensaba: “Bueno, ¿qué embajador? ¿De dónde? ¿Será el embajador de mi país? No tenemos embajada. ¿Será de Brasil? ¿Será de Italia?”. Esas eran las preguntas que se hacía.

Le dijeron: “Te viene a buscar un embajador y te llevamos a un aeródromo”. Una incertidumbre tremenda. Le sacan la capucha y se encontró con personas que tampoco conocía.

— Ese momento debe haber sido tremendo.

— Sí, exactamente. Yo creo —me atrevo a pensar— que incluso hasta llegar acá. Porque cuando aterriza el avión, se posiciona donde habíamos marcado que se ubicara. Entra en primer lugar la autoridad de PSA (Policía de Seguridad Aeroportuaria), que es la primera autoridad para ingresar al avión. Y ahí nomás suben los dos jefes: el jefe de Gendarmería y el jefe de PSA.

El jefe de Gendarmería, comandante general Claudio Brilloni, llevaba una bolsa con un uniforme y le dice: “Mirá, Nahuel, te traje el uniforme, si querés…”. No alcanzó a decirle “tengo el uniforme” que él ya se estaba sacando la ropa y ahí nomás se cambió.

El gendarme argentino dio su testimonio sobre lo que vivió durante 448 días en la cárcel en la que estuvo detenido de forma ilegal. “Mi hijo fue lo único que me mantuvo fuerte”, agregó.

— Lo que se vio es que hubo un intento de politizarlo por parte de la AFA, tratando de mostrar que el fútbol sí podía hacer algo que el Gobierno no.

— Sí. Evidentemente lo que está claro es que las autoridades venezolanas, sean cuales fueran, no tenían la más mínima intención de entregar a Nahuel al gobierno argentino, ni a Estados Unidos, ni a ningún otro Estado con el cual nosotros teníamos comunicación y mesa de trabajo, como podía ser Brasil o Italia, o cualquiera de los otros Estados.

Más allá de eso, Cancillería estuvo trabajando todo el tiempo en un esquema para que, en el momento en que nos dijeran “es posible que se lo entreguen a tal país, que lo trasladen”, por ejemplo Panamá, Colombia o Costa Rica, el que fuera, tener toda la logística preparada para hacer realidad ese regreso.

— Para traerlo a la Argentina.

— Sí. Y todo eso estaba listo. Y no solamente eso, sino que además teníamos mucho cuidado con su estado de salud. Gracias a Dios ha estado tan bien… pero era una preocupación muy grande que teníamos.

¿Y si hubieran sido otras las condiciones de salud de Nahuel en un vuelo tan largo? ¿Alguien pensó qué hubiera pasado si su estado de salud no era el que, gracias a Dios, fue, y hubiera ocurrido una fatalidad o se hubiera sentido mal? Realmente era muy preocupante.

Por suerte llegó y llegó bien.

También es cierto que las negociaciones por personas secuestradas en el mundo… yo he vivido muy de cerca todas estas situaciones...

— ¿Usted estuvo en Colombia?

— Sí. 19 años. Viviendo 19 años en Colombia y tuve situaciones muy ligadas al secuestro. La negociación

— ¿A usted la secuestraron?

— Sí. Sí, hace 30 años.

— O sea que sabe lo que significa...

— Sí, sé desde dónde hablo. La liberación no siempre es el Estado, no siempre es una fuerza…

— ¿Le molesta hablar del tema?

— No. No me gusta a nivel público, por eso lo menciono. Usted me lo pregunta y no lo voy a negar. Pero públicamente, en mi caso, me parece que no suma.

— ¿Pero hay una conexión ahí?

— Por supuesto. Cuando yo le conté a Nahuel, él se soltó. Y hubo una anécdota divertida, dentro de todo.

Me dice: “Bueno, entonces si usted vivió cosas así, yo también puedo ser ministro”.

Y yo le dije: “Sí, claro, podés ser ministro”.

Y él mismo hacía el juego con eso, porque está pelado y no le gusta, y el jefe de Gendarmería (Brilloni) también es pelado. Entonces decía: “¿Puedo ser ministro o puedo ser jefe de Gendarmería?”. Jugaba con esas dos cosas en una de las conversaciones.

Eso a mí me permitió conversar mucho con él, un poco en un rol de contención. Por ahí siento como un rol medio de mamá, de intentar contenerlo y conversar con él… Pero vuelvo a la instancia de liberación.

— Sí.

— En muchos secuestros las personas son entregadas a la Cruz Roja, a una ONG, a otro actor o incluso a alguna empresa. Hablo de experiencias que conozco de Centroamérica, donde empresas han tenido funcionarios o empresarios secuestrados y la empresa negocia. Es decir, son múltiples las instancias.

Gracias a Dios, Argentina no es un país donde el secuestro haya sido un denominador común, como sí lo fue en Centroamérica, en Colombia o incluso en México. Gracias a Dios no somos un país que ha sufrido ese tormento. Pero eso también permite valorar la vida de otra forma, pararnos desde otro lugar y entender estas situaciones desde otra óptica.

La Ministra de Seguridad de
La Ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, en la entrevista con Infobae, en su despacho

— Déjeme recoger el tema de la falta de precaución en el operativo por la situación de Nahuel Gallo, que podía no estar en la condición en la que estaba.

— Seguramente podría no haber estado. Y no me refiero solamente a la salud física, también a la salud mental de una persona.

— Sin duda.

— Por eso insisto: por suerte estaba en condiciones de hacer ese viaje. Desconozco si eso fue chequeado previamente y si alguien dijo: “Sí, Nahuel puede viajar”. Creería que no, porque él nos lo hubiera contado. A él le dijeron: “Mañana te busca un embajador”. Lo encapucharon y lo llevaron a una comisaría, a un lugar por fuera de El Rodeo 1, y después lo llevaron a este aeródromo donde se encontró con dos pilotos y dos personas que él tampoco conocía, que tenían un cartelito en la ropa que decía AFA.

— La foto que se publicó de él en el avión con la camiseta de la Selección pareció también como una especie de mensaje.

—Sí, pero él me contó que la camiseta era de uno de los pilotos, que se la prestó para la foto. Después le regalaron la camiseta, pero originalmente era de uno de los pilotos.

— Retomamos. Se sube el jefe de Gendarmería…

—Sí, se sube el jefe de Gendarmería y se sube el jefe de PSA. Al escuchar los acentos se sintió más tranquilo. Y cuando ve al jefe de Gendarmería, obviamente.

— Cuando llega, cuando aterriza, ¿no le habían dicho que iba a aterrizar en Argentina?

— Sí. A ver, él sube a un avión privado, a un vuelo privado, con personas que no conoce. Por más cartelito que diga AFA, podía ser cualquier cosa.

— Cualquier cosa.

— Después de lo que él había pasado, podía ser cualquier otra cosa.

— Cualquier escenario era posible.

— Exactamente. El avión tuvo dos paradas para carga de combustible y todo lo demás.

— Guayaquil y Arica.

— Exacto. Él se tranquilizó cuando vio a PSA subir al avión y le dijeron: “Somos PSA. Estás en el aeropuerto de Ezeiza”. Ahí nomás subió el jefe de Gendarmería, el comandante general Brilloni. Y ya podía ver hacia afuera que estaba su familia, que había un cordón de honor esperándolo. Entonces ahí empezó como a relajarse.

Él cuenta —y me atrevo a contarlo porque él mismo lo ha manifestado— que durante todo ese tiempo nunca pudo llorar. Y antes de bajar del avión le dijo al comandante: “Mi comandante, ¿puedo llorar?”. Porque nunca había podido llorar. Son historias tremendas. Es una historia muy dura, muy dura.

Hay que dejar que él vaya contando de a poco. Él nos ha contado muchas cosas, y yo cuento lo que él nos ha permitido contar, porque creo que también es una forma de ayudarlo en todo este proceso. Él está activo como cabo.

El gendarme argentino Nahuel Gallo
El gendarme argentino Nahuel Gallo sonríe a bordo del vuelo de regreso a Argentina

— Cabo primero es, ¿no es cierto?

— Cabo primero. Pero él estaba en la fracción de ascenso para sargento a finales de 2025, algo que no se pudo materializar.

Tenía todos los requisitos cumplidos. Solo le faltaría actualizar pruebas físicas, por ejemplo, que en cuanto las pueda hacer…

— O sea que va a ascender.

— Sí, pero asciende porque le corresponde.

— Le corresponde, claro.

— Le correspondía el ascenso en diciembre de 2025. Entonces seguramente próximamente pueda ascender. Y lo que le hemos dicho es que se tome su tiempo para pensar y definir en qué área quiere retomar su trabajo.

Está muy ansioso por trabajar. Quiere ir a visitar a su escuadrón en Uspallata. De hecho, estuvieron sus jefes inmediatos el día del izamiento de la bandera. De a poco él tiene que ir recuperando su vida.

— Hubo trascendidos de que supuestamente no lo dejaban hablar.

— No, para nada.

— O que el Gobierno le estaba diciendo que se calle o que no hable…

— Para nada, para nada. La idea de la conferencia de prensa surgió de él. Él me lo planteó. Estuvimos una tarde charlando los dos, unas cuatro horas, el día martes. Y él me dice: “Ay, ministra, pero están todos los periodistas en la esquina”. Le dije: “Quedate tranquilo. No importa si están los periodistas un día o dos. Nadie te está obligando ni presionando para nada. Son tus tiempos”.

Y me dice: “Pero yo quiero hablar. Pero sin que me pregunten. Yo quiero contar, así descomprimimos”. Entonces le dije: “Bueno, ¿qué querés que hagamos? ¿Querés que hagamos una conferencia de prensa, nos sentamos con vos y explicás lo que vos quieras?”. Y eso fue lo que hicimos.

Es más: él ya tiene el alta médica. Si se quiere ir al departamento donde está la mamá de su hijo o a cualquier otro lugar, puede hacerlo.

— No está retenido ni nada.

— No, por favor. Es lo último que podríamos hacer. Para nada.

— ¿Hay posibilidades de que exista una denuncia del Gobierno contra la AFA por esta intervención?

— Hasta este momento no hemos hablado ni tocado ese tema. Todos estos días han sido para recomponer y entender la situación. Tanto Gendarmería como nosotros, desde el Ministerio, hemos estado con el foco puesto en él. En contenerlo, en generarle tranquilidad. Pero ese tema no lo hemos conversado.

Nahuel Gallo se encuentra con su hijo al llegar a la Argentina

— Se lo pregunto porque Claudio “Chiqui” Tapia, el presidente de la AFA, había pedido personalmente permiso al juez para ir a buscarlo, porque evidentemente quería traerlo él mismo del braz. ¿Qué reflexión tiene sobre ese intento?

— Lo que le mencionaba recién: una negociación es entre dos partes. Nunca es unilateral la entrega de una persona que está detenida, jamás. La decisión y la voluntad de las autoridades venezolanas son más que evidentes respecto de a quién le querían entregar a Nahuel.

Entonces, frente a eso, nosotros hoy valoramos que él esté acá. Habrá que pensar el contexto en el que se dieron esas negociaciones y ver cuáles serán los próximos pasos. Hoy el foco está puesto en Nahuel.

— Y la última consulta vinculada al tema Nahuel Gallo. Lo contó la senadora Patricia Bullrich, que está la posibilidad de condecorarlo. ¿Se está analizando?

—Desconozco si en el marco del Congreso o de alguna organización se lo vaya a condecorar. Desconozco en ese ámbito. Por parte de Gendarmería, que es su casa, su institución, diría que al momento no. Sí está pendiente materializar su ascenso.

— Su ascenso.

— Su ascenso, sí. Pero en ningún momento desde Gendarmería se ha hablado de una condecoración.

— ¿Va a haber una reunión con el Presidente?

— El Presidente viajó esta semana, entonces tiene una agenda fuera del país. Todavía no se ha definido nada. Veremos.

— ¿No se comunicó todavía el Presidente con él?

— No. Le hemos estado contando el día a día. Sabe que estos días el foco estaba puesto en algo más personal, en el contenido familiar. Pero oficialmente no hemos estado hablando sobre reunión o conversación con el Presidente. Por lo menos hasta ahora. Se verá.

EL IMPACTO DEL CONFLICTO EN MEDIO ORIENTE

El Gobierno aseguró que elevaron las alertas ante los bombardeos en Irán y la escalada bélica en Medio Oriente

— Un tema importantísimo que está recorriendo el mundo es el conflicto en Medio Oriente y la guerra que se ha desatado en Irán. Quería que me cuente qué medidas están tomando y cómo se está preparando el Gobierno frente a un escenario de alto riesgo.

— Estamos ya a una semana cumplida del inicio de estas primeras acciones que se fueron consolidando inicialmente entre Estados Unidos e Israel contra Irán, y hoy en un conflicto regional que ha ido escalando y que genera una serie de alertas globales.

¿Qué sucede en nuestro caso? Para nosotros Irán es un caso muy particular, porque son quienes estuvieron involucrados en dos de los hechos más duros de nuestra historia reciente: los atentados del 92 y del 94.

Por supuesto, identificar amenazas a tiempo es fundamental. ¿Cómo funciona nuestro sistema? Las agencias de inteligencia identifican amenazas. Esas amenazas se traducen en informes que también trabaja la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal. Esos informes llegan al Presidente. Y, en mi caso, como ministra de Seguridad, desclasifico esos informes para poder tomar decisiones.

La decisión que se tomó hace una semana fue elevar los niveles de seguridad en todo el territorio argentino, con un especial foco en objetivos sensibles y en infraestructura crítica. Los objetivos sensibles abarcan, en este caso, a la comunidad judía en sentido amplio, que es un objetivo fundamental. Y, además, se incrementaron controles en frontera, en los puestos migratorios. Estamos hablando de los 152 pasos fronterizos, no solamente terrestres sino también aéreos y fluviales.

También se intensificó el trabajo en la Triple Frontera, donde existe un comando tripartito entre Argentina, Brasil y Paraguay, con un control exhaustivo. Estamos trabajando para formalizar otro comando tripartito, que sería entre Argentina, Chile y Bolivia. Estoy adelantado algo que se va a anunciar en pocos días, el segundo comando tripartito.

— ¿Por estas amenazas posibles?

— No específicamente por estas amenazas. El ejemplo del comando tripartito es una metodología de trabajo que venimos impulsando. Estamos en un momento oportuno para hacerlo. Tengamos en cuenta que Bolivia cambió recientemente de gobierno y Chile está en un proceso de cambio también.

— ¿Ahora es más fácil trabajar con gobierno de otro signo?

— Mire, en términos de seguridad, quizás en este momento, estamos en un escenario político donde podemos concretar alianzas mucho más fuertes, pero en ningún momento con los vecinos, independientemente del color (político), hemos dejado de trabajar juntos.

Si bien es cierto, yo sé que esto a veces para afuera es difícil de materializarlo, pero es incalculable lo que implica para nosotros, como tomadores de decisión, de estar en el teléfono, en el día a día, y en la comunicación directa, con el resto de los ministros. Esto era algo que antes no sucedía. Yo lo puedo llamar al ministro de Paraguay o de Brasil o de Chile o de Perú y decir: “Está pasando esto” o “Hay un prófugo… tengo determinada situación”...

— Independientemente sea el gobierno de Lula u otro…

Independientemente. Nosotros trabajamos con la Policía Federativa en Misiones y en la frontera con Brasil. Hay un ida y vuelta permanente. Lo mismo nos pasaba con el Gobierno boliviano, en la guardia fronteriza de Bolivia, por eso lo menciono. En los últimos años se viene experimentando cierta madurez para abordar la gestión de la seguridad.

Madurez interna. Me refiero en Argentina de no mirar los colores políticos cuando se trata de responder hacia la gestión de la seguridad. Y también hay una madurez regional, porque acá es muy simple: el crimen organizado, el terrorismo, la violencia, no diferencia colores políticos.

El sentido común es trabajar de manera articulada y el sentido común nos lleva a que decisiones en solitario hoy son inadmisibles. Hoy la cooperación regional no es optativa. Creo que ese es un gran cambio de paradigma con los últimos diez años. Y tiene que ver con que para las organizaciones criminales no hay fronteras. entonces, tenemos que responder en consecuencia.

— Quiero cerrar el tema del conflicto de Medio Oriente. Usted me dice entonces que se han tomado todas las medidas.

— Sí, todas las medidas de controles fronterizos. El nivel de seguridad sobre el cual estamos trabajando es alto -hay alto, moderado, bajo-, estamos monitoreando de manera permanente el conflicto. Y, por supuesto, sabemos que las amenazas son globales hoy. Las consecuencias también son globales, porque ese es un conflicto que seguramente va a empezar a impactar en condiciones, situaciones y en indicadores económicos, más allá de las características bélicas directas que tiene el conflicto. Estamos trabajando en todos los frentes.

<b>PROTESTA SOCIAL Y VIOLENCIA</b>

Las protestas violentas en el
Las protestas violentas en el Congreso dejaron varios detenidos y un sospechoso que es investigado, Iván Tolomeo

— ¿Cómo está la situación de la protesta social? ¿Están detectando situaciones extrañas o presencia de movimientos anarquistas? Se lo pregunto por los incidentes que ocurrieron frente al Congreso durante las sesiones extraordinarias.

— Sí. No todos los miércoles, porque si bien es recurrente la presencia de la clásica convocatoria y congregación de jubilados, aunque muchos otros no son jubilados y pertenecen a distintas organizaciones. Cuando ha habido situaciones de violencia, como el día de la bomba molotov y otros hechos graves, evidentemente se han identificado personas y se está trabajando sobre esos grupos.

Por una parte, un grupo que se hace llamar Barrabravas Unidos, que congrega camisetas de distintos colores. Qué tan genuina corresponde el personaje con la camiseta es parte de las investigaciones. Y, por otro lado, anarquistas, organizaciones ANTIFA (Anti Fascistas), o lo que podríamos llamar izquierda beligerante. Es decir, un grupo amplio de personas con una voluntad y una evidencia de generar caos.

Uno de ellos, que fue quien lanzó la bomba, Milton Iván Tolomeo, ya incluso está detenido en el Servicio Penitenciario, en alto riesgo. En el allanamiento de su casa estaba más que evidenciada la planificación de hechos violentos, desde lo teórico hasta lo práctico, porque tenía todos los materiales, toda la bibliografía, el qué leer y el cómo hacerlo.

— Tenía el know-how.

—Exactamente. Entonces eso no fue un hecho fortuito de alguien que iba caminando por la calle y de repente se prendió fuego algo.

— ¿Pero estos grupos son grupos aislados o pueden estar conectados con algo más?

— La investigación precisamente está en esa dirección: identificar que hay grupos que se congregan y se reúnen. Se pueden tener ideas o pensamientos diferentes, y eso está bien, por supuesto. Lo que no está nada bien es generar caos, violencia y atentar. Eso no lo vamos a permitir.

Ese es un trabajo que requiere mucho cuidado y mucho análisis. No se trata solamente de tener herramientas, siempre con el apoyo de la Justicia para la identificación de los casos, el trabajo sobre las imágenes. Y cada vez se pone más en evidencia la relevancia de la inteligencia criminal para poder tener la información completa.

Nosotros trabajamos permanentemente en la previa de los operativos de los días miércoles, viendo qué grupos se congregan, por dónde van a llegar, si se van a mover o no, si se van a trasladar, si son o no violentos. No podemos decir que todos los miércoles sean iguales. Pero hemos tenido situaciones de encontronazos, de violencia, de hechos que atentan contra el orden institucional, contra la democracia, y eso es intolerable.

<b>SEGURIDAD Y LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES</b>

Monteoliva confirmó un endurecimiento en
Monteoliva confirmó un endurecimiento en la política migratoria de la Argentina

— Hace pocas semanas se difundieron datos positivos en materia de seguridad. Cuénteme cómo está el escenario y qué espera para este año.

— La estadística es fundamental en seguridad, porque es lo que nos permite tomar decisiones. La estadística es objetiva y otra cosa es lo que las personas sienten, todos los ciudadanos sentimos, frente a la seguridad o la inseguridad.

Los datos nos muestran que en el año 2025 se redujeron considerablemente los homicidios dolosos. Terminamos el año con 1.700 homicidios, una tasa de 3,7 cada 100.000 habitantes. Para entender la magnitud: América Latina tiene una tasa promedio de 18 homicidios cada 100.000 habitantes. México terminó con 19.800 homicidios dolosos. El homicidio es un indicador muy importante porque es comparable internacionalmente.

Y lo que hemos logrado en la ciudad de Rosario es un ejemplo claro de cómo, con decisión política, inteligencia criminal, patrullaje inteligente y articulación entre provincia, ciudad y Nación, se puede cambiar una realidad.

— El éxito de Rosario y el que usted está informando sobre los resultados en el ámbito nacional, ¿cómo se traduce en la provincia de Buenos Aires? Se lo pregunto porque desde el Gobierno se habla de un “baño de sangre”, mientras que el gobernador Axel Kicillof y el ministro Javier Alonso sostienen que las estadísticas son buenas.

— Primero cierro con el tema de los datos. Los homicidios bajaron en 15 jurisdicciones, y los robos también bajaron de manera homogénea en todo el país y ese es un indicador importante.

Con relación a la provincia de Buenos Aires, y con todas las provincias, para poder trabajar de manera más intensiva y focalizada —como lo hicimos con el Plan Bandera en Rosario— necesitamos acuerdos con las provincias. Nosotros no llegamos a Rosario con las fuerzas de prepo. Eso no sucede y no funciona así.

Pero para lograr esos cambios que quisiéramos también para la provincia de Buenos Aires hay que sentarse y generar esos acuerdos.

Con la provincia de Buenos Aires existe una mesa de narcotráfico que viene trabajando. Cuando hay decisiones operativas específicas, eso fluye. Pero evidentemente la provincia de Buenos Aires tiene serios problemas. Y la policía de la provincia de Buenos Aires es también parte del problema.

— A ver…

— Creo que ahí hay un trabajo fuerte que debe reorientarse y que nunca se ha podido tomar el toro por las astas con ese componente.

— Explíqueme un poco más. ¿Por qué cree que puede ser parte del problema?

— Porque no se trata solo de racionalidad en el despliegue o de metodología. Estamos hablando de un número muy significativo de integrantes dentro de la fuerza. Hay que iniciar procesos fuertes de análisis para identificar lo que yo llamo “focos infecciosos”. Y cuando eso sucede en una fuerza, esos focos tienen que salir de la fuerza. Para nosotros eso es una prioridad. Yo quisiera ver eso también en la provincia de Buenos Aires. Creo que sería un componente importante.

— ¿Le gustaría aplicar un Plan Bandera en algún distrito del conurbano?

— Por supuesto.

— ¿Dónde, por ejemplo?

— Hay distintos focos complejos.

— La Matanza, por ejemplo.

— La Matanza, Moreno. Los focos son conocidos por todos. Cuando llegan las fuerzas federales y se articula correctamente, la realidad cambia. Pero para eso hay que generar ese espacio de trabajo conjunto con la provincia. Nosotros llegamos hasta cierto punto en la provincia de Buenos Aires.

El gobernador Kicillof y el
El gobernador Kicillof y el ministro Javier Alonso (foto Aglaplata)

<b>NARCOTRÁFICO Y POLÍTICA MIGRATORIA</b>

— Para cerrar: ¿cómo está la lucha contra el narcotráfico? A veces se dice que no se ven grandes decomisos de cocaína y que lo que aparece es marihuana.

— La lucha contra el narcotráfico es una de nuestras principales batallas. En 2025 tuvimos incautaciones récord: 115.000 kilos de marihuana y 14.000 kilos de cocaína. Pero el fenómeno no se puede analizar de manera aislada.

La producción regional está creciendo. Colombia fue nuevamente descertificada, aumentaron plantaciones en Perú y Ecuador. Sudamérica hoy es el epicentro de la cocaína mundial. Por eso no se trata solo de incautaciones. Hay que trabajar sobre los flujos, sobre las redes, sobre los circuitos criminales.

— Sobre la plata.

— Exactamente. Sobre el dinero, sobre las organizaciones criminales.

— Se había anunciado una nueva política migratoria y la creación de una agencia. ¿En qué quedó eso?

—La política migratoria no se suspendió ni se demoró. Desde que la Dirección Nacional de Migraciones pasó al Ministerio de Seguridad, la articulación con las fuerzas federales se profundizó. Estamos trabajando en la Agencia de Seguridad Migratoria y en una reorientación de la política migratoria.

La migración no es un delito. Pero el desorden migratorio genera serios problemas de seguridad. Tenemos que controlar mejor las fronteras y tener una política más proactiva.

— Pero lo que se ve públicamente es un endurecimiento de la política.

— Sí, totalmente.

— Antes un migrante que cometía un delito no era expulsado de inmediato.

— Ahora es diferente. Extranjero que comete delito, se va. No importa si es de un país vecino, de China o de donde sea. Extranjero que cumple la ley, que trabaja o estudia, no tiene ningún problema. Nuestro objetivo es el delincuente, el narcotraficante y el terrorista. Eso no lo vamos a permitir.

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