
Javier Milei bajó la orden de negociar con el sindicalismo y cerrar el mejor acuerdo posible en torno a la reforma laboral. El Presidente transmitió que su único objetivo era bajar los costos laborales, y que no hacía falta ir a la guerra contra los gremios. “Las discusiones gorilas me tienen sin cuidado”, fue el mensaje que transmitió el Presidente a los funcionarios y operadores que negociaron el proyecto antes y durante la sesión del miércoles en el Senado, previo a la madrugada en la que el Gobierno se adjudicó la primera victoria legislativa del año al que le siguieron, horas después, la media sanción del nuevo régimen penal juvenil y el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. Un triunfo político clave en medio de luces de alerta en la economía, que sirvió además para maquillar la interna oficial y que exhibió, por primera vez de manera palpable, la ruptura dentro del peronismo.
Milei demostró otra vez que, por fuera del marketing público, está dispuesto a ser un político pragmático siempre y cuando su centralidad no se vea opacada, ayudado por una oposición sin brújula, carente de liderazgos, y un sindicalismo que, en pleno debate por la reforma laboral, a duras penas pudo movilizar a la plaza frente al Congreso. El interlocutor principal de los gremios fue Gerardo Martínez, en los hechos uno de los jefes de la CGT, que negoció a dos puntas con el sector de Santiago Caputo y con “los primos”, como llama a Eduardo y Martín Menem, cada vez más enfrentados a Las Fuerzas del Cielo. Es cierto que la llegada de Manuel Adorni a la Jefatura de Gabinete y la instauración de la “mesa política” ordenó parcialmente la interna, pero no es menos cierto que la disputa entre los Menem y Caputo, es decir, entre el consultor y Karina Milei no cejó ni un milímetro. Más bien lo contrario: la hermana del Presidente y el asesor estrella no se hablan de manera franca hace meses, por fuera de los ámbitos institucionalizados como esa mesa en la que se define la estrategia oficial.
Milei pidió tener el proyecto de reforma laboral aprobado antes del domingo 1 de marzo, cuando inaugure por tercera vez las sesiones ordinarias del Congreso. La media sanción de la madrugada del jueves fue el primer paso. Festejó el Presidente en Olivos, el gabinete en pleno y Patricia Bullrich, que publicó un video en sus redes en el que se presenta como la figura excluyente del triunfo, un auténtico spot publicitario. “Esto es campaña permanente”, la justificó un dirigente de su riñón.

En la CGT no hubo festejos airados, pero sobrevoló en la sede de Azopardo una sensación ambivalente frente a la redacción original. Se cocina, de todos modos, un paro general frente al debate en diputados, para mostrar públicamente los dientes. La central obrera elevó a los interlocutores del Ejecutivo un pliego de condiciones a negociar. Se les concedió cerca de la mitad, en particular aquellos ítems vinculados con las cuotas sindicales. El sindicalismo había peticionado elevar el monto que los monotributistas de las escalas más bajas, en torno a los $20.000, aportan para la cobertura del Programa Médico Obligatorio (PMO) que las obras sociales deben cubrir de manera obligada. En la CGT existe una creciente preocupación por el desfinanciamiento de las obras sociales. Ese reclamo no fue concedido, tampoco la derogación de la ultraactividad, uno de los principales pedidos. “Eso se va a judicializar”, aventuran desde la central obrera. Es una posibilidad.
Los gobernadores también recibieron pulgar hacia arriba al reclamo colectivo para quitar del proyecto el capítulo fiscal que reducía aún más la coparticipación por la rebaja en Ganancias para aquellas empresas que contrataran nuevo personal. A Luis Caputo, “Toto”, no le dio para festejarlo públicamente, pero aceptó enseguida retirar ese capítulo por la caída sostenida en la recaudación que elevó los niveles de zozobra en gobernadores e intendentes, a los que les llega cada vez menos coparticipación. Con un agravante: la motosierra permanente.
Un intendente del interior que estuvo en estos días en Buenos Aires, y fatigó despachos oficiales, se volvió a su municipio alarmado por la falta de respuestas. Para colmo, la rebelión policial de Santa Fe, que Maximiliano Pullaro buscó dar por cerrada a fines de esta semana con los últimos aumentos salariales, puso en alerta al resto de los gobernadores. En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, se monitorea de manera permanente si las consignas que se desparraman en redes sociales no surgen desde adentro de la fuerza, lo cual está prohibido. El recuerdo de la rebelión del 2020, que terminó con la quita de un porcentaje de la coparticipación a la capital, sigue latente. En un tema tan sensible como la seguridad y el monopolio del orden, una demanda que el Gobierno quiere capitalizar con el nuevo régimen penal juvenil que obtuvo media sanción este jueves en la Cámara baja. Lo conoce de cerca la ministra Alejandra Monteoliva, que tuvo que dejar su cargo provincial en el 2013 tras el acuartelamiento policial en Córdoba, que terminó en saqueos. Un dato: los salarios de los policías federales empezaron a quedar rezagados en comparación a las provincias, al revés de la serie histórica.

Caputo cerró la semana con una noticia agria: tres diputados del peronismo presentaron una denuncia penal en el juzgado de Marcelo Martínez de Giorgi para que investigue si se manipularon datos del INDEC y se violó el secreto estadístico tras la salida sorpresiva de Marco Lavagna del organismo después de que Milei se opusiera a convalidar el cambio en la metodología que mide el IPC, un traspié innecesario. En Economía recibieron con satisfacción la baja del riesgo país y un retroceso del dólar, y empezó a acelerarse la compra de reservas, pero persisten luces rojas en el tablero que preocupan a los funcionarios más racionales, en particular por la caída del consumo y la actividad que no repunta. Algo de eso se habló en la reunión de estas horas con la Unión Industrial Argentina (UIA): la capacidad instalada de la industria está apenas por encima del 50%, a niveles de la pandemia de COVID-19. Para colmo, la inflación, que arrojó 2,9% en enero, se incrementó por quinto mes consecutivo. El fantasma de una posible estanflación desvela al Ejecutivo. Fue uno de los puntos destacados de un informe económico muy leído que se distribuyó esta semana en la city.
Interna y PJ resquebrajado. No se sabe quién introdujo la modificación, o al menos hasta ayer nadie se la había atribuido, pero la redacción final de la media sanción del artículo 44 de la sección sobre “accidentes y enfermedades inculpables”, que Federico Sturzenegger ejemplificó desacertadamente con algo tan popular, y tan poco colosal, como jugar a la pelota -“Si te lastimaste jugando al fútbol y el empleador no tuvo nada que ver, y quedaste temporalmente incapacitado para trabajar, en ese caso la cobertura es del 50%”, indicó el ministro-, dejó un signo de interrogación en la previa de la discusión de la semana entrante en Diputados para una ley que se encaminaba a aprobarse sin mayores sobresaltos. “Este es un caso similar al del capítulo 11 del Presupuesto. ¿Para qué meten ruido innecesario y nos complican las cosas a los que estamos a favor de la modernización laboral?“, se preguntó en las redes el diputado Eduardo Falcone frente a un posteo de Julián Alvez, que recogió la inquietud oficial por los cambios en las licencias por enfermedad que podrían complicar las negociaciones. Falcone integra el MID, un bloque de dos, pero la misma pregunta sobrevuela al resto de los aliados que deberían acompañar al Gobierno para la sanción definitiva de la reforma.

Ese interrogante, que será develado esta semana, es de todos modos incipiente en comparación al nivel de disputa interna que mantiene a La Libertad Avanza en estado de asamblea permanente. Después del momento de mayor ebullición, hacia fines del año pasado, se consignó una tregua. Se especuló entonces con la posibilidad de que Santiago Caputo pasara a integrar formalmente el gabinete, y que dejara su condición de monotributista, pero ese plan naufragó. Tras ese naufragio, las teorías giraron en torno a la opción de que el consultor se desprendiera de algunas posesiones y que, en paralelo, los Menem expandieran su influencia sobre otros casilleros del gabinete. Por ejemplo, en la Jefatura de Gabinete. No pasó. Caputo, en simultáneo, no solo mantuvo la SIDE y la UIF tras el recambio en la cúpula de ambas oficinas, sino que agrandó su influencia en ARCA con el ascenso de Andrés Vázquez y avanzó en los últimos tiempos sobre el rubro nuclear con la incorporación de Federico Ramos Napoli, que le responde, en la Secretaría de Asuntos Nucleares. La entrada de este abogado decretó el principio del fin de Demian Reidel al frente del plan nuclear y de Nucleoeléctrica Argentina, una empresa que el gobierno quiere privatizar.
Reidel fue desvinculado formalmente esta semana, y su salida no fue más escandalosa porque el propio Milei y su hermana Karina se encargaron de que corriera lo más bajo del radar posible. El ex funcionario fue el último en darse cuenta de que tenía los días contados. Las supuestas irregularidades publicadas en la prensa -fuentes dentro de la empresa aseguran que existen antecedentes que contrastan los trascendidos y que hay otros procesos del personal histórico de planta que habría que seguir con atención- fueron solo la excusa para correrlo, una movida que Santiago Caputo promovió incesantemente y que se la explicó al propio presidente. La hermanísima, sin embargo, no hizo nada para que que Reidel siguiera en su puesto. Solo Milei sostenía a su consejero nuclear y amigo, por esa amistad de estos años. En estos meses hubo escenas desopilantes del ex funcionario en Casa Rosada.

Karina Milei y Caputo suelen tener algunas miradas similares sobre diversos temas, pero existe entre ellos, y en especial entre allegados de ambos, una persistente desconfianza que se buscó maquillar en estos últimos tiempos con el ordenamiento de las negociaciones parlamentarias y la jerarquización de los interlocutores con los aliados y el círculo rojo: Diego Santilli, Adorni y “Lule” Menem con los gobernadores, Bullrich en el Senado -a propósito, el mes pasado hubo ruidos entre la Casa Rosada y la Cámara alta por el senador Enzo Fullone, que reemplazó a Lorena Villaverde, al que le endilgan algunos deslices por su obsesión por posicionarse y tener visibilidad de cara al año próximo en la provincia-, Martín Menem con los diputados, y Karina Milei por encima de todos, con la supervisión final y definitiva junto a su hermano. Ese nuevo esquema, sin embargo, no corrió, en los hechos, a Caputo de las negociaciones, al menos tras bambalinas.
Puertas adentro aseguran que la interna puede tener un nuevo capítulo próximamente, en un área sensible: la Justicia. La hermanísima ya exhibió su decisión de avanzar en ese rubro, aconsejada especialmente por “Lule”, cuando avaló que el diputado Gonzalo Roca, un abogado con nula experiencia en la rosca judicial, se incorporara por Diputados al Consejo de la Magistratura. Adorni, del riñón de Karina Milei, tuvo además un gesto con la Corte Suprema cuando aumentó en un 280% el presupuesto del Poder Judicial para este año. La próxima puja, en ese sentido, será alrededor del ministerio que lidera Mariano Cúneo Libarona.
El ministro le avisó al presidente y a su hermana que daría un paso al costado para dedicarse a asuntos personales. El mes pasado, por caso, estuvo de licencia, de viaje por Alemania. Por pedido de la hermana presidencial, que vio la posibilidad de planear un desembarco para su sector en esa área, el ministro siguió en el cargo. El mes próximo podría tal vez ser definitivo. Es una de las hipótesis que se maneja puertas adentro.

En ese contexto, circuló en la semana otra vez el nombre de Guillermo Montenegro, un dirigente con experiencia en el rubro, con buena relación con Caputo pero con entidad propia, del sistema, con múltiples relaciones y llegada directa, sin intermediarios, a los tribunales. Cerca del senador bonaerense dicen que no recibió ninguna oferta ni nada parecido, y que volvieron a mencionarlo con el único objetivo de erosionarlo. El ex intendente busca hacer equilibrio, si es que es posible: días atrás se reunió con el presidente de la Cámara baja.
La Justicia es un tema medular, susceptible a sensibilidades, en el que el Presidente nunca se interesó y que puede tener un rol central en este 2026 por la posibilidad, todavía verde, de completar la integración de la Corte y hasta designar a un nuevo Procurador. El resultado de la media sanción de la reforma laboral, con 42 votos positivos, dejó al Gobierno a seis adhesiones de los dos tercios.
Es un antecedente amargo para el peronismo, que atraviesa horas de penurias. El jueves, en Diputados, el bloque de Unión por la Patria exhibió por primera vez un quiebre ostensible en la votación del acuerdo del Mercosur y la Unión Europea: 47 legisladores colaboraron con la media sanción -solo 38 en contra-, en línea con el Gobierno y contrario a la decisión de Cristina Kirchner, que bajó la orden de votar en contra al igual que en la discusión del nuevo régimen penal juvenil. La ex presidenta llamó en persona a algunos diputados. Entre esos 47 estuvieron Germán Martínez -jefe de bloque-, Agustín Rossi, Luis Basterra -ex ministro K-, Kelly Olmos, Guillermo Michel y Victoria Tolosa Paz, y legisladores identificados con Sergio Massa como Cecilia Moureau o Sebastián Galmarini. La ex presidenta se comunicó con algunos gobernadores, pero no tuvo respuestas positivas.

Cristina Kirchner cerró la semana con novedades poco auspiciosas. En el plano judicial, la sala IV de la cámara de Casación rechazó sus planteos para prescindir de la tobillera electrónica, suavizar el régimen de visitas a San José 1111 y ampliar el horario para utilizar la terraza. En lo político, La Cámpora y el kirchnerismo duro quedaron en minoría dentro del bloque en la Cámara baja, y esta semana podría haber noticias desalentadoras en el Senado.
Dentro del bloque en diputados hay un gran debate sobre cómo seguir hacia adelante. “El peronismo del interior rompió el dique del kirchnerismo y La Cámpora”, explicó un legislador del interior. El jueves existió, en tanto, una particularidad: la ex presidenta y el gobernador Axel Kicillof, enfrentados en duros términos, quedaron en la misma vereda cuando ordenaron votar en contra del acuerdo con la Unión Europea. “¿Cómo pretende Axel conducir al peronismo con una visión del mundo que atrasa 20 años?“, se preguntó otro diputado.
En la Cámara alta, la conformación reciente de comisiones puede allanarle el camino al Gobierno. Más aún con la casi segura segregación de los bloques peronistas: hubo en los últimos días contactos exitosos con gobernadores como Raúl Jalil u Osvaldo Jaldo, y con legisladores como María Carolina Moises que podrían empezar a colaborar con el Gobierno casi como si estuvieran dentro del bloque de LLA.

Si esos movimientos resultan satisfactorios para el Ejecutivo, la hipótesis de completar la integración de la Corte Suprema con los aliados estaría algo más cerca. El karinismo se aseguró en ese sentido a Juan Carlos Pagotto, cercano a Martín Menem, al frente de la estratégica comisión de Justicia y Asuntos Penales.
Es un proceso tortuoso, en términos políticos y judiciales, para Cristina Kirchner, que, de todos modos, sigue firme en su tesis en torno a las consecuencias negativas del actual programa económico. “Hubiera apoyado a Ariel y no tendría este problema”, dijo en estas horas un dirigente del peronismo con terminales en la Justicia. Ariel es Lijo.
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