“Cristina 2023″: la sinfonía del sentimiento de los que fueron a escuchar a la Vicepresidenta a Avellaneda

Miles de personas se juntaron afuera del plenario de la CTA para ver por pantalla gigante a Cristina Kirchner. La unidad del peronismo y ella como candidata el año próximo, pidió una multitud

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Miles de militantes acompañaron a Cristina Kirchner en el acto de la CTA (Franco Fafasuli)
Miles de militantes acompañaron a Cristina Kirchner en el acto de la CTA (Franco Fafasuli)

La familia Puyares adoptó un gato en 2019. Ciudadanos peronistas de la mitad de Gerli perteneciente al Municipio de Avellaneda, Ramón, Felia y Evelyn se subieron al tren de la esperanza cuando Cristina Kirchner ungió a Alberto Fernández para ser candidato y, finalmente, Presidente argentino. Tanto, que al felino le pusieron Alberto.

Después de dos años de gobierno, los Puyares, mientras esperan aferrados a una valla un saludo o un cruce de miradas con Fernández de Kirchner, admiten que tomaron una decisión drástica con el animal. “Se llamaba Alberto. Ahora se llama Luis Alberto, por Spinetta”, ríe Evelyn con cara de “sé-que-esto-que-te-digo-suena-un-poco-raro”, y repite: “En serio”.

Es lunes, feriado, y un viento sureño obliga a los que andan sobre la avenida Güemes a ponerse gorros o capuchas. Las remeras (a 1300 pesos, estampadas con la cara de Evita, del Che, de Maradona, de Mafalda, de Néstor y Cristina) colgadas en hilos de un poste de luz al otro se sacuden locamente. El frío es casi fascista esta tarde en Avellaneda.

Las banderas peronistas de La Cámpora (San Martín, Lanús, Avellaneda), de Lealtad, de la CTA están azotadas por la ráfaga constante que cruza esta zona de la ciudad, que es la síntesis de la conurbanidad en cuatro cuadras: antigua estación de trenes, el célebre Viaducto, un shopping, un complejo de monoblocks, el edificio municipal, una sede de la UBA y, también, el parque público La Estación, inmenso espacio de juegos para niños y convenciones para adultos al que llegó este 20 de junio Cristina Kirchner como personaje central de un plenario de delegados de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA).

"No me importa quedar bien con ningún funcionario. Me importa un pito”, dijo Cristina Kirchner, para risas de muchos que fueron a mirarla por pantalla gigante
"No me importa quedar bien con ningún funcionario. Me importa un pito”, dijo Cristina Kirchner, para risas de muchos que fueron a mirarla por pantalla gigante

Más allá del clima invernal, miles de personas llegaron para escuchar principalmente a la Vicepresidenta. Algunos encuadrados en organizaciones militantes y muchos otros que se acercaron sueltos, en colectivo, en auto o caminando, como los drásticos Puyares.

“Ella tiene que ser la Presidenta”, dice Ramón, detrás de su barbijo negro. “Es lo que necesitamos los humildes”, dice Felia (”sí, como Ofelia pero sin O”, aclara la hija), y se detiene como para revisar lo que dijo: “Qué humildes. Pobres, si somos pobres”.

“Eso sí, pará, necesitamos que el peronismo esté unido. Nos da miedo Milei, es un loco, lo pone la derecha para aprovechar el río revuelto pero no tiene uña de guitarrero, lo tienen como afiche”, agrega el marido, jubilado pero que todavía trabaja como tornero. “Somos peronistas, ante todo”, define Felia.

Cristina Kirchner salió a la calle para saludar y agradecerle a los que fueron a escucharla, junto a Yasky, Kicillof y Ferraresi: recordó la entrevista que le dio en 2017 a Infobae
Cristina Kirchner salió a la calle para saludar y agradecerle a los que fueron a escucharla, junto a Yasky, Kicillof y Ferraresi: recordó la entrevista que le dio en 2017 a Infobae

Los peronistas que durante el lunes se acercaron al plenario transmiten en sintonía el deseo de la misma fórmula para lo que se viene: unidad + Cristina 2023 es el sentimiento.

Alicia, Aída y Carlos, tres amigos que llegaron desde Capital para escuchar a la Vicepresidenta, están sentados en un banco con mesa frente a la entrada del CBC de la Universidad, a 50 metros del galpón donde hablará Cristina, justo en el momento en que la locutora anuncia la entrada, pasadas ya las 16, de ella junto a Hugo Yasky, secretario general de CTA, y al anfitrión, el ministro de Hábitat -e intendente local en uso de licencia- Jorge Ferraresi.

Mientras se acercan a la pantalla gigante puesta sobre Güemes conversan con Infobae. “Espero que Cristina mantenga la unidad y que le dé fuerza a Alberto. Él está demasiado dialoguista, pero la unidad es fundamental”, asegura Aída. Carlos la refuta: “Es para la tribuna que Alberto dialoga. Hace lo que se le canta”. Alicia, que prefiere no dar su apellido, al igual que sus dos amigos, sale del laberinto por arriba: “A mí me encantaría Cristina como candidata el año que viene, pero podría ser Wado, o Máximo”. Para el hombre que va con ella, “el pibe todavía tiene que madurar algunas cosas”.

"¡Si Evita los viera, mamita!", ironizó Cristina Kirchner en su discurso sobre el rol de algunas organizaciones sociales
"¡Si Evita los viera, mamita!", ironizó Cristina Kirchner en su discurso sobre el rol de algunas organizaciones sociales

El acto comenzó a las 16.18 cuando hicieron sonar el Himno. Minutos después, Ferraresi comenzó la etapa de discursos y le recordó a Cristina, sentada a su derecha, que aquí, en esta ciudad, hace cinco años, comenzó a volver lo que aún no era el Frente de Todos. Aquella vez fue en la cancha de Arsenal, dos kilómetros de Viaducto más al sur. “Avellaneda, una de nuestras casas en Provincia de Buenos Aires”, respondió Cristina Kirchner una hora más tarde. Avellaneda, ciudad inevitable para el sentimiento peronista, del 17 de octubre a Kosteki y Santillán.

Cristina Kirchner habló durante poco más de una hora. Camisa blanca, saquito azul, escarapela en su costado izquierdo, honró a Belgrano, su prócer favorito y centró su discurso en los ejes de la economía, el trabajo y capitalismo, aunque por supuesto hizo referencia casi permanente a sus diferencias con la gestión ejecutiva de su socio Alberto Fernández.

Abajo, en el sector popular, del lado de afuera de La Estación, bajo una pantalla gigante de dimensiones modestas pero con un buen sonido -que parecía llegar hasta el bello estadio Libertadores de América - Ricardo Bochini, con sus luces encendidas, al fondo, horas antes del partido de Independiente contra Estudiantes- una multitud escuchó, aplaudió y aprobó las observaciones de la Vicepresidenta.

Maradona, CFK y Evita, íconos populares en la avenida Güemes de Avellaneda (Fotos: Franco Fafasuli)
Maradona, CFK y Evita, íconos populares en la avenida Güemes de Avellaneda (Fotos: Franco Fafasuli)

Un ranking de frases más aplaudidas desde el llano, elaboradas a ojo por el cronista de Infobae y en orden cronológico: “Si vamos a hacer capitalismo hagámoslo en serio y para todos y todas”; “Jorge, andá y contá estas cosas en el Gabinete” (en referencia a una anécdota relatada por Ferraresi sobre cómo logró que los empresarios de Avellaneda acepten pagar un 30% más de canon durante el macrismo); “No me importa quedar bien con ningún funcionario. Me importa un pito”; “Los piqueteros son hijos de las políticas neoliberales de los ‘90″; “Este es un Estado estúpido”; “Este proceso inflacionario es consecuencia del endeudamiento criminal del macrismo”; “El peronismo es laburo. No es depender de un dirigente barrial para que me dé el alta y la baja. Y sobre todo las mujeres que son las más explotadas. Si Evita los viera, mamita...” (esta fue la que más repercusión generó, un “uhhhh”, seguido de “Cristina presidenta!”); y “Las que más laburan son las mujeres” (un joven que sostenía una bandera respondió con un grito: “Yo laburo, Cristina!”, y una mujer que estaba al lado agregó, para risas de todos: “A veces”).

“La unidad del Frente de Todos nunca estuvo ni estará en discusión”, dijo Cristina y también, claro, fue aplaudida. Ese, en esencia, fue el espíritu de la módica multitud que se acercó a Avellaneda. Karina Blanco, por ejemplo, llegó desde La Plata, no sólo para oír a su referente, también para vender libretas con parafernalia kirchnerista. “Yo respeto lo que ella decide. Entiendo que es la que sabe. No me encantó que elija a Alberto pero resultó, porque la jugada era salir del macrismo. Quizás falló el compañero. El peronismo es como el té, se hace con agua hirviendo. Por eso para mí la candidata tiene que ser ella, y si no, hay muchas opciones”.

Ya era de noche en Avellaneda y al viento helado le llegó la humedad. Cristina anunció que terminaba de hablar, que había dicho mucho y que hacía frío, y los miles que llegaron hasta aquí comenzaron a irse cuando apenas minutos después se la volvió a escuchar.

La Vice llegó hasta el mini escenario montado bajo la pantalla gigante, junto a Yasky, Ferraresi y el gobernador Axel Kicillof. Fue breve, saludó a la gente, que gritaba y aplaudía, les agradeció y recordó la entrevista que le concedió a Infobae en 2017, para dejar una especie de respuesta misteriosa sobre lo que abajo, la multitud, quizás más desea, ella candidata en 2023: “Yo le dije al periodista, voy a hacer lo que hay que hacer para ganar las elecciones”.

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