Iván Petrella: "La grieta es cada vez más chica"

El secretario de Cultura, Iván Petrella, habló sobre la realización de las jornadas sobre “Diálogos Globales” que se realizó en Casa Rosada, donde se compartieron experiencias en el mundo de convivencia después de años de polarización.

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—¿A dónde apuntó el seminario "Diálogos Globales" que se realizó lunes y martes en Casa Rosada?

—"Diálogos Globales. Es posible la convivencia después de la polarización" es el nombre de las jornadas que hicimos. Buscamos acercar experiencias internacionales que ayuden a unir a los argentinos, en particular que nos ayudaran a escucharnos mejor. Vino el director de la agencia de reintegración de Colombia, la persona que reintegra a la sociedad los desmovilizados de las FARC, vino el director de la comisión de verdad de Sudáfrica, la persona que trabajó mano a mano con Nelson Mandela y Desmond Tutu para reconciliar y crear una agenda de futuro. ¿Cuál es el mensaje de fondo? Tener el coraje de sentarse a una mesa a dar conversaciones que son difíciles por la temática y por el interlocutor con el que te toca hablar. Imaginate lo que es para el gobierno colombiano sentarse a una mesa con alguien de la FARC, imaginate lo que es para los blancos sentarse a una mesa a hablar con los negros y a los negros con los blancos. Toda experiencia donde un país sale de un conflicto y avanza tiene un paso de poder escuchar las razones del otro, a quien antes era un enemigo. No pasa por ser amigo, sino por sentarse, escuchar al otro, y avanzar hacia al otro.

—Reconocer que el otro es un ser humano como yo también, lo reconozco, existe, y hasta me puede enseñar.

—Es el desafío del diálogo fue la gran cosa que quisimos plantear acá. No es un desafío técnico, es existencial, es abrirse a las razones del otro, y nosotros que en la Argentina venimos de un relato único, y muchas veces era atacado o humillado el que no pensaba lo mismo, tenemos el desafío de escuchar y abrirse a las razones del otro. Lo cual no significa que seas amigo, ni aliado, ni que estés de acuerdo, pero sí significa que puedas armar una agenda con el otro.

—Usted habla de coraje, que es lo que tuvo Nelson Maldela para hablar con los blancos y hacer una agenda en común. ¿Cuál sería el coraje en este momento en la Argentina?

— El coraje que necesitamos por delante es el coraje de entender que estamos todos en el mismo barco. Argentina tiene una historia política muy compleja, vivimos una violencia política tremenda. Al mismo tiempo, Argentina es un país de inmigrantes de distintos lugares, de distintas culturas, que lograron forjar algo nuevo a futuro. Somos el país con la mayoría de musulmanes y judíos de América Latina y ejemplo de convivencia fructífera y pacífica. El coraje es apostar a esa segunda visión del país.

—Curiosamente uno de los protagonistas de este seminario fue uno de los funcionarios que más trabajó para el diálogo en Colombia. ¿Cuál fue su mensaje?

— Joshua Mitotti, director de la agencia de reintegración, resaltó algo que es muy importante. Santos luego de la derrota, en vez de dar por terminado el proceso de diálogo, lo que hizo fue abrir el proceso. En vez de cerrarse, abrió el juego y trajo a la mesa a los partidos que se habían opuesto al acuerdo. Eso es coraje. Otro de los panelistas, Michael Hardy, líder en diálogo intercultural. El decía que un país que tiene un ojo sobre su pasado es un país sabio, pero si tiene dos ojos sobre su pasado es ciego.

—¿Cuál es el plan en relación a Diálogos Globales?

— Sí, va a continuar, cuando asumimos con Pablo Avelluto, el ministro de Cultura, vimos que Argentina no solo estaba aislada en términos económicos y financieros, sino también aislados en términos culturales, a pesar de que somos una super potencia cultural. Había conversaciones de las que estábamos muy lejos, este fue uno. Seremos sede del G-20 en el 2018. Cuestiones como la pacificación, el diálogo intercultural, el diálogo interreligioso, el cambio climático, el auge de los populistas en el mundo, son temas que se discuten en los grandes foros del mundo. Se reclama la voz de la Argentina en los grandes debates globales.

—Creo que debería teorizarse sobre la convivencia pacífica entre judíos y musulmanes, tal vez haya un modelo para ayudar a otros países.

— Ya hay países que vienen a la Argentina a estudiar el fenómeno del diálogo interreligioso en la Argentina. No está teorizado todavía porque se dio en forma natural. En un mundo donde hay enormes conflictos por cuestiones religiosas, el caso argentino es cada vez de mayor interés.

—Haceme un comentario del padre dominico iraquí que protegió manuscritos cuando ISIS invadió Mosul.

— Se llama Najeeb Michaeel. Es un caso extraordinario, cuando el diálogo no puede darse, cuando el diálogo fracasa. Era el director de un instituto de manuscritos orientales/medievales. Es héroe de UNESCO. Cuando tiene que huir, huye con manuscritos. Cuando ISIS invade, destruye la memoria, el patrimonio cultural. Si alguien sobrevive, lo hace sin su pasado. Muchos miembros del estado islámico que vivían en la zona y lo conocían, un día lo abrazaban y al día siguiente le ponían una bomba en la casa. Así fue que decidió irse, porque vio las atrocidades que cometían. Hoy vive en un campo de refugiados donde educa a 300 familias que educa, sobre todo a los niños, para que no pierdan sus raíces, su identidad, su cultura.

—¿Es optimista, podrá Argentina encontrar un diálogo aún en los temas más dolorosos de nuestro pasado?

— Yo estoy convencido de que la grieta es cada vez más chica y los argentinos estamos cada vez más convencidos de que el trabajo en conjunto es la única manera de salir adelante. Se ve desde el Gobierno que busca todos los días unir a los argentinos, y la gente responde, está la voluntad de construir en conjunto, y así la Argentina va a salir adelante.