Perú llega a la temporada de avistamiento de ballenas siendo el único país de la región sin una ley que las proteja

Una seria deuda con la conservación marina. Hace solo 40 años, Perú permitía la caza ballenas en el país, pero ahora el problema se traslada al Congreso

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Vista aérea de una ballena jorobada grande de color gris oscuro con aletas blancas nadando junto a una cría más pequeña en agua azul brillante
Perú sigue sin aprobar una ley específica para el avistamiento de ballenas a dos semanas del inicio de la temporada del 1 de julio.

A dos semanas del inicio de la temporada de avistamiento de ballenas, Perú sigue sin aprobar una ley específica que regule esta actividad turística, dejando a los cetáceos —muchos de ellos en peligro de extinción— expuestos a amenazas que podrían comprometer su supervivencia y la seguridad de quienes participan en estas excursiones.

Perú es, actualmente, el único país de América Latina sin una regulación integral para la protección de ballenas durante el avistamiento, mientras el Congreso de la República discute el Proyecto de Ley 14468/2025-CR como posible solución a este vacío legal.

Un ciclo vital bajo presión en aguas peruanas

Cada año, decenas de ballenas migran hacia el mar peruano para cumplir etapas esenciales de su ciclo de vida. En estas aguas, se alimentan, se reproducen, amamantan a sus crías y contribuyen al equilibrio ecológico del océano mediante servicios como la fertilización marina y la captura de carbono.

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La presencia de estos cetáceos no solo es fundamental para la salud del mar, sino que también ha convertido a Piura y Tumbes en destinos de turismo de julio a setiembre, cuando miles de visitantes buscan la experiencia de observar a estos gigantes del océano.

Sin embargo, y pese al atractivo que representa el avistamiento de ballenas, la ausencia de una normativa integral ha permitido prácticas turísticas descontroladas. Si bien existen operadores responsables, otros no respetan distancias mínimas ni directrices de conservación.

Piura y Tumbes reciben miles de visitantes entre julio y setiembre por la presencia de ballenas en el mar peruano.
Piura y Tumbes reciben miles de visitantes entre julio y setiembre por la presencia de ballenas en el mar peruano.

Se han reportado incidentes como nados no autorizados con ballenas, uso de motos acuáticas cerca de los cetáceos, persecuciones y heridas provocadas por hélices de embarcaciones.

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De acuerdo con la bióloga Mariella Scarpati, un avistamiento invasivo puede provocar estrés, alterar los patrones de comportamiento y perjudicar la ecología de estos animales, afectando su alimentación, descanso y, en casos extremos, la supervivencia de las crías.

Además, la falta de regulación incrementa los riesgos para los propios turistas. Acercarse demasiado a una ballena puede generar accidentes fatales, dado que un salto o movimiento brusco de un animal de hasta 40 toneladas podría tener consecuencias graves para las personas a bordo de pequeñas embarcaciones.

avistamiento de ballenas
Perú es el único país de América Latina sin una regulación integral para proteger a las ballenas durante el avistamiento.

El Proyecto de Ley y la urgencia de una respuesta legislativa

Frente a estos riesgos, el Proyecto de Ley 14468/2025-CR, presentado por la congresista Heidy Juárez con apoyo de instituciones públicas y organizaciones civiles, busca establecer normas claras para la actividad de avistamiento.

La propuesta contempla distancias mínimas de aproximación, obligaciones para los operadores y la delimitación de responsabilidades entre entidades estatales.

Desde el 28 de julio de 2026, el Congreso pasará a ser bicameral, con una Cámara de Diputados y una Cámara de Senadores. (Foto: Agencia Andina)
El Proyecto de Ley 14468/2025-CR busca fijar distancias mínimas, obligaciones para los operadores y responsabilidades estatales en el avistamiento de ballenas.

El abogado ambientalista Percy Grandez, especialista en conservación marina, señala que la aprobación de esta ley es urgente para cerrar el vacío legal y dar cumplimiento al mandato constitucional de conservar la diversidad biológica del país.

La urgencia no es solo local. La Comisión Ballenera Internacional (CBI) ya ha emplazado al Estado peruano sobre la necesidad de actuar para evitar impactos adversos durante el avistamiento.

Para los especialistas, la temporada que inicia el 1 de julio representa una oportunidad histórica: regular la actividad permitiría proteger a los cetáceos y marcaría un hito, justo cuando se cumplen 40 años desde la prohibición de la caza de ballenas en el país.

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