
El Día Internacional del Oso Polar se instituyó para sensibilizar acerca de la delicada situación que enfrenta el mayor carnívoro terrestre, símbolo del ecosistema polar. La efeméride busca visibilizar la presión que ejerce el calentamiento global sobre su entorno, afectando directamente la supervivencia del oso blanco.
Instituciones dedicadas a la protección de especies y organizaciones ambientales promueven actividades y campañas de información para destacar la necesidad de preservar tanto al animal como a los hielos marinos que constituyen su hábitat principal.
El evento, de alcance global, apunta a fomentar la reflexión en torno a los desafíos de conservación y la importancia de adoptar medidas urgentes para mitigar las consecuencias del deshielo.
Origen y propósito del Día Internacional del Oso Polar

El Día Internacional del Oso Polar se celebra cada 27 de febrero desde 2011, fecha promovida por la organización Polar Bears International, dedicada a la protección de esta especie en el Ártico. La iniciativa surgió como respuesta al aumento de las amenazas que enfrenta el oso polar, en particular la pérdida de hielo marino ocasionada por el cambio climático, que limita su acceso a las fuentes de alimento y reduce el territorio disponible para su reproducción y cría.
La creación de esta efeméride busca incentivar acciones concretas para frenar el deterioro de los ecosistemas polares. Según datos de la organización World Wildlife Fund (WWF), el oso polar depende del hielo para cazar focas, su principal alimento, y pasa la mayor parte del año sobre las plataformas heladas.
Al desaparecer estos espacios, el animal se ve forzado a recorrer distancias mayores, lo que debilita a los ejemplares y disminuye sus probabilidades de supervivencia. De acuerdo con la WWF, existen entre 22.000 y 31.000 osos polares en estado salvaje, distribuidos en las regiones árticas de Canadá, Rusia, Groenlandia, Noruega y Estados Unidos (Alaska).
El impacto del cambio climático en la vida del oso polar

El calentamiento global constituye la principal amenaza para la población de osos polares. El derretimiento del hielo marino afecta directamente su ciclo de caza y reproducción. La revista científica Nature alertó en un estudio reciente que, de mantenerse el ritmo actual de emisiones de gases de efecto invernadero, dos tercios de la población mundial de osos polares podrían desaparecer antes de 2050.
La reducción del hielo marino obliga a los osos a desplazarse hacia zonas costeras o a internarse en tierra firme, donde la disponibilidad de alimento es mucho menor. El portal de estadísticas alemán Statista señala que, en los últimos 30 años, la extensión del hielo ártico en verano se ha reducido en aproximadamente un 40%. Esta situación provoca que los ejemplares adultos y las crías sufran estados de desnutrición, y aumenta el riesgo de encuentros con humanos, lo que deriva en nuevos desafíos para la conservación de la especie.
Acciones de concientización y protección internacional

Instituciones científicas y organizaciones de conservación, como Polar Bears International y WWF, desarrollan campañas globales para sensibilizar sobre la situación del oso polar y promover la adopción de medidas que contribuyan a la mitigación del cambio climático.
En la última edición del Día Internacional del Oso Polar, la directora de conservación de WWF, Yolanda Cortés, destacó que “la única manera de garantizar el futuro de los osos polares es proteger el hielo marino y reducir las emisiones contaminantes”.
Diversos zoológicos, museos de ciencias y centros educativos organizan charlas, exposiciones y actividades dirigidas a niños y adultos para difundir información sobre el papel fundamental que cumple el oso polar en el equilibrio del ecosistema ártico. Además, se impulsa la colaboración internacional entre países con presencia de osos polares, a través de acuerdos que buscan monitorear las poblaciones y proteger las áreas críticas para la especie.
El Día Internacional del Oso Polar se ha consolidado como una fecha clave para recordar la urgencia de conservar no solo a este depredador, sino también el delicado entorno que representa el Ártico, considerado uno de los sistemas más vulnerables frente al cambio climático.
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