Elecciones 2026: redes sociales desplazan los debates y convierten la campaña electoral en un show de likes y bailes

Los postulantes a cargos públicos emplean memes, bailes y transmisiones en vivo por TikTok para captar la atención, mientras expertos advierten sobre una baja profesionalización en la comunicación política y el riesgo de perder el enfoque en propuestas

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Las redes sociales dominan la
Las redes sociales dominan la campaña electoral peruana de 2026, desplazando debates y fortaleciendo la popularidad digital.

El escenario político peruano se ha transformado por completo en la previa de las elecciones de 2026. Las redes sociales han desplazado los tradicionales debates y convertido la campaña electoral en un espectáculo de likes, bailes y videos virales.

Según informó Contra Corriente, la competencia política ya no se libra en mítines ni en la presentación de planes de gobierno, sino en el universo digital donde los candidatos buscan la atención pública con estrategias que priorizan la popularidad por encima de la capacidad política.

La campaña electoral peruana abandonó el atril para instalarse en el escenario digital. Contra Corriente describe un ambiente donde los candidatos compiten por la viralidad, exhibiendo “bailes, imitaciones, poses sugerentes y una creatividad que muchas veces roza lo ridículo y hasta lo absurdo”.

Los candidatos priorizan videos virales
Los candidatos priorizan videos virales y estrategias de entretenimiento en lugar de propuestas políticas sólidas en Perú.

El análisis de Luis Benavente, director de Vox Populi, señala que el acceso a Internet supera el ochenta por ciento en el país, lo que ha facilitado la sobrexplotación de las redes como herramientas de campaña.

El analista político que las redes sociales se han convertido en “la poderosa arma para salir del anonimato, para intentar una reelección”. Transmisiones en vivo y streamings ahora constituyen el principal campo de batalla, desplazando los espacios de debate político tradicionales.

En palabras recogidas por Contra Corriente, Benavente describe el fenómeno como un “recurso fácil y al alcance”, sustentado en campañas de baja profesionalización y comunicación política de “muy mala calidad”.

En el universo digital

El caso de Pedro Cateriano, candidato al Senado por el Partido Libertad Popular y expresidente del Consejo de Ministros, ilustra el giro de los políticos hacia la lógica del entretenimiento. Contra Corriente relata cómo apareció como el Pato Donald en sus redes, exhibiendo el símbolo de su partido y dejando atrás los debates formales por el “universo de Disney”.

El partido Perú Primero es
El partido Perú Primero es la organización política vinculada al expresidente Martín Vizcarra. - Crédito: Infobae / Perú Primero

El fenómeno trasciende a otros partidos. En Avanza País, la popularidad de Karen Paniagua en redes llevó a su retiro como candidata, siendo reemplazada por Rachel Coronado, quien se muestra ante los votantes no solo como política, sino como influencer y bailarina.

Según Contra Corriente, Coronado comparte videos en los que alterna actividades políticas con coreografías, cambios de atuendo y la promoción de la imagen partidaria. La multifacética candidata aparece como política, influencer y promotora de tendencias, fusionando entretenimiento y proselitismo.

Convertida en meme

El humor y la autoparodia también ocupan un lugar central. El caso de César Acuña, candidato presidencial de Alianza para el Progreso, destaca por su disposición a reírse de sí mismo. Contra Corriente lo describe como “eterno protagonista del humor político nacional”, integrando memes, chistes sobre su estatura y frases virales en su estrategia de campaña. La capacidad de adaptación a las lógicas del meme digital se ha vuelto una herramienta para mantener la atención y la vigencia en un entorno saturado de contenido.

“Estamos en pañales en comunicación política. La calidad de la publicidad política es muy limitada, muy, muy estrecha. No está basada en creatividad, en función del público objetivo o de una idea central de campaña”, advirtió Benavente en declaraciones recogidas por Contra Corriente.

El experto ilustra la falta de profesionalización con ejemplos cotidianos: “Vamos al mercado y comemos ahí un menú de doce soles y nos pasamos de vueltas en el mercado. Pero eso qué impacto va a tener. Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad”.

Estrategias de conexión popular

Los candidatos buscan mostrarse cercanos a través de videos en mercados populares, comiendo anticuchos, o compartiendo mensajes afines a causas sociales. Estos contenidos buscan conectar con “el pueblo”, aunque muchas veces resultan percibidos como artificios. Benavente advierte sobre la autenticidad: “Los pobres son pobres, pero no son tontos. Se dan cuenta, sienten, huelen la autenticidad de un candidato”.

La ONPE oficializa los diseños
La ONPE oficializa los diseños finales de la cédula de sufragio que se empleará en las Elecciones Generales 2026, incluyendo detalles de formato, seguridad y organización para garantizar un proceso electoral transparente. Foto: Agencia Andina

El uso de bailes para atraer la atención también se ha generalizado. Iván Hernández, aspirante al Senado regional por Áncash con el partido Perú Primero, aparece orgulloso de su símbolo partidario y de sus coreografías, en una muestra de la importancia concedida a la viralidad.

La campaña digital también ha servido para ocultar reputaciones cuestionadas. El reportaje de Contra Corriente señala el caso de Ángela Canto Buendía, periodista y candidata del Partido Perú Federal, quien se presenta bajo el alias “Victoria” tras una denuncia pública por abandonar a un perro enfermo. El episodio de “Rambo”, un perro callejero con cáncer, y sus antecedentes increpando a ciudadanos venezolanos en la vía pública, forman parte de una trayectoria polémica que ahora intenta quedar atrás bajo un nuevo nombre.

El análisis de Luis Benavente atribuye parte del fenómeno al desinterés y la falta de educación política en el país. “No hay cultura política ni educación de calidad. No tiene por qué interesar en la política esa gran mayoría de peruanos”, sostiene. La improvisación y el rechazo a la política llevan a que la decisión de voto se postergue hasta el último momento, cuando los escándalos y cuestionamientos ya ocupan el centro de la conversación pública.