Misa virtual por Santa Rosa de Lima: paso a paso para participar de las celebraciones del 30 de agosto

Tanto residentes en Lima como creyentes en otras regiones del Perú podrán sumarse a la festividad religiosa

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Santa Rosa de Lima.
Santa Rosa de Lima.

La festividad de Santa Rosa de Lima convoca a miles de fieles en Perú y el extranjero, quienes podrán sumarse de manera virtual a las celebraciones religiosas programadas para este 30 de agosto. La Basílica y Santuario del Convento de Santa Rosa de Lima, ubicada en el Centro de Lima, anunció una serie de misas virtuales que estarán disponibles durante todo el día para quienes deseen rendir homenaje a la primera santa de América.

Las personas interesadas en participar solo necesitan ingresar al perfil de Facebook oficial del recinto, que se encuentra como Basílica y Santuario del Convento de Santa Rosa de Lima. Desde esa plataforma, se transmitirán misas a cada hora durante toda la jornada. La última celebración eucarística virtual se oficiará a las 10:00 p.m., permitiendo a los devotos conectar desde cualquier lugar, sin restricciones geográficas ni limitaciones de aforo.

Para quienes optan por la presencialidad, la organización señaló que el santuario permanecerá abierto hasta las 10:45 p.m., brindando acceso a los visitantes que deseen participar in situ en la jornada de oración y recogimiento. El recinto mantendrá protocolos para resguardar la seguridad y comodidad de los fieles.

Misa virtual por Santa Rosa
Misa virtual por Santa Rosa de Lima: paso a paso para participar de las celebraciones del 30 de agosto

A esta iniciativa se suma el Arzobispado de Lima, que dirigirá una misa especial en la Catedral de Lima dedicada a Santa Rosa de Lima. La ceremonia tendrá lugar a las 8:00 a.m. y será transmitida en vivo por el canal del Estado, permitiendo que una audiencia aún más amplia pueda conectarse a la conmemoración religiosa desde sus hogares.

De acuerdo con el Arzobispado y los organizadores del santuario, las transmisiones en línea buscan garantizar que los devotos participen en comunidad sin importar su ubicación o situación particular. Así, tanto residentes en Lima como creyentes en otras regiones o países podrán sumarse a la festividad patronal de manera segura.

La festividad de Santa Rosa de Lima, reconocida como la primera santa canonizada del continente americano, genera cada año numerosas manifestaciones de fe y mantiene vigente su legado espiritual entre generaciones de creyentes. Las autoridades exhortan a seguir las transmisiones oficiales y respetar las medidas de orden dentro del santuario y las plataformas digitales.

La primera santa de América

Papa León XIV posó junto
Papa León XIV posó junto a Santa Rosa de Lima: sumo pontífice recibió una estatua de la religiosa peruana

Santa Rosa de Lima (Isabel Flores de Oliva, 1586-1617) es reconocida como la primera santa americana y una de las figuras religiosas más veneradas del Perú y del mundo católico. Nació en la ciudad de Lima, en el virreinato del Perú, en una familia de origen español. Desde su infancia mostró gran devoción religiosa y una inclinación marcada por la oración, el ayuno y la ayuda a los más necesitados.

A lo largo de su vida, Rosa optó por el retiro espiritual desde su propio hogar, donde construyó una celda en el jardín para consagrarse a la vida contemplativa. Rechazó propuestas de matrimonio y eligió la castidad, inspirándose en la vida de Santa Catalina de Siena. Entregó su tiempo y recursos a asistir a los enfermos y pobres, ganándose rápidamente el respeto y admiración de quienes la rodeaban.

Su misticismo, marcado por experiencias de éxtasis y visiones, fue acompañado de una intensa mortificación física. A pesar de las incomprensiones de su época, Rosa mantuvo una firme fe y confianza en Dios. Tras su muerte en 1617, muchos fieles comenzaron a atribuirle milagros y favores.

Fue canonizada por el papa Clemente X en 1671, convirtiéndose en la primera santa de América y patrona de Lima, Perú, las Américas, Filipinas e instituciones como la Policía Nacional del Perú. Su figura es un símbolo de caridad, entrega y devoción cristiana, y cada 30 de agosto, miles de fieles celebran su legado espiritual.