“Plata o plomo”: Comerciantes de San Juan de Lurigancho abandonan sus negocios por amenazas de extorsionadores

Negocios en el mercado Las Camelias empezaron a cerrar para evitar el pago de cupos de S/ 10 al día. Integrantes de ‘La Nueva Generación’ amenazaron con asesinar a un dirigente si no cumplen con sus exigencias

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Comerciantes del mercado Las Camelias
Comerciantes del mercado Las Camelias empezaron a abandonar sus puestos y a ofrecerlos en alquiler ante la amenaza de extorsionadores. (Foto: Composición - Infobae/Renato Silva/Panamericana)

Comerciantes del mercado ‘Las Camelias’, en el distrito de San Juan de Lurigancho, han decidido abandonar sus puestos y ofrecerlos en alquiler ante las constantes amenazas de extorsionadores, que han empezado a cobrar un cupo de S/ 10 diarios a cada negocio y amenazaron con asesinar a uno de sus dirigentes si no se “alinean” con sus exigencias.

Una carta extorsiva dejada por integrantes de la banda criminal identificada como ‘La Nueva Generación’ incluso afirmaba que en caso de no tener una respuesta ante estas exigencias, “salgo volando el mercado”. Afirmaron que otro mercado también se había sometido al cobro del cupo extorsivo y que ya habían asesinado a uno de sus dirigentes.

Por miedo a las consecuencias, muchos de los comerciantes amenazados optaron por no denunciar el hecho ante la Policía Nacional del Perú, sino que optaron por abandonar sus puestos y ofrecerlos en alquiler. “Tengo miedo de que pueda pasar algo. Uno ya no puede tener un negocio”, indicó a Panamericana una de las pocas comerciantes que se mantiene en su local dentro del mercado.

Desde los ‘Pulpos del Norte’
Desde los ‘Pulpos del Norte’ hasta los ‘Chimbotanos’, las bandas criminales han dividido zonas estratégicas de Los Olivos, San Martín de Porres, Comas y más. La violencia entre facciones y la extorsión a transportistas reflejan su control absoluto.

Actualmente, el mercado luce con varios de sus puestos cerrados y con letreros que indican que los locales se ha puesto en alquiler, mientras que algunos de los comerciantes que se mantienen en el lugar intentan pagar a los criminales para mantenerse a salvo. Lo que antes eran ganancias ahora apenas cubre sus gastos diarios.

“No hay por policías por aquí (...) no hay mucha gente, aquí no se gana. Esto es para pagar alquiler, agua, a las justas alcanza. No se puede ni trabajar tranquilos”. “Pediría más seguridad porque en las tardes no hay policías ni serenazgos. La extorsión está cada vez peor” indicaron otros comerciantes a Panamericana.

Canales de ayuda

Estos son los medios correspondientes para que denuncies mensajes extorsivos con la finalidad de que se realice las investigaciones correspondientes.

  • Línea 111: Es una línea gratuita y confidencial, disponible las 24 horas del día, los 365 días del año. La Policía Nacional del Perú (PNP) ha establecido esta central para atender y orientar a las víctimas de extorsión.
  • Comisarías y Departamentos de Investigación Criminal (Depincri): Es fundamental acudir a la dependencia policial más cercana para presentar una denuncia formal.
  • Puedes acercarte a cualquier dependencia o llamar al 105 ante un atentado o ataque. Recuerda guardar o capturar los mensajes para que entregarles a las autoridades.
Se recomienda a las víctimas
Se recomienda a las víctimas de extorsión que denuncien estos delitos para luchas contra las organizaciones criminales que los cometen. (Foto: Andina)

La extorsión, un delito que afecta a personas de todas las edades y contextos, puede tener consecuencias mortales para sis víctimas. Por ello, una de las recomendaciones más importantes para ellas en estos casos es buscar apoyo especializado de las autoridades, debido a que la PNP tiene la obligación de atender estos casos.

Además, las autoridades recomiendan evitar ceder a las amenazas de los criminales, pues realizar pagos o negociar con los extorsionadores puede agravar la situación y fomentar que estas amenazas incrementen y se expanda el control de las bandas criminales en otros negocios o zonas cercanas que también pueden ser vulnerables ante estas actividades ilícitas.