
Agentes militares del Comando Especial VRAEM y de la Policía Nacional del Perú (PNP) incautaron una avioneta con matrícula boliviana tras descubrirla en una pista de aterrizaje clandestina ubicada en el distrito de Echarate, provincia de La Convención, región Cusco. El operativo se desarrolló en la zona de Megantoni, uno de los corredores estratégicos para el tráfico de drogas en el sur del país.
La intervención formó parte de un trabajo conjunto de inteligencia y vigilancia en el Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM), histórico epicentro del narcotráfico en el Perú. Según información difundida por el Ministerio de Defensa, la acción fue ejecutada por soldados del Ejército del Perú con apoyo de efectivos antidrogas de la PNP, y recibió cobertura táctica y logística desde el Comando Especial en la zona.
En el operativo participaron agentes que habían detectado movimientos atípicos vinculados a vuelos irregulares procedentes de Bolivia. La operación culminó cuando la narcoavioneta aterrizó en una pista camuflada entre la densa vegetación, donde sus ocupantes intentaron darse a la fuga y terminaron por estrellar la aeronave ante el avance policial.
Además de la avioneta, los agentes incautaron diversos materiales relacionados con las operaciones de narcotráfico: una compactadora, cinco bidones de combustible para uso en aviación, un winche manual y un documento de identidad. Todo el material trasladado quedó bajo custodia policial. La nave fue movilizada en helicóptero hacia el Fuerte Pichari, en La Convención, donde la Fiscalía y la Policía procedieron a las primeras diligencias e inspecciones técnicas. El minucioso peritaje busca determinar la red logística detrás del aparato y su conexión con organizaciones extranjeras.

Narcos bolivianos: rutas y logística en el corredor VRAEM
La frontera entre Perú y Bolivia, en la selva surandina, es desde hace años terreno fértil para la expansión de redes binacionales del narcotráfico. Autoridades y vecinos han alertado en reiteradas ocasiones sobre el uso constante de pistas clandestinas a lo largo de la selva de Megantoni, donde aeronaves bolivianas ingresan cargadas de logística para volver a salir con droga refinada en laboratorios peruanos.
Organizaciones de ambos países aprovechan tanto la compleja geografía como la falta de puestos de vigilancia en la selva para establecer un auténtico “puente aéreo”. Los pilotos bolivianos cuentan con amplia experiencia en vuelos de bajo perfil, capaces de aterrizar en pistas improvisadas y desmontar operaciones en cuestión de minutos, dificultando su rastreo.
Los operativos policiales han hallado repetidamente manuales de vuelo, maquinaria y sistemas de comunicación adaptados para sortear controles y reforzar la capacidad de evasión. Para sostener este circuito, las organizaciones generan alianzas locales y corrompen estructuras periféricas, permitiendo que este corredor se mantenga activo y dinámico.
Cusco como plataforma del tráfico aéreo hacia Centroamérica
El reciente caso de la avioneta boliviana incautada en Megantoni no es un episodio aislado, sino parte de una tendencia documentada que viene alertando a las autoridades y observadores internacionales. La región de Cusco se ha consolidado como un punto clave para el tráfico aéreo de droga hacia rutas externas. En el pasado mes de julio, otra narcoavioneta de matrícula boliviana fue intervenida al intentar utilizar una pista clandestina en la selva cusqueña, destinada para el transporte de cocaína hacia mercados de Centroamérica.

Estas operaciones son coordinadas desde territorio peruano, donde se acopia la droga procedente de los laboratorios del VRAEM. Posteriormente, pilotos de nacionalidad boliviana, contratados por organizaciones internacionales, manejan avionetas preparadas para soportar vuelos de larga distancia y aterrizajes en terrenos de alta dificultad. El objetivo: trasladar cargamentos a países de tránsito como Bolivia y, desde ahí, conectar con corredores aéreos que atraviesan Brasil, Paraguay y finalmente aterrizan en pistas clandestinas de Honduras, Guatemala o México, antes de que la mercancía llegue a los carteles mexicanos.
Este flujo ilícito es fomentado por la debilidad en el control fronterizo y el avance tecnológico de los grupos criminales, que utilizan sistemas de comunicación encriptados y pilotos curtidos en maniobras evasivas. La zona de Megantoni —con su extensión selvática, baja densidad de vigilancia y proximidad a la frontera— figura como uno de los epicentros de esta logística internacional, permitiendo a las mafias consolidar una “autopista aérea” poco visible para los radares.

En respuesta al aumento de operaciones delictivas, el Gobierno Nacional del Perú amplió la declaratoria de estado de emergencia en ocho distritos de Cusco, incluyendo Megantoni y Echarate, así como en otras siete jurisdicciones de Ayacucho. Durante este periodo, que se extenderá por 60 días, la Policía Nacional asumió el control del orden interno con el respaldo de las Fuerzas Armadas para el patrullaje y el bloqueo de rutas clandestinas. El decreto respectivo excluye al Centro Poblado Kiteni y el ‘Eje Energético del Gas de Camisea’, pero concentra recursos y prerrogativas en las áreas más vulnerables al tráfico de drogas.
Megantoni: enclave clave para las mafias de la droga
La geografía de Megantoni es vital en la logística del narcotráfico en el Perú. Este distrito, situado al norte de la provincia cusqueña de La Convención, limita directamente con las regiones de Ucayali y Madre de Dios, dos zonas selváticas que históricamente han servido como rutas de tránsito para bienes y personas en situaciones de difícil control estatal.
La ausencia de una frontera internacional directa con Bolivia no ha impedido que Megantoni gane protagonismo en los esquemas de tráfico aéreo: su ubicación estratégica la convierte en puente terrestre y aéreo hacia el oriente peruano y, eventualmente, hacia el corredor amazónico que llega a Brasil y a los vínculos binacionales con Bolivia a través de otras regiones próximas como Puno.
En la práctica, Megantoni es punto de llegada y salida para avionetas y equipos logísticos que recorren vastos tramos de selva baja. Bandas peruanas, con el apoyo de organizaciones bolivianas y brasileñas, habilitan pistas clandestinas entre comunidades de difícil acceso, operando lejos de los retenes y radares militares.

Los vuelos irregulares que parten o aterrizan aquí se nutren de insumos químicos y precursores que llegan desde Madre de Dios y Ucayali, mientras que el producto final, la cocaína procesada en laboratorios ocultos de la zona, se traslada luego por vía aérea o fluvial hacia puntos de acopio y embarque. El sistema de “pistas móviles” —pistas abiertas solo por horas o días y que pueden desmontarse con rapidez— es una constante. Los narcos logran así minimizar los riesgos y responder de forma ágil a los patrullajes y operativos estatales.
Las recientes incautaciones, que incluyen avionetas, insumos y herramientas, responden a una estrategia enfocada tanto en la interdicción como en la destrucción de la infraestructura de apoyo del narcotráfico. Para muchos de los actores implicados, Megantoni ya no es solo un paso; es un núcleo consolidado dentro del mapa del narcotráfico regional.
Más Noticias
BTS en Perú: Cómo comprar entradas en preventa por Ticketmaster y no fallar en el intento
Con el anuncio de los conciertos, ARMY en Perú se prepara para una de las ventas de entradas más competitivas de los últimos años

Paulo Autuori preocupado por el aumento de cupo de extranjeros en Liga 1: “¿Qué clase de recambio generacional hará Perú?
Al entrenador de Sporting Cristal le desagrada totalmente la nueva medida que impulsará la organización del fútbol nacional. “Me niego”, sostuvo

Aumenta el contrabando de gas desde Bolivia: “Sigue siendo más barato que el peruano” y cruza por rutas sin control
La diferencia de precios, casi el triple, impulsa un contrabando sostenido de gas licuado, con pasos fronterizos sin control efectivo y participación de actores locales, mientras familias bolivianas enfrentan largas filas para abastecerse

Promperú lanza convocatoria de trabajo 2026 en Lima y 7 regiones: ofrece sueldos de hasta S/ 10.000
En total se ofrecen 16 plazas para profesionales universitarios, bachilleres y egresados técnicos que puedan desempeñarse en distintos departamentos como La Libertad, Piura, Puno, Cusco y Tacna.

Petroperú y el concurso que rozó la puerta: cómo un decreto le compró tiempo al Estado
La medida tomada a través de un decreto de urgencia permitió suspender temporalmente el riesgo de que la petrolera estatal quede en manos de acreedores y pierda la capacidad de gestión pública sobre sus activos


