El invierno puede afectar tu estado de ánimo y provocar depresión: ¿qué es el trastorno afectivo estacional y cuáles son sus señales?

La reducción de actividades al aire libre, el aislamiento social y la disminución de vitamina D influyen en el estado anímico, favoreciendo la aparición de episodios depresivos durante el invierno

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Habitantes de Lima Este abrigados
Habitantes de Lima Este abrigados ante las bajas temperaturas registradas desde el inicio de la estación.

Con el avance del invierno, los días se vuelven más cortos, las temperaturas bajan y muchas personas sienten una caída en su estado de ánimo. Este cambio no es solo una percepción: el invierno puede impactar directamente en la salud mental.

La reducción de la luz solar, los días fríos y los cambios en la rutina afectan el equilibrio hormonal y los ritmos biológicos, lo que puede generar episodios de tristeza profunda. A este fenómeno se le conoce como “depresión invernal” o trastorno afectivo estacional (TAE).

A nivel mundial, millones de personas experimentan este tipo de depresión con un patrón recurrente. De acuerdo con Los Angeles Times, los síntomas del TAE aparecen en otoño y se alivian en primavera o verano. El regreso al horario estándar, como ocurre en estas fechas, puede ser un detonante.

En su forma más leve, el TAE subsindrómico también está identificado por la comunidad médica. Incluso existe una variante veraniega del trastorno, aunque hay menos estudios sobre esta última.

¿Por qué la falta de luz solar afecta el estado de ánimo?

La psicóloga peruana Patricia Pinedo explicó en su columna en El Comercio que el frío y la menor exposición a la luz solar pueden alterar el reloj biológico. Esto afecta la producción de hormonas clave como la serotonina, relacionada con la sensación de bienestar

Con menos luz natural, el cuerpo produce menos serotonina y más melatonina, la hormona del sueño. Este desequilibrio puede provocar fatiga, desmotivación, insomnio y cambios en el apetito.

Mujer con depresión. (Adobe Stock)
Mujer con depresión. (Adobe Stock)

El ritmo circadiano, que regula funciones básicas como el sueño, el hambre y la energía, se desajusta con la reducción de luz solar, y esto puede provocar trastornos emocionales.

Además, el frío limita las actividades al aire libre y aumenta el aislamiento social, lo que intensifica la sensación de tristeza, sobre todo en personas con antecedentes de ansiedad o depresión.

La deficiencia de vitamina D también puede influir. Esta vitamina se produce cuando la piel se expone al sol, y su escasez en invierno puede reducir la actividad de la serotonina, agravando los síntomas.

¿Qué es el trastorno afectivo estacional y cómo se manifiesta?

El Instituto Nacional de la Salud Mental de Estados Unidos define el TAE como un tipo de depresión que aparece y desaparece con las estaciones, y que suele durar entre cuatro y cinco meses cada año.

Los síntomas generales incluyen tristeza constante, ansiedad, pérdida de interés en actividades, fatiga, cambios en el sueño y el apetito, y dificultades para concentrarse. También pueden presentarse molestias físicas sin causa médica aparente.

(Freepik)
(Freepik)

En el caso del TAE de patrón invernal, se suman síntomas como dormir en exceso, antojos de carbohidratos, aumento de peso y retraimiento social. Las personas que lo padecen suelen describir un deseo de “hibernar”.

También se ha documentado una forma de TAE de patrón veraniego. A diferencia del patrón invernal, este puede causar insomnio, pérdida de apetito, agitación, ansiedad e incluso comportamientos agresivos.

¿Se puede tratar el trastorno afectivo estacional?

Existen tratamientos que ayudan a controlar los síntomas del TAE. Para el patrón invernal, los más utilizados son la fototerapia (terapia con luz) y la suplementación con vitamina D. La psicoterapia y los antidepresivos también forman parte del abordaje clínico.

El doctor Paul Desan, de la Universidad de Yale, dijo al Los Angeles Times que muchas personas mejoran con solo media hora de exposición diaria a una luz de 10.000 lux por las mañanas. Esta técnica también ayuda en casos leves.

Una persona toma el sol
Una persona toma el sol en el parque. (Canva)

Por otro lado, la terapia cognitivo-conductual (TCC) ha mostrado efectos duraderos, según estudios dirigidos por la investigadora Kelly Rohan, de la Universidad de Vermont. Este enfoque ayuda a modificar patrones de pensamiento negativos y a desarrollar estrategias de afrontamiento.

Los expertos recomiendan que quienes experimentan este trastorno de forma recurrente comiencen el tratamiento antes del cambio estacional. Aunque no hay evidencia concluyente de que el TAE se pueda prevenir por completo, sí es posible reducir su impacto con preparación adecuada.