Fe y devoción al Señor de la Caída: escultor construyó la imagen con la intención de venderla, pero cambió de parecer al escuchar un testimonio

La escultura del Cristo cargando su cruz expresa dolor y angustia, pero nunca está sola; diariamente, cientos de devotos llegan al distrito de Jesús María para rendirle homenaje y elevar sus plegarias

Guardar
En la cuadra tres de
En la cuadra tres de la avenida República Dominicana en Jesús María, se erige un modesto oratorio que alberga al Señor de la Caída. (Andina/Lo que no sabías de Jesús María)

Al caminar por las calles de Jesús María es posible apreciar espacios diversos y muchas atracciones, pero también algunas estructuras que guardan mucha historia y saltan a la vista, como es el caso de la parroquia San José que tiene un estilo único; sin embargo, también existen otros lugares que se esconden en el corazón del distrito y están llenos de una larga tradición.

Exactamente en la cuadra tres de la avenida República Dominicana del mencionado distrito, se encuentra ubicado un pequeño oratorio donde decenas de personas acuden día a día a hacer sus peticiones y agradecimientos al Señor de la Caída. Su pequeño santuario, que no abarca más de una habitación, evoca solemnidad y capta la atención de quienes pasan por esa calle, ya que está decorado con flores, placas, entre otros.

La imagen, que data del año 1935, tiene gran cantidad de devotos, especialmente vecinos de Jesús María. Hoy en día forma parte del circuito turístico de esa zona como una parada importante para comprender mejor el fervor religioso de este distrito.

Historia del Señor de la Caída

Su popularidad fue creciendo con el paso del tiempo, sin embargo, su historia se remonta a tiempos de antaño. Su creador, Marcos Huayapa, se caracterizó desde siempre por sus ganas de dedicarse al mundo del arte; no obstante, la realidad de su vida era otra, ya que pasaba parte de sus días trabajando para apoyar en los gastos del hogar.

Naturalmente, el tiempo que pasó trabajando allí lo instruyó en la lectura de diversos libros, enciclopedias y otros materiales. En 1916 logró ingresar a la Antigua Academia Concha, de donde egresó en 1918 con 19 años, especializado en escultura y restauración.

En 1919 empezó a dedicarse a lo que había estudiado, abriendo su pequeño negocio ubicado en el centro de Lima. Su “Clínica de muñecas y restauración de objetos de arte” podría haber sido una de las primeras de ese rubro en la ciudad de Lima. Pronto empezó a saborear el éxito del negocio, logro que compartía con su esposa Maximiliana Alvear, con quien se especializó fabricando y restaurando imágenes de yeso, madera y cartón.

Esta destreza en el trabajo lo llevó a tener en sus manos diversas imágenes y una gran devoción que finalmente empezó a materializar en 1928 cuando empezó a crear la imagen de Cristo cargando la cruz, según relata el diario El Comercio, que además recoge las declaraciones de una de las hijas del artista, quien detalla que su padre usaba sus momentos de ocio para avanzar dicho trabajo.

Imagen del Señor de la
Imagen del Señor de la Caída. (YouTube captura Prensa JN19)

Inicia la devoción

El plan inicial del artista fue poner a la venta la magnífica pieza, y así lo hizo; no obstante, quiso el destino que antes de que la imagen lograra venderse, una mujer se acercara al Marcos Huapaya para entregarle una pequeña ofrenda en honor a esta, asegurando que le había cumplido un milagro.

La acogida de esta imagen sumada a la devoción de su creador llevó a la familia a crear una suerte de oratorio en la casona donde vivían. El diario El Comercio explica que fue el artesano quien bautizó a la imagen como Señor de la Caída, debido a que su madre fue devota de la pasión de Jesús, y además su familia contaba con un fundo en San Antonio llamado La Caída.

Los fieles no pararon de llegar hasta el taller desde entonces, e incluso hacían misas en honor a la imagen. Con los años la devoción se hizo más popular, al punto de que algunas personas empezaron a vender estampitas con el rostro de la imagen creada por Marcos Huayapa. Esto le causó gran indignación ya que de ese modo se tergiversaba el propósito y se lucraba con la fe.

Un santuario para Jesús María

A pesar del tiempo transcurrido,
A pesar del tiempo transcurrido, el santuario sigue siendo un refugio espiritual para los fieles que acuden diariamente a expresar sus peticiones y agradecimientos. (scontent-lim1-1.xx.fbcdn.net)

Un tiempo después, la familia Huapaya se mudó al distrito de Jesús María, llevando con ellos al Cristo de la Caída y la devoción que lo rodeaba. El recinto familiar fue construido de tal manera que tuviera un espacio en la entrada principal para colocar la imagen, una suerte de santuario donde las personas pudieran acercarse y hacer sus oraciones y peticiones.

Hoy en día el Señor de la Caída continúa en su santuario, acompañado de los fieles que no han dejado de llegar a visitarlo y dejar decenas de medallas, placas y todo tipo de ofrendas en gratitud; asimismo, es común encontrarse a personas orando dentro de este pequeño recinto.

Aunque su creador falleció hace ya mucho tiempo atrás, según explica El Comercio, su hija quedó al cuidado de este lugar. Su padre le heredó la devoción y la fe que tuvo en vida por la imagen que hizo con sus propias manos. Cada día, las puertas del oratorio se abren a partir de las 08:30 hasta las 21:00, esperando a los fieles devotos que no han dejado de creer y visitar el santuario.