
La cárcel de los expresidentes peruanos. Alberto Fujimori, Alejandro Toledo y Pedro Castillo se hallan recluidos en el penal de Barbadillo, que se ha convertido en un centro de reclusión de exmandatarios del Perú.
Por ello, el centro penitenciario ubicado en la sede de la Dirección de Operaciones Especiales (Diroes) de la Policía Nacional, contará con una sala de audiencias y videoconferencias a fin de que puedan desarrollarse las diligencias judiciales a los expresidentes.
Esta acción se llevará a cabo gracias a la firma de un convenio de cooperación interinstitucional entre el Poder Judicial, el Ministerio del Interior y la Policía Nacional.
La ceremonia de habilitación del espacio está programada para este 18 de octubre del 2023, a las 9.00 horas, en Palacio de Justicia, sede del Poder Judicial.
Los orígenes de Barbadillo como un centro penitenciario para expresidentes se remontan al 2007, puesto que el lugar entró en funcionamiento tras la extradición del dictador Alberto Fujimori. Inicialmente fue planeado como un centro de reclusión temporal, pero adoptó un carácter permanente, a fin de que el referido exmandatario pueda cumplir allí su sentencia.

Otros expresidentes recluidos
Con posterioridad, a partir de 2017, han ingresado a dicho lugar, a fin de cumplir órdenes de detención judicial, otros exmandatarios.
Actualmente, además de Fujimori, se encuentran en dicho establecimiento los expresidentes Pedro Castillo y Alejandro Toledo.
Este último cumple la orden judicial de 18 meses de prisión preventiva en su contra, luego de ser extraditado desde Estados Unidos, acusado por recibir un soborno de 35 millones de dólares de la constructora brasileña Odebrecht para adjudicarle la construcción de varios tramos de la carretera Interoceánica sur durante su gobierno.
En el caso de Pedro Castillo también cumple 18 meses de preventiva, tras ser procesado por los presuntos delitos de rebelión y conspiración por el autogolpe del 7 de diciembre. Además, el Ministerio Público la fiscalía lo acusa de liderar una organización criminal en los ministerios de Transportes y Vivienda, desde donde se traficaron nombramientos y obras públicas, por lo que cumple 36 meses de prisión preventiva.

Ya recluido allí, el exmandatario enfrentó cuadros de ataques de ansiedad y pánico, pues tiene la firme idea de que quieren envenenarlo, por eso solo recibe productos de sus más allegados como su hija Yenifer Paredes, sus hermanas Irma y Mercedes Castillo, y su sobrina Vilma Vásquez Castillo, hermana de Fray. Sus padres aún no han ingresado a Barbadillo por temor a su salud emocional.
El expresidente Ollanta Humala permaneció en el lugar nueve meses, entre 2017 y 2018, puesto que el Tribunal Constitucional declaró nula la orden de 18 meses de prisión preventiva que pesaba en su contra.
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