
Los canguros representan mucho más que un mero emblema; son un impresionante testimonio de la capacidad de adaptación y supervivencia en entornos desafiantes.
Esta especie ha perfeccionado un modo de desplazamiento a saltos que le permite recorrer distancias extensas. Los canguros son un elemento clave, particularmente, en la cultura australiana, y han estado presentes en su moneda, emblemas y en una multitud de representaciones artísticas del país.
Hay una pregunta inevitable que surge: ¿por qué solo hay canguros en Oceanía? Para responderla, debemos remontarnos a varios millones de años en la historia de nuestro propio planeta. Los marsupiales surgieron hace unos 145 millones de años, algo después de los mamíferos placentarios (los que tienen placenta).
De hecho, los marsupiales convivieron, antes de extinguirse, con los mamíferos placentarios, en lugares que hoy corresponden a Europa, África o América del Norte.

En esta pregunta se enlazan conceptos de evolución, de competencia por la supervivencia y de deriva continental (movimiento de los continentes). Al decir la palabra canguro surge Australia como una relación obligada.
El nombre de estos animales no puede transportarnos a otro lugar que no sea el continente de Oceanía. Todos los canguros, más allá de una localización geográfica común, son una clase de mamíferos que se caracterizan porque concluyen su desarrollo en una bolsa (el marsupio) de su madre.
Hace unos 150 millones de años, los continentes, antes unidos en una megasuperficie conocida como Pangea, comenzaron a separarse. Pangea se dividió en Gondwana, el supercontinente más meridional de los dos en los que se separó. En Gondwana quedaron relegados los marsupiales que tuvieron que competir con los mamíferos placentarios para poder ocupar los ambientes que les permitirían sobrevivir en primera instancia y evolucionar a largo plazo.

Los placentarios, con un mejor sistema reproductor que los marsupiales, los fueron desplazando a nichos ecológicos cada vez más pequeños. Los placentarios no habían podido colonizar lo que hoy corresponde a Sudamérica, Antártida y Australia, que estaban unidas, y entonces, en estos lugares, continuaron su evolución los marsupiales.
La Antártida fue enfriándose progresivamente y Australia derivó hacia latitudes más cálidas, albergando a esos marsupiales, aislados, que encontraron el modo de sobrevivir mientras se extinguían en el resto de continentes.
En Australia, sin competidores, los marsupiales pudieron ocupar nuevos ambientes, extenderse por el continente, evolucionando y diversificándose hasta dar lugar a las especies, entre ellos a los canguros, que reconocemos hoy en día tan propias y raras como endémicas de esa gran isla.
*El Prof. Dr. Juan Enrique Romero @drromerook es médico veterinario. Especialista en Educación Universitaria. Magister en Psicoinmunoneuroendocrinología. Ex Director del Hospital Escuela de Animales Pequeños (UNLPam). Docente Universitario en varias universidades argentinas. Disertante internacional.
Últimas Noticias
Cómo identificar las señales ocultas cuándo los perros colocan las patas sobre sus dueños
Los motivos detrás del habitual comportamiento canino deben ser analizados con el contexto y el entorno para comprender qué quieren

¿Por qué a los gatos les gusta el olor a pies de los humanos?
El sentido olfativo de los felinos les permite descubrir detalles únicos sobre las personas que forman parte de su entorno

Qué sienten los gatos cuando traés una mascota nueva a casa
Las reacciones felinas ante un nuevo compañero suelen tener origen en la necesidad de seguridad y en la importancia de una presentación gradual

¿Caricias o comida?: qué reveló un estudio sobre cuál es el mayor incentivo para perros
Un equipo del Indian Institute of Science Education & Research Kolkata, diseñó una serie de pruebas para descubrir cómo se forman los vínculos entre perros y humanos desconocidos. Cuáles fueron los resultados obtenidos tras días de observación

Por qué los gatos son propensos a enfermedades renales, según la ciencia
Un análisis internacional detectó la presencia de lípidos atípicos en los riñones de animales domésticos, lo que explicaría su alta vulnerabilidad a la enfermedad renal crónica, a diferencia de perros y felinos salvajes


