Mundial, sportwashing y crimen organizado

Durante la Copa del Mundo, las organizaciones delictivas huelen sangre como un tiburón asesino y aparecen el lavado, las coimas, las apuestas ilegales, el terrorismo, el narcotráfico, los boicots de ciberseguridad, el tráfico de armas, la trata y la explotación de personas, entre otras cosas

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La FIFA es una estructura supranacional que motoriza mas de U$S 7.000 millones por ciclo y esta integrada por 211 países (Foto: Reuters/Kai Pfaffenbach)
La FIFA es una estructura supranacional que motoriza mas de U$S 7.000 millones por ciclo y esta integrada por 211 países (Foto: Reuters/Kai Pfaffenbach)

Las tecnologías emergentes, el management deportivo de alta intensidad y las relaciones internacionales hicieron del útbol una ciencia indescifrable. En consecuencia, su máxima competencia a nivel planetario, el Mundial FIFA, se ha constituido como un activo geopolítico de alto voltaje y en una herramienta de poder blando conocida como “soft power”.

La FIFA es una estructura supranacional que motoriza mas de U$S 7.000 millones por ciclo y esta integrada por 211 países, un coloso planetario que supera inclusive a los 193 países que integran la ONU. El país anfitrión del la Copa del Mundo “cede su soberanía” y aparecen las “leyes FIFA”: excepciones impositivas, controles de marcas, visas exprés, derechos televisivos, etc..

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En un análisis de interpretación geopolítica, encontramos una diversidad prominente de riesgos de carácter financiero, reputacional, operacional y regulatorio que dibujan un inmenso tablero de ajedrez en donde el crimen organizado huele sangre como un tiburón asesino. Allí aparece el mundo del lavado, las coimas, las apuestas ilegales, el terrorismo, el narcotráfico, los boicots de ciberseguridad, el tráfico de armas, la trata y la explotación de personas, entre otros delitos. Y qué mejor que un mar profundo y oscuro para un tiburón de gran tamaño.

El término “sportswashing” proviene o deriva del “whitewashing” o blanqueo. La redes de lavado de activos son verdaderas estructuras de intenso poder que operan a magnitudes y límites inimaginables. Algunas de sus acciones son propias de la ciencia ficción y dignas de ser imitadas para una producción cinematográfica en las plataformas digitales más exitosas. Esa metodología es propia de un deporte global, al que se le suman dos variables fundamentales, mala imagen de quien busca ser beneficiado y mucho dinero de inversión para infinidad de actividades e infraestructuras.

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Dos ejemplos recientes son clarificadores

Rusia 2018, con la anexión de Crimea en 2014 y una invasión militar disfrazada con un referéndum popular, la reputación de ese país era totalmente negativa. Sin embargo, el poder blando del mundial y la llegada de cientos de miles de turistas que fueron recibidos de maravillas, lo convirtieron en un país cuanto menos amigable. Oportunamante, la ONU rechazó con 100 votos el referéndum entendiendo que fue realizado bajo la presión de las armas en la calle, y años mas tarde, en 2022, se produjo una nueva invasión militar, en este caso mucho mas profunda sobre Ucrania, asegurando el control de la flota en el mar negro.

Al momento de desarrollarse Qatar 2022, el país presentaba muy mala reputación producto de denuncias de Derechos Humanos, con más de 6500 trabajadores que murieron en obras en condiciones casi de esclavitud; derechos LGBT, con la ilegalidad y pena de la homosexualidad; derechos de las mujeres, con escasa libertad y víctimas de malos tratos; y un gobierno sin elecciones por ser una monarquía absoluta. Aquí también llego el “sportswashing”, a través del mejor mundial de la historia y una inversión superior a los U$S 250 mil millones, con estadios, carreteras, hoteles, aeropuertos e infraestructuras de todo tipo. Invirtieron en el PSG, en Bayern Munich, Messi, Mbappe, Neymar y cuanta posibilidad de alto nivel se les cruzó por el camino. La hospitalidad se embanderó bajo el lema de unir al mundo árabe con el resto del planeta, y demostraron que una vez más el poder blando, el dinero, las mega estructuras y el crimen organizado se interlazan de manera muy difusa a tal punto que se elige naturalmente hablar de los goles de Messi y no de los problemas profundos que sufre la sociedad.

Cambio de paradigma para el mundial 2030

Si bien la FIFA endurecerá sus protocolos y los manuales específicos por los 100 años de la competencia aun no han sido finalizados, el hecho de que los países anfitriones sean 6, y distribuidos en 3 continentes, complejiza de manera profunda el problema.

El núcleo principal, compuesto por España, Portugal y Marruecos deberá prestar especial atención. Los europeos enfrentan problemas económicos, migratorios, de desempleo y son punto de ingreso del narcotrafico al continente, siendo estadísticamente el segundo consumidor planetario de cocaína. Por su lado, Marruecos enfrenta problemas y denuncias de Derechos Humanos, es puente en la ruta de la cocaína y lidera el mercado del hachís. Ya ha comenzado a venderse como un país estable con el mundial de clubes, han comprado aerolíneas e invertido en hubs logísticos de gran porte.

El núcleo sudamericano, compuesto por Paraguay, Argentina y Uruguay, tendrá menor participación pero también será blanco hipotético de infiltraciones de alta densidad. A lo largo de los últimos 50 años, sus economías han sido pendulares, sus democracias atacadas de manera sistemática, sus legislaciones laxas y frágiles, y el dominio sobre la hidrovia Paraná - Paraguay ha sido muy discutible en relación a la salida de los estupefacientes y drogas por el corredor de navegación más importante, a través de sus más de 3.400 km de extensión.

El crimen organizado intentará avanzar de forma precisa y focalizada, teniendo presente metodología militar en donde se centraliza lo estratégico y se descentraliza lo táctico y operativo. La realización en 6 países favorece ese accionar, pero la FIFA exigirá evaluaciones profundas de riesgos, inversión de dinero privado controlado, monitoreo bancario exhaustivo y cooperación internacional entre las todas las unidades de información financiera de los países anfitriones.

El control de puertos, aeropuertos, construcción de hoteles e infraestructuras críticas será foco de atención. Se implementará un programa específico para proteger menores, trata y explotación de personas.

Las estrellas serán la ciberseguridad y el fraude digital

Proofpoint, el gigante de la ciberseguridad, proveedor de servicios que en 2026 alertó que 1/3 de los sponsors del mundial serían altamente vulnerables a estafas, para el 2030 comenzará un profundo análisis de riesgos de clonación para proteger las páginas de Coca Cola, Adidas, Petronas, Lays o Visa, para que las ventas de entradas o camisetas no sean tomadas por asalto. El mismo destino correrá para las apuestas online y el mundo del juego virtual. El desafío planteado será prevenir y alertar sobre los 5 riesgos mas comunes: phishing de ticketing, paquetes turísticos paralelos, clonación de sponsors, malware con links de streaming HD apócrifos, estafas de inversión crypto oficial del Mundial.

La exigencia FIFA será muy cruda e intentará reducir en un 90% las estafas en las compras de entradas y ventas de camisetas y merchandising. La responsabilidad final caería sobre la federación internacional y es por eso que tanto las 6 federaciones, los sponsors globales y los regionales, las empresas de ticketing y turismo, los bancos, los estadios y las ciudades sede deberán implementar el DMARC con política p=reject para bloquear mails e implementar canales oficiales verificados.

El planeta volverá a paralizarse como cada 4 años. Será una batalla reputacional. Muchos intentarán lavar la imagen; otros, simplemente defenderse. El crimen intensificará sus negocios oscuros, pero no quedan dudas de que todos seremos felices de disfrutar el centenario del Mundial de futbol.