
Para Rothbard el Estado desempeña funciones importantes y hasta relevantes, pero ninguna de ellas le es propia, le es legítima y moral, ni es el único que puede realizarla y menos que sea eficiente ni razonable. Por esto, entiende que el Estado sólo ha llegado a nuestros días a la fuerza de tradiciones, costumbres y el ejercicio de la violencia. Nada que realmente nos asegure el respeto de los derechos individuales ni la propiedad a costo de perderla.
Rothbard, como pocos, sí hace foco real en el poder y el Estado. Es de los más politólogos entre los economistas libertarios, anarco liberales, austríacos y críticos al Estado mínimo bajo cualquiera de sus formas o perspectivas pensables a la fecha.
Históricamente hablando, ni el acto de votar, contratar o negociar con el Estado vuelve legítimo y legal al gobierno y su funcionariado y objetivos. Es más, estos últimos tienen más incentivos a ampliar su poder de coacción, regulación de la cultura, expresión e imprenta, moneda, incentivos, habilitaciones comerciales y sistema recaudatorio, sin escapatoria alguna, salvo nuestra propia pérdida de libertad.
Rothbard, como pocos, sí hace foco real en el poder y el Estado
Frase que nos resuena por la historia política reciente. Y si son un robo, los ladrones se disfrazan de autoridad, los intelectuales, actores del sistema educativo, actores de los medios de comunicación y la opinión pública funcionan en cohesión en pos de sostener al establishment (corporaciones empresariales y sindicatos) así la legitimidad sostiene a la minoría gobernante que se enarbola en nobles causas mayoritarias así nada cambia y administra la movilidad social y opaca la crítica en la prensa.
Esta línea argumental sostiene claramente que en una sociedad libre el Estado (actual) debería dejar de existir. Todo puede ser producido en el ámbito social con competencia o cooperación, a mejor costo y menor riesgo, y con la confianza y moralidad imperante como guías claras de lo que es eficiente, útil y necesario para cada persona y sus activos resultantes de su capacidad y producción real.
Incluso, normas y procedimientos son resultantes de personas, clubes, agrupaciones, agencias privadas, el mercado e intercambios, contratos de bienes, servicios y aspiraciones, nada que tuviera genética reconocible en el Estado sino más bien una apropiación y recepción de estos hechos sociales para volverse el establishment político monopólico y excluyente en los últimos siglos en esta actividad reconocida como de última decisión o de carácter política para influir y determinar a la dimensión social.
Queda explicitado entonces, que el único que produce es el individuo y el Estado solo es el extractor o parásito que vive de esa producción, no hay lugar para pensar en grises en este sentido para Rothbard. Es más, si se viera en peligro esta lógica el gobierno produciría conflictos e imposiciones implícitas o explícitas para no perder este rol preponderante.
Por esto, instrumenta y ordena la sociedad con aparente libertad pero conforma fuerzas para la guerra, el control interno y la disuasión, lo cual lo vuelve inmoral y criminal. Y el Estado así mantiene la exclusividad de legalizar su accionar de poder para que lo anterior sea preferentemente imputable al individuo o institución privada crítica o desobediente.
Incluso, aspira la administración estatal a regular la moral y ética y de este modo volver repudiable o discutible para que el individuo que no puede aspirar siquiera a una justicia que se debe al gobierno que lo sostiene constitucional y presupuestariamente desde su designación vitalicia. Así cierra el círculo estatista que denuncia Rothbard en cada obra sobre el Estado y su función.
Finalmente, esta época de reformas y modernizaciones vienen a dejar en evidencia lo anterior. Los cambios profundos, los exabruptos de empresarios, los acuerdos sectoriales para sobrevivir entendiendo que la IA tiene el tiempo contado para muchas actividades, y la demostración de que el Estado que sirve es el único Estado que sobrevive al cambio en las demandas sociales son las imágenes de este final de década. No fue magia, es modernización.
El autor es analista político
Últimas Noticias
Otra vez con el REINFO pesquero, proyecto tras proyecto
El título promete orden. El contenido, sin embargo, recurre a una fórmula conocida al reincorporar a quienes quedaron fuera por no cumplir las reglas pese a haber tenido más de una oportunidad

La próxima guerra no será por petróleo, será por electricidad
Un cambio estructural ha desplazado al petróleo como elemento central de la competencia global, mientras que la infraestructura de energía se consolida como la base sobre la cual se define la estabilidad y la competitividad internacional actuales
La revolución GovTech empuja un nuevo comercio exterior
Los países latinoamericanos están ante la posibilidad de modernizar la gestión estatal y facilitar la inserción en mercados internacionales con tecnología que conecta empresas, organismos y datos

La estrategia de talento que Perú necesita en la era de la IA
Los perfiles digitales, analíticos y técnicos son hoy un recurso en disputa permanente entre empresas que compiten por los mismos candidatos

La esperanza en la cultura de la vida
La tasa de natalidad en Argentina desciende año tras año, preocupando por el futuro de la pirámide poblacional y el envejecimiento social



