Reconfiguración hemisférica del crimen organizado

La muerte de Oseguera Cervantes y el reseteo del tablero criminal desencadenaron una serie de mutaciones en las dinámicas del narcotráfico, con implicaciones que comprometen la estabilidad en múltiples regiones y abren nuevos escenarios en el crimen transnacional

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Periódicos expuestos a la venta
Periódicos expuestos a la venta en Ciudad de México, el lunes 23 de febrero de 2026, un día después de que el ejército mexicano matara al líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como «El Mencho». (Foto AP/Jon Orbach)

La muerte de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, conocido a nivel global como “El Mencho”, ocurrida el 22 de febrero de 2026 en Tapalpa, Jalisco, no es un episodio más en la larga historia del narcotráfico mexicano. Es un evento bisagra, un vector abrupto Y disruptivo en el equilibrio criminal del hemisferio y un punto de inflexión cuya onda expansiva, podría percibirse durante años en América, Europa y otras regiones que dependen —o sufren— de los flujos ilícitos que articulaba el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

La operación militar que terminó con la vida de Oseguera Cervantes representa un triunfo táctico, pero abre interrogantes mucho más complejos que las escuetas apreciaciones oficiales. Cada vez que un gran capo cae, la historia demuestra que los mercados criminales no desaparecen, sino que, se fragmentan, mutan y se recomponen. Esta vez, la trazabilidad de las acciones de este grupo, indican que este fenómeno, podría darse a escala global.

La prensa internacional reportó más de 250 bloqueos de rutas, incendios y movilizaciones violentas en al menos 16 estados mexicanos, señalando que el Cartel Jalisco Nueva Generacion demuestra seguir intacto pese al vacío de poder. El desconcierto también es global, informes de France24 y El Mundo advierten que la caída del capo no significa la desaparición de la organización, sino una etapa de fractura interna cuyos efectos todavía no pueden mensurarse con certeza.

Este escenario, lejos de ser un problema exclusivamente mexicano, abre una ventana de expansión para organizaciones aliadas, especialmente aquellas con capacidad logística y financiera; paralelamente se pone en marcha un proceso profundo y peligroso que converge directamente en la potencial reconfiguración del crimen organizado a escala transnacional.

Un siglo de narcotráfico: de los pioneros del Triángulo Dorado al imperio transcontinental

Para dimensionar la magnitud de este suceso, es imprescindible repasar la evolución de los cárteles mexicanos. Desde sus inicios, el narcotráfico ha sido un fenomeno en perpetua transformación, moldeado por presiones geopolíticas, políticas de Estado y mutaciones tecnológicas.

La primera generación criminal (1930–1970) se consolidó en el triángulo dorado, donde contrabandistas como Pedro Avilés profesionalizaron el trasiego de sustancias a través de las rutas terrestres y aéreas. Luego, la Operación Cóndor en el año 1976 (no confundir con el plan cóndor que aplicaron las dictaduras sudamericanas) forzó el desplazamiento hacia Guadalajara, originando la primera gran corporación criminal, el Cártel de Guadalajara, liderado por Miguel Ángel Félix Gallardo (a) “ el Jefe de Jefes”, Rafael Caro Quintero (a) “el narco de narcos” y Ernesto Fonseca Carrillo (a) “Don Neto”.

El asesinato del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena, acontecido en 1985, provocó la caída de esa estructura y la balcanización inicial del mapa criminal mexicano, dando lugar a los cárteles de Sinaloa, Tijuana y Juárez. Para el cambio de siglo, el colapso de los carteles colombianos dejó el escenario listo para que las organizaciones mexicanas se convirtieran en actores globales, encabezadas por Joaquín Guzmán Loera (a) “El Chapo”.

Pero, el verdadero salto cualitativo se produjo en el año 2006, con la estrategia gubernamental de confrontación a las estructuras criminales, hecho que se conoció públicamente como la guerra contra las drogas, ejecutada durante el gobierno de Felipe Calderón. La estrategia kingpin (centrada en capturar o eliminar líderes de organizaciones criminales) tuvo un efecto paradójico ya que, a mayor presión estatal, mayor fragmentación, violencia y sofisticación criminal. Fue en ese caos donde emergió un nuevo modelo, los cárteles de tercera generación, con una característica distintiva, la de ser ultraviolentos y entre ellos, el más disruptivo, el Cártel Jalisco Nueva Generación.

El ascenso del “Mencho” de policía estatal a Capo global

La figura de Nemesio Oseguera Cervantes (a) El Mencho concentra las contradicciones del México contemporáneo. Nacido en la pobreza rural, migrante ilegal en EE. UU., condenado por narcotráfico en el país del norte, deportado a Mexico, para convertirse luego en policía estatal en Jalisco y finalmente arquitecto de uno de los cárteles más expansivos y letales del último siglo. Su salto definitivo se produjo tras la muerte de Ignacio “Nacho” Coronel en el año 2010. Con una mezcla de precisión militar y astucia política, El Mencho derrotó a sus rivales internos del Cártel del Milenio y fundó el Cartel Jalisco Nueva Generación.

Su fórmula híbrida resultó innovadora, dado que combinó la logística global del Cártel de Sinaloa, con la agresividad paramilitar de Los Zetas, integrando tecnología bélica, drones explosivos, vehículos blindados de facción casera cuasi artesanal, conocidos como “Monstruos” y propaganda audiovisual. A diferencia de otros capos, convirtió la confrontación directa con el Estado en un sello distintivo. Bajo su mando, el Cartel Jalisco Nuevo Generacion derribó un helicóptero militar en 2015 y ejecutó atentados de alto impacto como el ataque contra quien fuera el Secretario de seguridad y protección ciudadana de México, Omar García Harfuch en 2020.

Con ingresos estimados entre 8.000 y 12.000 millones de dólares anuales, el CJNG dejó de ser un cártel tradicional para transformarse en una corporación criminal transcontinental, con filiales, franquicias y alianzas estratégicas, que primero marcaron presencia y luego trascendieron ampliamente el continente Americano.

Uno de los aspectos menos visibles (pero más relevantes) de la expansión del Cartel Jalisco Nueva Generación fue su penetración en Brasil. La detención de José González Valencia (a) “El Chepa”, en 2017 expuso el nivel de sofisticación de la red mexicana en el país sudamericano. González Valencia (hoy cumpliendo condena a 30 años de prisión en una supermax del BOP Norteamericano) a la postre cuñado del “Mencho”, era el Jefe de “LOS CUINIS” , el brazo financiero del Cartel liderado por Oseguera Cervantes. El Cartel Jalisco Nueva Generacion consideraba a Brasil como un refugio seguro; una adecuada plataforma de lavado de activos, un excelente punto de articulación logística, y uno de sus mejores puentes para acceder a precursores químicos.

Durante su reclusión en una de las cinco prisiones federales de Brasil, concretamente en la prisión federal de Mossoró, en Rio Grande “El Chepa” coincidió con la cúpula del Primer Comando da Capital (PCC). Ese encuentro, aunque no supuso subordinación mutua, reveló un modelo de cooperación basado en intereses complementarios, articulados de la siguiente manera: el PCC controla puertos y logística, en tanto que el Cartel Jalisco Nueva Generación aportaba capital, cocaína y tecnología. Este lazo funcional explica por qué la muerte de El Mencho podría tener repercusiones profundas en el Cono Sur.

El Cartel Jalisco Nueva Generación también transformó el mercado europeo. A partir de 2019, múltiples operaciones de Europol documentaron la presencia de cocineros mexicanos en laboratorios industriales de metanfetamina en Países Bajos y Bélgica. El cartel expandió su influencia mediante el control de rutas de cocaína a través de puertos como Rotterdam, Amberes y Algeciras y de alianzas con la ’Ndrangheta italiana y la Mocro Maffia holandesa, más la exportación de know-how químico y modelos operativos. El CJNG no buscaba controlar territorios europeos, vendía franquicias criminales, un modelo que ahora, sin la conducción centralizada de su máximo líder, puede desintegrarse o ser absorbido por mafias locales.

La reconfiguración del crimen organizado: escenarios globales tras la caída de El Mencho

La muerte del líder del Cartel Jalisco Nueva Generacion coincide con otro episodio disruptivo en el mundo criminal, la captura de Ismael “El Mayo” Zambada en 2024, que dejó al Cártel de Sinaloa inmerso en su propia guerra interna. Con ambas superestructuras debilitadas, se abren procesos altamente inestables.

Los análisis efectuados por distintas áreas de inteligencia proyectan tres grandes escenarios:

A.- México hacia la balcanización criminal

La sucesión en el Cartel Jalisco Nueva Generacion es compleja. Los herederos familiares compiten contra los mandos militares. Se esperan fragmentaciones violentas y peleas por la supremacía y control en Jalisco y Guanajuato; conforme datos aportados por especialistas en la realidad criminal Mexicana, la posibilidad de que los narco bloqueos y fundamentalmente los homicidios escalen a un piso del 30% al 50% es altamente probable. Todo esto sumado a los riesgos geopolíticos adicionales, especialmente frente al Mundial de futbol 2026, en el que Guadalajara es sede. La evidencia Mexicana indica que, el vacío de poder suele estimular no ya la pacificación sino el estallido de microcárteles locales, lo que agravaría aún más la situación.

B.- El PCC brasileño como nuevo actor dominante del Atlántico

La caída simultánea de Cartel Jalisco Nueva Generacion y Sinaloa podría convertir al PCC en el operador logístico más estable del hemisferio. Podría abrirse una agresiva renegociación de precios en puertos como Santos, diversificación de proveedores (’Ndrangheta, disidencias colombianas, remanentes de Sinaloa), mayor intervención en la Triple Frontera, donde células huérfanas del Cartel Jalisco Nueva Generacion podrían mutar a manifestaciones violentas.

Este escenario implicaría el ascenso de una organización criminal con capacidad empresarial, disciplina interna y control territorial inédito en Sudamérica. Eso es el P.C.C.

C.- Europa en desintermediación criminal

En ausencia de liderazgo centralizado desde México, se proyectan tres dinámicas posibles, siendo estas la probable absorción de laboratorios por mafias locales y la autonomía de células europeas del Cartel Jalisco Nueva Generacion. Todo este movimiento abriría circunstancial y temporalmente una ventana de oportunidad para operaciones policiales coordinadas. Europa podría convertirse en un laboratorio geopolítico donde la técnica mexicana sobreviva, pero bajo nuevas administraciones criminales.

La guerra continúa

La operación en Tapalpa fue exitosa para el Estado mexicano, pero la muerte del máximo líder del Cartel Jalisco Nueva Generacion, no elimina la amenaza; la transforma. La historia de los cárteles demuestra que cada vacío de poder produce mutaciones aún más difíciles de controlar. La muerte de Nemecio Oseguera Cervantes marca el fin del liderazgo más prolífico del crimen organizado mexicano contemporáneo, pero, no representa el fin del Cartel Jalisco Nueva Generacion ni de sus redes.

Por el contrario, abre una nueva fase de incertidumbre, fragmentación y expansión potencial y en este nuevo escenario, Argentina no es un espectador; este es un territorio ya probado por Los Cuinis (el brazo financiero del CJNG), con antecedentes documentados, presencia empresarial confirmada y riesgo latente de reactivación de sus células financieras.

La pregunta ya no es, si Argentina puede ser parte del mapa del crimen organizado transnacional. La pregunta es cómo responderá, ahora que el tablero criminal se reordena a escala global.