Ser millonario en Argentina vs. Estados Unidos: cuántos años de salario se necesitan para alcanzar el millón de dólares

Un análisis comparativo entre los dos países revela la verdadera dificultad de alcanzar un patrimonio similar, cuántos años de trabajo se requieren y cómo influyen la inflación, los ingresos y el tipo de cambio

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La definición técnica identifica a
La definición técnica identifica a un millonario a quienes poseen un patrimonio neto de entre uno y 999 millones de dólares, condición históricamente asociada con independencia financiera y acceso a mejores oportunidades (Foto: AP)

Hace un año analizaba qué significa realmente ser millonario en términos patrimoniales. La definición técnica identifica así a quienes poseen un patrimonio neto de entre uno y 999 millones de dólares, condición históricamente asociada con independencia financiera y acceso a mejores oportunidades. Esta noción también estuvo ligada al concepto de prosperidad, éxito y al llamado sueño americano. Los datos relevados en 2024 no ofrecían una perspectiva optimista para los argentinos que aspiraban a ese objetivo, medido en dólares constantes. Sin embargo, tampoco era una meta fácilmente alcanzable para el trabajador estadounidense promedio.

En un país como Argentina, donde un año puede equivaler a un largo plazo por la velocidad de los cambios económicos, la pregunta ya no es solo qué significa ser millonario, sino si estamos más cerca o más lejos de ese objetivo que hace doce meses. Más allá del millón como cifra, lo que está en juego es la capacidad de generar riqueza en un entorno económico más previsible.

Aunque el dólar es moneda de referencia global, su poder adquisitivo varía con el tiempo. Ajustado por inflación en Estados Unidos, el millón de dólares de 1970 equivalía en 2024 a unos USD 8,08 millones a precios actuales. Un año después, esa cifra asciende a USD 8,29 millones, lo que implica un incremento cercano al 2,6% interanual. Incluso en la principal potencia mundial, el objetivo de “ser millonario” se vuelve cada vez más exigente.

Lo que está en juego es la capacidad de generar riqueza en un entorno económico más previsible

Desde 1970, el dólar perdió cerca del 88% de su poder de compra, lo que confirma que el deterioro del valor del dinero no es exclusivo de economías inestables.

La diferencia central surge al analizar cómo evolucionan los ingresos frente a ese proceso inflacionario. En Estados Unidos, donde la inflación fue históricamente moderada, los salarios tendieron a acompañar el alza de precios. En Argentina, en cambio, la economía atravesó períodos de alta inflación e incluso hiperinflación, dificultando que los salarios se ajusten en la misma magnitud.

Incluso en un escenario más estable como el actual, los ingresos reales en Argentina siguen rezagados. Esta brecha en la capacidad de los salarios para mantener su poder adquisitivo explica por qué, al trasladar el objetivo del millón de dólares a moneda local, la distancia resulta mucho mayor. Surge entonces la pregunta: ¿Cuántos pesos necesita hoy un argentino para alcanzar el estatus de millonario?

¿Cuántos pesos necesita hoy un
¿Cuántos pesos necesita hoy un argentino para alcanzar el estatus de millonario? (Foto: EFE)

En 2025, el millón de dólares ajustado por inflación equivale a aproximadamente $12,3 billones al tipo de cambio vigente. Un año atrás, ese mismo objetivo estaba cerca de $9,78 billones, lo que representa un incremento aproximado del 26% interanual. Este aumento en pesos no responde solo a la inflación en dólares, sino principalmente a la evolución del tipo de cambio.

Mientras que el valor del “nuevo millón” en dólares creció apenas 2,6% en un año, el tipo de cambio pasó de $1.210 a $1.490 por dólar, lo que implica un ajuste superior al 23%. Así, la mayor parte del salto en pesos estuvo asociada a la dinámica cambiaria, no a un encarecimiento real del objetivo.

Este movimiento del tipo de cambio se da en un contexto diferente al de 2024. Actualmente, el mercado opera sin restricciones, con un único tipo de cambio oficial como referencia y menor dispersión entre precios financieros. Esta normalización trajo mayor previsibilidad para la formación de precios y la toma de decisiones, aunque persiste la elevada sensibilidad de la economía argentina ante variaciones del dólar.

Mientras que el valor del “nuevo millón” en dólares creció apenas 2,6% en un año, el tipo de cambio pasó de $1.210 a $1.490 por dólar, lo que implica un ajuste superior al 23 por ciento

En paralelo, la desaceleración inflacionaria permitió cierta recomposición nominal de los ingresos, aunque todavía insuficiente para revertir el arrastre de años de pérdida de poder adquisitivo.

La mejora en términos de estabilidad no se tradujo en una reducción abrupta del esfuerzo necesario para alcanzar la meta patrimonial de largo plazo. Sin embargo, permitió una leve corrección: el objetivo dejó de alejarse y, por primera vez en mucho tiempo, se redujo marginalmente la cantidad de años de trabajo necesarios, aunque sigue siendo una meta prácticamente inalcanzable para el ingreso promedio.

Considerando el salario promedio formal en Argentina, el ingreso anual pasó de $13,8 millones en 2024 a $21,6 millones en 2025. Medidos en dólares al tipo de cambio vigente en cada período, estos ingresos representan USD 11.370 anuales en 2024 y USD 14.480 en 2025. En Estados Unidos, los ingresos anuales promedios rondaron USD 61.984 en 2024 y USD 63.128 en 2025. La diferencia salarial sigue siendo notoria y explica la brecha en el esfuerzo requerido para alcanzar el objetivo patrimonial.

Con estos niveles de ingreso, un trabajador promedio estadounidense necesita alrededor de 131 años para alcanzar el “nuevo millón”, mientras que en Argentina el tiempo requerido es de 573 años. Si bien en ambos casos se trata de un horizonte fuera del alcance de una vida laboral, la dinámica es distinta. En Estados Unidos, el tiempo requerido se mantiene estable -en 2024 se necesitaban 130 años-, mientras que en Argentina se observa una reducción respecto de los 711 años estimados el año anterior.

En 2024, un trabajador argentino necesitaba 5,45 veces más tiempo que uno estadounidense para alcanzar el mismo objetivo; en 2025, esa relación se redujo a 4,36 veces. Sin embargo, esta mejora relativa no implica una convergencia estructural, sino que responde a shocks de nominalidad, cambios en precios relativos y un contexto de mayor estabilidad cambiaria.

El desafío será que la reducción del esfuerzo no dependa de ajustes transitorios, sino de un crecimiento sostenido de los ingresos medidos en dólares.

Un trabajador promedio estadounidense necesita alrededor de 131 años para alcanzar el “nuevo millón”, mientras que en Argentina el tiempo requerido es de 573 años

Las medidas económicas implementadas hasta el momento explican parte de la mejora observada respecto de años anteriores. La desaceleración de la inflación y los cambios en el régimen cambiario contribuyeron a un mayor orden macroeconómico y cierta estabilidad. Sin embargo, los salarios reales continúan rezagados tras el fuerte deterioro de años previos y se ubican muy por debajo de los niveles de las economías desarrolladas.

Mientras no se consolide una recuperación sostenida de la productividad, el ingreso real y la inversión, el objetivo de ser millonario seguirá siendo una referencia estadística, más que una posibilidad concreta para el trabajador promedio. La estabilidad, aunque necesaria, no garantiza prosperidad si no va acompañada de crecimiento de los ingresos y ampliación de oportunidades.

A un año de aquella primera pregunta sobre qué significa ser millonario, los números reflejan que Argentina hoy está levemente mejor, aunque todavía lejos de transformar la estabilidad en prosperidad. El verdadero punto de inflexión llegará cuando los ingresos crezcan, en términos reales y de manera sostenible, y la estabilidad deje de ser un punto de llegada para convertirse en el punto de partida.

El autor es Analista Económico y director de Focus Market