
Hace no tanto tiempo, a principios de los años 2000, cualquier consumidor de TV, no importa su edad, hubiera soñado con un servicio de streaming como los que abundan hoy. En esa época, en el hogar sólo existía la televisión por aire o por cable… y las películas de alquiler en VHS. Elegir qué ver y cuándo hacerlo sólo podía ocurrir en aquel lugar físico en donde el infinito no estaba a la vista por ningún lado.
En sólo unos pocos años, elegir qué ver implica casi únicamente lidiar con el infinito, hay más contenido del que es posible ver, más servicios de los que se pueden pagar.
Pasada la pandemia, el universo Subscription Video on Demand (SVOD) se ha enfocado en encontrar la ecuación correcta de rentabilidad y en ese camino las compañías empiezan a transitar un recorrido inevitable de búsqueda de identidad y relevancia sostenida.
Elegir qué ver implica casi únicamente lidiar con el infinito, hay más contenido del que es posible ver, más servicios de los que se pueden pagar
Relevancia sostenida.
En la narrativa del negocio de suscripciones moderno, la barrera de entrada baja porque no hay barreras de salida: “Cancela cuando quieras”. Eso pone como nunca antes el riesgo del negocio en el valor percibido del producto. Y el suscriptor revalida esa relevancia virtualmente todos los meses.
En este contexto, la diversificación de contenidos se volvió una estrategia indispensable, poder brindar a los consumidores un ecosistema de entretenimiento integral, que ofrezca contenido para cada persona de la audiencia. Es decir, brindará una propuesta más atractiva quien tenga una oferta de contenido amplia y variada que abarque series y películas familiares, de entretenimiento general, transmisiones en vivo de eventos deportivos o culturales y producciones locales.
Además de la calidad del contenido en sí mismo, “la novedad”, la “variedad” se vuelven críticas para crecer y eso vuelve crítica también la experiencia de producto y la sofisticación tecnológica detrás de lo que ve cada usuario individual. Personalizar efectivamente la experiencia es lo que nos permite lidiar con “el infinito” (¡buenas recomendaciones!) y la imposibilidad de hacerlo se vuelve muy rápidamente un impedimento para convencer a cualquier suscriptor de quedarse “un mes más”.
En el futuro veremos más esfuerzos por agregar varios tipos contenido; más inversión en tecnología enfocada tanto en experiencia de usuario
En América Latina, existen además otras particularidades estructurales, en términos de capacidad de pago, accesibilidad de medios de pago y efectividad de los mismos para un negocio de recurrencia, sensibilidad al precio.
En conclusión, en el futuro veremos más esfuerzos por agregar varios tipos contenido; más inversión en tecnología enfocada tanto en experiencia de usuario, personalización, fluidez y sencillez de uso como en la eficacia transaccional; flexibilidad comercial en términos de ofertas; y una búsqueda renovada de identidad.
El autor es VP Business Operations, Direct-to-Consumer de The Walt Disney Company Latin America
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